La propuesta del Inta incluye
el desarrollo de empresas que agreguen valor con más calidad.
Fuente: La Voz del Interior - 19/08/2011.
http://www.lavoz.com.ar/suplementos/voz-campo/actualidad/salto-desde-lote-hacia-pyme
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La
producción avícola, una de las cadenas con mayor
proyección (LaVoz). |
El desafío que tiene la Argentina en estos
momentos es transformarse en un país
industrializado/agroalimentario, para ser un país económica y
socialmente sustentable. Esto logrado a través de un aumento de la
producción de materia prima con alta productividad y,
paralelamente, de un gran desarrollo agroindustrial/agroalimentario
en origen.
El objetivo es el incremento del número de
productores y empresas Pyme asociativas de escala y tecnología
competitiva, que promuevan el desarrollo de la agroindustria.
Para esto es necesario considerar la gran
diversidad de productos que se pueden colocar en el mercado
internacional y que tengan el mayor agregado de valor posible. Una
nueva estrategia de producción cuya finalidad sea la producción de
productos industriales, ya sea semielaborados (granos de calidad
diferenciada, aceites crudos) y elaborados (harinas, aceites
refinados, pastas, biocombustibles, bioplásticos, entre otros).
Esto implica integrar en cadenas de procesos
industriales a la producción primaria de los granos en el campo,
transformarlos localmente y colocarlos en el mercado local e
internacional, para lograr la máxima rentabilidad. Desde luego en
un planteo de sostenibilidad y conservación del medio ambiente.
Lo primario pierde peso. Este último
concepto tiene un alto significado económico, ya que de toda la
cadena productiva-comercial, solamente el 15 al 25 por ciento del
valor final del producto puesto en la góndola lo recibe el
productor primario. La principal ganancia la captan los
intermediarios, los comercializadores y los expendedores
(góndolas).
Un estudio efectuado por la Universidad de
Nebraska indica que esta tendencia será cada vez más significativa
y que en corto plazo el productor primario solo percibirá el 10 al
15 por ciento. Es decir que el valor relativo de las materias primas
irá cada vez disminuyendo y aumentando los beneficios que toman los
intermediarios y los expendedores. Es aquí donde el productor
agropecuario debe fijar su atención para mejorar su rentabilidad y
tomar parte de las ganancias de los demás integrantes de la cadena
para su propia rentabilidad, generando trabajo local equidad y
desarrollo territorial
Estos objetivos constituyen el gran desafío
para la Argentina mirando a 2020. Un país productor y exportador de
materia prima no es económicamente ni socialmente sustentable.La
propuesta incluye el desarrollo de verdaderas Pyme especializadas en
productos agroindustriales; empresas que agreguen valor a sus
productos y con más calidad. Todo deberá transformarse en
alimentos de calidad e inocuidad certificada proveniente de un
proceso sustentable probado. Allí aparecen demandas de gestión
ambiental y trazabilidad desde la producción primaria que requieren
la utilización de herramientas como la agricultura de precisión,
la ganadería de precisión y el almacenaje de la producción con
segregación y control de precisión. Todos factores donde Argentina
posee desarrollo y capacidades para crecer y diferenciarse en el
corto plazo.
Nuevo paradigma. El desarrollo de Pyme
en diferentes formas de asociaciones de productores es quizás el
primer gran y más difícil desafío que tendremos los argentinos.
Luego vendrán otras demandas para conocer cuáles son los productos
a elaborar, la determinación y dimensionamiento de los mercados, el
equipamiento más adecuado y la determinación de los procesos más
eficientes y sustentables.
Todo esto bajo un marco distintivo de
"bajos costos y alta calidad". Es decir que el producto
agroindustrial que se logre debe ser altamente competitivo a nivel
local e internacional. En los próximos años se deberá producir
una cantidad de alimentos quizás mayor a la producida hasta ahora
en la historia de la humanidad. Alimentos que serán demandados en
su mayor parte por países en vías de desarrollo donde las
posibilidades económicas serán limitadas; también se mantendrá
la demanda de aquellas comunidades con mayor poder adquisitivo. Con
esto se quiere significar que el desarrollo industrial
agroalimentario debe considerar también la elaboración de
alimentos simples, nutritivos y de bajo costo, además de los más
elaborados. Es decir, desarrollar toda una gama de productos desde
los más sencillos a los complejos, considerando que la demanda de
alimentos será desde varios países con diferentes capacidades
económicas, sin descuidar a ninguno. Prepararse para vender sin
esperar que nos vengan a comprar.
Resumen de un trabajo elaborado por los
técnicos del Inta Mario Bragachini, Cristiano Casini, Alejandro
Saavedra, José Méndez, Lisandro Errasquin, Fernando Ustarroz,
Marcos Bragachini.