Integración: Peter Goldsmith,
de la Universidad de Illinois, recomendó el armado de cadenas de
valor a escala regional.
Fuente: La Voz del Interior - 19/08/2011.
http://www.lavoz.com.ar/suplementos/voz-campo/granos/cluster-soja-mas-cerca-productores
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| Goldsmith: Una buena
política industrial es lo mejor para la agricultura
(string-agro.com). |
Rosario. Que la soja y todo su complejo
industrial vive un contexto mundial altamente favorable no es
ninguna novedad. Pero la advertencia de que la Argentina está
dejando pasar la oportunidad de sacarle el máximo potencial a este
"momento de oro" no deja de hacer un poco de ruido.
Más en boca de un especialista estadounidense
como Peter Goldsmith, un consultor del negocio que –en el congreso
de Aapresid realizado en Rosario– enfatizó la necesidad de
integrar geográficamente toda la cadena de valor agregado a partir
de la soja. "Si el clúster industrial está cerca de los
productores, los productores ganan más", sostuvo el docente de
la Universidad de Illinois.
La otra idea fuerza que cruzó todo su mensaje
fue que el mundo de la agricultura debe implementar el
"producir más con menos" para asegurar la sostenibilidad
del sistema. De otro modo, no hay futuro, afirmó.
Partiendo de un presente y un futuro
"fantástico" para el complejo, con fuertes previsiones,
mostró su preocupación por la falta de aprovechamiento en
Argentina. "Sin los clusters, se pierde realmente lo que es la
soja".
Según el experto, la idea rectora debe ser
entender que una buena política industrial es lo mejor para una
buena política agrícola. "Cuando se enfoque en eso, es lo
mejor para el sector agropecuario", dijo.
La cadena de relaciones entre soja, harina de
soja, ingresos individuales, crecimiento del PIB, todo junto con el
complejo de cerdos y aves, lo ve como una sola integración.
Al trazar las perspectivas, Goldsmith señaló
que cuando la riqueza aumenta en los sectores de menores ingresos de
la economía, el consumo de esa gente cambia del almidón a las
proteínas. "Eso es dulce, una belleza para nuestras
empresas", graficó ante el auditorio de productores.
La proyección es que en 2030 se necesitará
alimentar 47 millones más de toneladas de cerdo y pollo, y de
algún lado deberá salir la harina de soja.
La duda surge de una desaceleración en los
rendimientos, por lo que el especialista entiende que esto puede
generar más presión por el uso de la tierra, una variable que
tiene graves limitantes. Entre 1961 y 2000, el crecimiento promedio
anual del rendimiento del cultivo era del 2,10 por ciento. Entre
2001 y 2009, ese indicador bajó a una media del 0,41 por ciento.
El promedio mundial es de 2,2 toneladas por
hectárea. Con esto, en 2030 habría que pasar de 37,4 a 64,9
millones de hectáreas para alimentar pollos y cerdos. Un
crecimiento del 63 por ciento en la demanda de tierra.
Esta ecuación tercia en el debate de buscar las
vías para pasar de la agricultura extensiva a la intensiva, lo que
en palabras de Peter Goldsmith implica "producir más con menos
insumos".
Entre 1948 y 2004, Estados Unidos aumentó 166
por ciento su producción, usando 27 por ciento menos de tierra, y
76 por ciento menos de mano de obra. Pero consumió seis por ciento
más de energía y 368 por ciento más de agroquímicos. El desafío
en ese caso pasa por bajar la incidencia de los químicos en los
insumos. El ahorro de costos y aprovechamiento de recursos también
pasa por entender a la soja como cultivo industrial, con la
constitución de clústers locales. El objetivo primario es vender
más harinas, y no tanta soja.
Como ejemplo mencionó que Estados Unidos, donde
el 97 por ciento de la harina de soja se usa internamente en
alimentar animales, sólo exporta el 20 por ciento de la su
producción total. Brasil está subiendo al 40 por ciento de uso
interno, mientras que Argentina se queda sólo con el 10 por ciento
de la harina que produce. "Eso debe cambiar porque al alimentar
animales de otros lugares, se pierde valor y oportunidades",
señaló.
Goldsmith insistió en conformar una cadena que
enlace desde el productor de oleaginosas hasta el criador de
animales dentro del mismo país y evitar fugas de beneficios hacia
eslabones en otros puntos del planeta. "Es un momento de oro
que Argentina no debe perder. Hay que invertir ahora, porque este
buen momento para las commodities no va a durar para siempre",
advirtió el especialista.