Mitreyelcampo.com.ar - 20/09/2012. Por: Juan Martínez Dodda
Un análisis del presente y el
futuro de una industria en pleno crecimiento que no sólo sirve para
satisfacer la demanda de alimentos, también biomateriales, entre
otros.
El porvenir es muy alentador ya
que se vislumbra "un panorama mundial favorable en cuanto a lo
que es la demanda de semillas", afirmó el referente del Área
Estratégica Agroindustria, Cristiano Casini. Y allí la Argentina
tiene un horizonte próspero: actualmente la exportación de
simientes para la siembra de granos ronda los 250 millones de
dólares, principalmente en soja y maíz, aunque también en otros
cultivos como sorgo, girasol y trigo.
El crecimiento de la población
mundial para los próximos años, estimada en 8.000 millones de
personas para el 2025, supone un escenario favorable en cuanto a la
demanda de simientes, "lo cual abre una gran posibilidad de una
industria muy fuerte de agregado de valor, que es la exportación de
semillas de alta calidad".
En general –con variaciones de
un cultivo a otro y en función de las circunstancias–,
actualmente un 50% de los rindes se debe a la aplicación de
tecnologías en las prácticas agrícolas como la siembra directa y
el otro 50% es resultado de los avances genéticos que se obtienen y
se incorporan a los cultivares mejorados.
"El desafío que tenemos
hoy en día, desde el punto de vista de la producción de semilla,
es aumentar en cantidad y calidad para proveer al mercado
externo", señaló Cristiano Casini, referente del Programa del
INTA de bioenergías.
Como paquete tecnológico, la
semilla es portadora de una parte genética y otra fisiológica.
Para asegurar su rendimiento no basta sólo con su calidad
genética, sino que ésta debe expresarse en toda su dimensión:
"La semilla tiene que tener una alta calidad
fisiológica", que se traduce en "sanidad, vigor y
germinación", aseguró el especialista.
Inversión en genética, resultados en rentabilidad
"Si bien hay un concepto de
lo que es la calidad de semillas, muchas veces el productor no
conoce bien el potencial que tiene en cuanto a la genética y en
cuanto a la calidad fisiológica", aseguró Casini.
En este sentido, consideró que
se debe valorizar la calidad de semilla en cuanto a su potencial
genético, como incremento de los rendimientos de los cultivos. Por
eso es muy importante fomentar el uso de semilla fiscalizada, que
ofrece una seguridad de alto valor fisiológico, de calidad de
germinación y vigor.
La genética juega un papel muy
importante frente a la necesidad de aumentar la productividad
agrícola mundial, mediante la transformación en cultivos de mayor
eficiencia en el uso de agua y en el aprovechamiento de la energía
solar. "La mejor inversión que puede hacer un productor
agropecuario es la adquisición de semilla fiscalizada de alta
calidad, ya que con esa actitud está invirtiendo indirectamente en
genética y apostando a una mejora continua de su
rentabilidad", explicó el especialista.
En este escenario, para nuestro
país tiene una importancia estratégica fortificar los bancos de
germoplasma, como reservorio de la diversidad genética de productos
agropecuarios, y fomentar el mejoramiento de los cultivares de todas
las especies agrícolas.
En el futuro habrá una demanda
con requerimientos específicos: alta productividad, productos
diferenciados como, por ejemplo, maíces para alimento humano, para
alimento de animales, para bioplásticos, para biofármacos, para
biocombustibles, entre otros.
Para el mercado local y para el mundo
El Plan Estratégico PEA 2, del
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
proyecta, para el año 2020, aumentar a 42 millones de hectáreas la
siembra de granos y llegar a una producción de 160 millones
toneladas. "Para esto habrá que satisfacer una demanda
apreciable de semillas", señaló Casini. Así, para cubrir esa
estimación se necesitarán aproximadamente unas 14.000 hectáreas
adicionales de producción de semillas.
Dentro de las demandas
mundiales, África tiene un rol protagónico. Es uno de los
continentes con más potencial de crecimiento agrícola. Con casi
900 millones de hectáreas cultivables disponibles, va a requerir
tecnologías de cultivo y genética de alta calidad y presenta una
gran oportunidad para nuestro país, ya que es uno de los mejor
posicionados en proveerlas.
Dado que el mercado
internacional de semillas se encuentra en plena expansión y se
estima que en los próximos años la demanda en cantidad y de
calidad será mayor, las empresas están encaminadas hacia la mejora
de su producción. Esto representa una gran oportunidad para los
criaderos y principalmente para los semilleros multiplicadores, que
buscan incrementar su negocio.
No sólo alimentos
Dado que en los próximos años,
prácticamente todos los bienes esenciales para el ser humano
provendrán de la producción agropecuaria (alimentos,
biocombustibles, bioplásticos, biofármacos y otros), la genética
en combinación con la industria agroquímica presentan una alianza
sinérgica en el negocio de las semillas. Esto ya se vislumbra en el
mundo entero y se refleja en el crecimiento notable de las grandes
compañías a nivel multinacional. Las cinco empresas productoras
más grandes de semillas, tienen una relación directa con las cinco
compañías más grandes de la industria química.