Fuente: Ing. Agr. Manuel Ron. Bio4 S.A.
Presentación realizada en el Congreso de Aapresid 2011.
Las dificultades en la logística del maíz en
la zona sur de Córdoba y sus consiguientes costos han creado la
necesidad de generar valor agregado en origen. El desarrollo del
asociativismo en la industria de los biocombustibles en otros
países unidos a la ley nacional de biocombustibles fueron los
motores iniciales de nuestro proyecto. La diversidad de formaciones
y la colaboración de los socios fueron fundamentales para aportar
una gran sinergia al proyecto. A partir de un equipo de trabajo
multidisciplinario, tenaz y un liderazgo enfocado con objetivos
claros, hoy Bio4 es una realidad.
El maíz en el Departamento de Río Cuarto
El clima mediterráneo de la región sur de
Córdoba, invita a la siembra de cultivos de verano. Los más
representativos son el maíz y la soja abarcando más del 90% del
área agrícola.
La fragilidad de los suelos arenosos, con los
riesgos de erosión eólica e hídrica y con baja capacidad de
almacenamiento de agua han sido los factores que impulsaron la
adopción masiva y rápida de la siembra directa en la región. El
maíz es la principal fuente de aporte de carbono en la rotación.
El maíz, que representa más del 30% del área
agrícola, tiene un rinde estimado cercano a los 80 qq/ha.
A partir de estos rendimientos, más de 3 tres
millones de toneladas de maíz producidas en la región son
transportadas hacia los puertos o consumos en lugares lejanos. Los
fletes de estas toneladas de cereal tienen un promedio de 450
kilómetros al puerto de Rosario o Bahía Blanca, generando un gasto
de transporte de más de 700 millones de pesos. Este gasto en
algunos casos representa más de un 30% del ingreso bruto generado
por el cereal.
La logística es otro de los factores limitantes
a la hora de fletar el maíz de algunos campos. La disponibilidad de
cupos de descarga en los puertos y la disponibilidad de camiones
para tales volúmenes, hacen que en muchos años el maíz tenga que
permanecer embolsado, en silos bolsa, en los lotes hasta llegado el
verano siguiente, con la consiguiente pérdida de calidad y merma
física. Esta imposibilidad logística también genera una
inmovilización de capital con su consecuente costo de oportunidad.
Por último la circunstancial falta de interés
que demuestran los compradores tradicionales, retirándose del
mercado o no trasladando toda la capacidad de pago que el precio
internacional sugiere. Todo lo expuesto anteriormente motoriza los
proyectos de transformación de este cereal en la región. El
objetivo principal es el agregado de valor a la producción con la
consiguiente generación de empleo genuino. La responsabilidad
ambiental y social son el rasgo más saliente de estos proyectos. A
su vez es una excelente posibilidad para aportar soluciones viables
y sostenibles al problema energético mundial.
A continuación en la figura 1 se encuentra la
ubicación de los campos de los socios de Bio4.
La Ley de Biocombustibles, la política de
Estado
La escasez cada vez más aguda del petróleo con
los consiguientes problemas de contaminación que esta fuente
genera, ha contribuido al desarrollo de la industria de los
biocombustibles en otros países.
La ley de biocombustibles sancionada en la
Argentina en el 2006, con la inclusión protagónica de las Pymes
Agropecuarias, hizo factible la producción de etanol a partir de
maíz. En ese año comenzaron nuestros trabajos de investigación e
inversión, que se concretaron posteriormente en lo que hoy llamamos
Bio4.
Las consideraciones que realizamos a la hora de
analizar la pre-factibilidad de nuestro proyecto fueron las
siguientes:
1- ¿Existe una demanda local, regional y
nacional de etanol?
2- ¿Hay un mercado local para el subproducto,
Granos Destilados Húmedos (WDGS), utilizado para alimentación
animal?
3- ¿Se establecen políticas de incentivo de
radicación local, regional y nacional? ¿Cómo es la legislación
al respecto del tema?
4- ¿Se encuentran disponibles las cantidades
necesarias de insumos como maíz, agua, gas y electricidad?
5- ¿Cuál es el precio histórico de las
materias primas a utilizar?
6- ¿Cuál sería el lugar más apropiado,
teniendo en cuenta las fuentes de energía y la cercanía al ejido
urbano, para la ubicación de la planta?
7- ¿La producción de maíz de la zona puede
proveer el total de las necesidades de la planta?
8- ¿Hay apoyo de la comunidad hacia el
proyecto?
9- ¿Existen personas que puedan iniciar y
seguir el proyecto?
10- ¿Se encuentra suficiente mano de obra
disponible y capacitada para trabajar en la planta?
Los puntos 9 y 10 fueron clave del armado y
desarrollo de Bio4. Sin estos puntos resueltos es muy difícil
intentar crear un nuevo negocio. Muchas veces, cuando se plantea la
instalación de una agroindustria en lugares remotos, alejados de
centros urbanos, no se considera las complicaciones de conseguir
operarios, mudar profesionales, asegurar proveedores. En el caso de
Bio4 la relevancia poblacional de la ciudad de Río Cuarto, la
Universidad Nacional que lleva el mismo nombre que genera una
importante cantidad de profesionales específicos para la
agroindustria, fueron aspectos determinantes.
La idea original o la visión estratégica puede surgir de algún
individuo pero hay un largo camino a recorrer entre la idea, los
orígenes, la pre-factibilidad, la factibilidad, el armado de la
empresa, la construcción y la puesta en marcha. Este camino
requiere mucha dedicación, tiempo, tenacidad de las personas que la
integran para no abandonar el proyecto, y muchas capacidades
diversas que son las que hicieron posible que con orden y
organización este proyecto hoy sea algo concreto. Es aquí donde la
Inteligencia Colaborativa toma un rol protagónico.
Asociativismo y equipos interdisciplinarios
Bio4 es una sociedad formada por 23 productores
agropecuarios que entendieron la necesidad de sumar voluntades y
recursos para poder conseguir la escala suficiente para ser
competitivos en la industria. Como es de suponer, por la formación
de los socios, hubo desde el inicio mucho expertise en los temas de
producción de granos, abastecimiento y logística. En las diversas
formaciones académicas y profesionales de los socios fundadores de
la empresa encontramos una gran sinergia y aporte de conocimientos
que sirvieron para encaminar el proyecto desde los inicios.
A la hora de comenzar a trabajar en la
prefactibilidad contratamos en forma semi permanente Ingenieros
Químicos, Mecánicos, de Ambiente, Agrónomos, Veterinarios,
Analistas Financieros e impositivos. También se contrataron
consultores específicos en temas energéticos y de proyectos de
construcción. Se realizaron viajes a varios países para ver los
últimos avances de la industria, los potenciales proveedores de
tecnología y la forma en que se operan estas plantas en otros
países. Esta etapa duro aproximadamente un año y medio y nos
permitió saber que había posibilidades concretas de llevar
adelante el emprendimiento en la región.
La participación de organismos gubernamentales
(Secretaría de Energía, Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación, Secretaria de Industria Provincial) fueron la
clave para lograr el avance del proyecto.
La suma de todo este conocimiento generado se
plasmo en la concreción del Plan de Negocios, que como documento
integrador fue la carta de presentación de Bio4 para poder hacer la
transición desde una idea a un negocio.
El trabajo interdisciplinario de los expertos en
las distintas áreas sumado a la experiencia empresarial y la
colaboración de los socios fue clave también para alcanzar la
factibilidad. Para asegurar esta etapa fue necesario conseguir las
autorizaciones de los distintos organismos provinciales y nacionales
que proveen energía o regulan la industria, conseguir un proveedor
tecnológico confiable y avanzar lo suficiente en el financiamiento.
En la etapa de armado de la empresa se realizó
la incorporación definitiva de las personas que van a participar
como empleados. Se conformo un directorio muy activo y el armado de
áreas de trabajo para que los socios participen activamente
poniendo a disposición de la empresa su experiencia y afinidad por
ciertos aspectos del negocio. Hay que remarcar que sin la
colaboración activa del grupo de socios en las decisiones de
inversión, de selección de proveedores y de estrategias de
negocios los resultados hubiesen sido muy inferiores.
La interacción entre las especialidades debe
estar muy bien coordinada y estipulada para evitar que el análisis
de un área quede relegada. Por ejemplo un proyecto puede tener un
retorno financiero muy alto pero si el abastecimiento energético es
dudoso es probable que no sea factible su realización.
En síntesis, los profesionales están
disponibles, ávidos por trabajar y aplicar sus conocimientos y
capacidades en nuevos proyectos. Lo importante para que la idea sea
sustentable y se transforme en un negocio es que haya un liderazgo
integrador y una fuerte colaboración entre quienes participan.