Durante la primera de dos semanas del viaje de
capacitación técnica organizado por el Inta Manfredi y Coovaeco
Turismo, la delegación argentina recorrió casi dos mil kilómetros
por los estados de Nebraska, Illinois y Iowa.
Se pudo percibir un buen estado general de los
cultivos de soja y maíz (la soja fue sembrada tarde y se encuentra
atrasada en su desarrollo respecto de lo visto en años anteriores).
Estados Unidos es el principal productor mundial
de maíz, con 35 millones de hectáreas y más de 350 millones de
toneladas; en soja también es el principal productor mundial con 30
millones de hectáreas, con más de 88 millones de toneladas.
Gran parte de los granos de ambos cultivos se
industrializan en origen en más del 84 por ciento, para luego
ofrecer productos industrializados que llegan a las góndolas como
alimentos de consumo directo o bien en bioproductos o
biocombustibles en mezclas con petróleo a los surtidores como
combustibles mezclas.
Panorama del etanol. En el caso del etanol,
desde el año 2005 el gobierno estadounidense implementó un
importante subsidio que provocó una fuerte inversión y la
instalación estratégica de más 160 plantas procesadoras de maíz,
la gran mayoría instalada en el cinturón agrícola donde se
produce más del 45 por ciento del cereal.
De esas 160 plantas que hoy procesan más de 130
millones de toneladas de maíz, sacándole la energía (almidón),
salen diariamente subproductos industriales DDG y DDGs (25 por
ciento de proteína), que es utilizado por los productores en un
radio de 30 kilómetros de cada planta para la alimentación animal,
feedlots y tambos.
Este producto tiene 50 por ciento de humedad,
por lo que no se puede almacenar por más de 5-7 días. Si el
subproducto de la industria del etanol es secado en planta queda con
12 por ciento de humedad (no perecedero) y forma parte de cualquier
ración de monogástricos como pollos, cerdos o rumiantes,
reemplazando en muchos casos la harina de soja.
De allí que en los últimos años los muchos
productores americanos están reemplazando hectáreas de soja por
hectáreas de maíz. Existe ahora una preocupación de los
investigadores de las universidades de analizar el comportamiento de
secuencia de cultivo maíz/maíz desde el punto de vista de las
enfermedades, los insectos del suelo, la nutrición con mayor
necesidad de nitrógeno, entre otros factores.
Existen antecedentes: un productor de feedlot
visitado en las zona de Nebraska, en un campo de 600 hectáreas y
6.000 animales permanentes, lleva más de 40 años seguidos
sembrando maíz sobre maíz. El 33 por ciento lo cosecha grano seco,
el 33 como grano húmedo (earlage) y el 33 por ciento restante como
silo planta entera picado fino. Como suplemento proteico usa el
residuo de las plantas de etanol, con lo cual el 90 por ciento de la
carne bovina producida es en base a maíz.
Consumo de carnes. Con una población de 300
millones de habitantes, Estados Unidos posee un buen mercado interno
para las carnes; el habitante medio tiene un consumo alto per
cápita (41,2 kilos de carne de pollo, 23 de carne bovina y 18,5
kilos de carne porcina, lo que hace un total de 82,7 kilos per
cápita de las tres carnes principales). Hay que tener en cuenta que
también se consume mucho pescado.
La carne porcina, aviar y bovina, sumadas a la
gran cantidad de huevo que se consume, utiliza más del 80 por
ciento de la producción de maíz. De allí que los mayores recursos
de investigación pública y privada estén dirigidas al cultivo.
Por si faltaba alguna razón para que Estados
Unidos sea "maíz dependiente", desde hace siete años la
energía contenida en el almidón del maíz es utilizada para
producir biocombustibles como el etanol. Casi el 33 por ciento de la
producción fue destinada a ese fin en las últimas campañas.
Inversión en semillas. El desarrollo
genético alcanzado con la utilización de la biotecnología, tanto
en soja como en maíz, requiere que el productor estadounidense
realice una alta inversión en semillas. Los nuevos cultivares son
de muy alto costo (80.000 semillas de maíz tiene un valor de 300
dólares contra 50 dólares de las 140.000 semillas de soja).
En un seminario técnico de la Universidad de
Iowa, uno de los disertantes indicó que ese estado siembra 14,5
millones de hectáreas (65 por ciento de maíz, 30 de soja y cinco
por ciento de alfalfa, dependiendo de los años). El rendimiento del
maíz es 11.450 kg/ha promedio, lo que indica una producción de
más de 60 millones de toneladas, casi tres veces más que toda la
Argentina. El estado de Iowa junto con los de Illinois, Nebraska e
Indiana son los mayores productores de maíz. En la presente
campaña 2011/12 se registraron altas temperaturas con fuertes
calores durante la floración del maíz, con temperaturas superiores
a los 35 grados centígrados que afectaron la polinización.
Este fenómeno produce espigas con menos granos
de lo normal y menor peso por grano; por este motivo se estima que
el rendimiento promedio en Iowa (según datos de la universidad)
será de 11.150 kg/ha, un 2,7 por ciento menos que el récord de
2009. De allí que los informes hablan de que la actual no será una
cosecha récord, en el verano más caliente de los últimos 55 años
en el cinturón maicero.
En soja pasa algo similar; se observan los lotes
con algún síntoma de haber sufrido estrés durante el ciclo, por
lo que tampoco se espera que sean récords los niveles de
producción. Por otra parte también se observa una zona importante
de cultivos inundados por desborde del río Missouri, en el límite
de Iowa y Nebraska, lo que también significa algún tipo de
pérdida de producción.
En conclusión, se estima que Estados Unidos
producirá 328 millones de toneladas de maíz (contra los 342
previstos en los informes del Usda de hace unos meses). Y eso
significa menos maíz, una reducción de la relación oferta y
demanda y una tendencia de precios alcista que, por otra parte, es
lo que está ocurriendo en el mercado de granos; y como se sabe el
maíz compite por la tierra con la soja y eso hace subir el precio
de la oleaginosa, que también está en alza, pero en menor medida
debido a las buenas estimaciones de producción de Brasil y
Argentina.
Industrialización. El Estado de Iowa
produce el 25 por ciento de los cerdos de Estados Unidos y el 10 por
ciento de todos los cerdos del mundo; es un fuerte productor de
huevos, carne de feedlot y leche bovina, alimentados a partir de la
proteína que entregan en origen una gran cantidad de plantas
productoras de bioetanol de maíz, que aportan un residuo de 25 por
ciento de proteína.
De esta manera, prácticamente todo el maíz y
la soja de Iowa es industrializado y transformado en origen, dando
una gran cantidad de puestos de trabajo todo el año, con el
beneficio social para los pequeños y medianos productores, que
encuentran mayor ocupación y desarrollo local.
También en Iowa están las principales
fábricas de máquinas agrícolas radicadas en pequeñas poblaciones
rurales. Esto se traduce en una gran cantidad de empleados, que son
pequeños productores agropecuarios part time, con menos de 300
hectáreas.
La unidad económica de Iowa es de 500
hectáreas; por lo tanto, los productores por debajo de ese nivel
trabajan par time a menos que posean una producción ganadera
intensiva.
Estas realidades marcan un camino a seguir en el
desarrollo del sistema productivo agroalimentario en origen, que no
es otra cosa de lo que tanto se está hablando hoy en Argentina: el
camino a seguir en los próximos 10 años para transformar la
materia prima en origen con mucho agregado de valor y ocupación
laboral, para llegar a recuperar la competitividad de los
productores pequeños y medianos y volver a la tan mentada
ruralidad.
A nivel de análisis macro de mercados, los
analistas consultados indican una muy buena posibilidad para el
aceite de soja, tanto para consumo humano como para los diferentes
usos industriales del aceite y como biodiésel muy competitivo.
Las harinas y expeler de soja seguirán siendo
muy demandados, pero el crecimiento del maíz como cultivo y las
industrias de etanol ofrecen un subproducto proteico el DDGS que
compite con la proteína de soja en la ración de animales
monogástricos y rumiantes.
Resumen de un informe elaborado por los
ingenieros agrónomos Mario Bragachini, Eduardo Martellotto, Andrés
Méndez, Federico Sánchez y Axel Von Martini.