Agregado de valor en origen del sector metalmecánico. Aportes estratégicos al desarrollo local, creación de puestos de trabajo de calidad y apoyo.
Actualidad de la Maquinaria Agrícola Argentina y su futuro a mediano plazo.
Situación coyuntural por efecto sequía y caída de la demanda
El sector de maquinaria agrícola y agropartes
de Argentina está representado por unas 850 Pymes de más de 10
empleados, de las cuales más de 300 son empresas Pymes
agropartistas, o sea que fabrican partes de máquinas agrícolas.
Las 850 Pymes del sector de maquinaria y
agropartes representan unos 40.000 puestos de trabajo directos y
unos 40.000 puestos de trabajo "prorrateados" que trabajan
para este sector, no "full time" al rubro, fabrican
componentes como motores, vidrios, neumáticos, filtros,
amortiguadores, radiadores, mangueras, retenes, rulemanes, cadenas
plásticas, electrónica, radios, sensores, actuadores, monitores,
aires acondicionados, aceites y grasas especiales, entre muchos
otros componentes; aquí también se incluye al personal de venta y
servicios de cada Pyme.
Esto significa que el sector de agropartes y
máquinas agrícolas ocupa en el país 80.000 puestos de trabajo
distribuidos en un 75% en el interior productivo, un 45% en Santa
Fe, un 30% en Córdoba, un 13% Buenos Aires y el 12% restante en las
demás provincias del país, constituyendo un rubro estratégico
para el desarrollo industrial generando puestos de trabajo de
calidad estratégicos para el desarrollo local y regional. Esto se
complementa perfectamente con el ordenamiento sustentable de los
pueblos puramente agrícolas que al no crecer en demanda laboral
tienen pocas alternativas de arraigo y crecimiento con desarrollo
local y regional. Los únicos pueblos del área pampeana que crecen
con desarrollo son los pueblos que tienen una matriz industrial
metalmecánica y/o agroindustrial expresada en parques industriales
o parques agroalimentarios donde el municipio y la comunidad ordenan
sustentablemente el desarrollo.
La fabricación anual del sector en el mercado
interno de máquinas, agropartes y repuestos superó en el año 2011
los 1.600 M/U$S, unos U$S 1.450 (récord) de maquinaria y el resto
en repuestos. De ello, aproximadamente unos 750 M/U$S fueron
importados entre máquinas, agropartes y componentes y unos 350
M/U$S fueron exportados como máquinas, agropartes y repuestos, o
sea que el sector tuvo una balanza comercial negativa de 400 M/U$S
en el 2011. Frente a esta realidad de una balanza comercial negativa
dominada por una baja presencia en el mercado por los equipos
autopropulsados como cosechadoras, tractores y picadoras (en ninguno
de estos rubros la industria nacional pasa del 28% de
representatividad del mercado local). A nivel de gobierno nacional
se tomaron algunas medidas tendientes a revertir paulatinamente esta
realidad y ya se están viendo algunas inversiones de marcas
importadoras y empresas locales que hacen soplar un viento favorable
para la creación de nuevos puestos de trabajo para el sector.
Resumen del 2011:
Los datos son aproximados y estimados por INTA
PRECOP y Agricultura de Precisión, según informantes calificados y
datos estadísticos de varias fuentes.
¿Cuáles son las metas del 2020 para el
sector de Máquinas y Agropartes?
Está claro que Argentina es un país que
pretende pasar del 2012 al 2020 de una exportación de manufacturas
de origen agropecuario más commodities o materia prima más
biodiesel de 44.000 M/U$S en el 2011 a 100.000 M/U$S en el 2020,
pasando de una producción de grano de 100 toneladas a 157 M/U$S y
de 4,75 M/T de carne a 8 M/t (todas las carnes), con un aumento
sustancial de la cantidad y diversidad de procesos agroindustriales
y agroalimentarios realizados en origen. El cumplimiento de esta
meta requerirá más máquinas, más tecnología, más innovación,
más inversiones, más recursos humanos especializados, más demanda
laboral con oficios, más inteligencia tecnológica con información
y decisiones estratégicas en el negocio de posicionamiento de la
tecnología.
Argentina y este sector deben crecer en número
de patentes de innovación y modelos industriales, debemos crecer en
diseños comunitarios, en el cumplimiento de normas, en trabajos
interdisciplinarios, en normalización de productos y procesos, en
nuevos materiales en estudios prospectivos apoyados en demandas
globales (innovación y tendencias), en el crecimiento de clúster y
cámaras con planes estratégicos a 10 y 20 años.
Todo ello con el objetivo que la mayor cantidad
de empresas del sector puedan adquirir la tan ansiada "competitividad
global", protegiéndose como empresas argentinas de los
vaivenes de la economía local y global, para crecer y desarrollarse
más allá de las coyunturas.
Las metas y objetivos del PEA 2020 (Plan
Estratégico Agroalimentario) posicionan al sector metalmecánico
argentino de alta y baja complejidad frente a un escenario muy
alentador de crecimiento de demanda del mercado interno de
maquinaria y partes para la producción de alimentos primarios y
máquinas de procesos productivos agroalimentarios donde hoy
Argentina tiene una balanza comercial de 600 M/U$S negativa
(máquinas de procesos agroalimentarios).
En este escenario de crecimiento y desarrollo
donde los diferentes actores productivos tienen que hacer el
esfuerzo de crecer y desarrollarse agregando valor y horas de
trabajo a cada hectárea de producción y a cada tonelada producida
de granos y forraje, transformándola con innovación e inteligencia
tecnológica es y será muy importante para el desarrollo de la
industria agroalimentaria argentina, la metalmecánica, la
bioenergía, la electrónica, la de comunicación, la de las
normativas de procesos y productos, la trazabilidad, etc.
En este sentido vemos al sector industrial
integrado y muy lejos del viejo paradigma "Campo vs
Industria". Ahora más que nunca "el campo más la
industria", ya que está más unida que nunca con el campo.
La Argentina, líder en agroalimentos y
agroindustria en el 2020 el PEA proyecta que seremos un país
caracterizado por exportaciones de alto valor agregado por tonelada
de agroalimento embarcado, donde el proceso productivo será
innovador, creativo, sustentable, económico y globalmente
competitivo y donde la renta de ese valor agregado quede en
origen, y que a fin de año no sea repatriado a otro país, sino
que sea reinvertido en origen en las mejoras de los procesos
productivos que originaron la renta.
Para ello se requiere de un nuevo enfoque en
la formación de recursos humanos, un nuevo y evolutivo proceso
de Ciencia y Tecnología hacia un país agroindustrial y
agroalimentario, donde la exportación de materia prima solo
sea una herramienta monetaria para obtener recursos que luego serán
reinvertidos en desarrollo agroalimentario y agroindustrial en
origen. Es necesario que el crecimiento productivo de materia
prima sea cada día más sustentable y que el fin sea un crecimiento
integral con desarrollo local y territorial inclusivo, equitativo y
sustentable.
El campo argentino debe volver a crear trabajo
genuino en origen, debe ser motor de procesos agroindustriales y
agroalimentarios en origen y ello con la tecnología actual demanda
entre 60 y 80% menos horas/hombre/hectárea respecto a 15 años
atrás. Esa tecnología posibilita producir materia prima (granos y
forrajes) de manera híper competitiva comparada globalmente,
dejando en origen la necesidad de integrar productivamente a la
producción primaria procesos agroindustriales y agroalimentarios
que mejoren la demanda laboral en origen, incluya a más personas y
generen más renta, más equidad y arraigo con desarrollo local.
Dentro de este esquema se ve a muchos sectores
con posibilidad de crecimiento y el sector agrometalmecánico
argentino en el 2020 podrá facturar en todo concepto en el mercado
interno más de 2.800 M/U$S y exportar unos 1.000 M/U$S, disminuir
un 10% las importaciones por sustituciones de producción nacional,
colocando a la importación en 600 M/U$S al 2020, lo que nos daría
una balanza comercial positiva de 400 M/U$S. Todo este cambio
proyectaría la demanda laboral de 80.000 puestos de trabajo
actuales directos, más los indirectos, a unos 117.000 puestos de
trabajo.
El nuevo concepto de desarrollo agregará valor
a la producción en el interior, donde precisamente tiene una gran
implicancia el crecimiento con desarrollo y el ordenamiento
territorial. Para eso es estratégica la participación y
protagonismo de los intendentes de los 2.280 pueblos y ciudades del
interior productivo de Argentina.
Resumen del análisis prospectivo del
sector de maquinaria y agropartes de Argentina al 2020:
El nuevo rol del municipio requiere de una
activa participación de la comunidad local en el ordenamiento
territorial donde interactúan organizaciones, cámaras, cluster,
federaciones, el estado provincial y nacional, esto significa
"industrializar la ruralidad", donde la metalmecánica de
alta y baja complejidad sea uno de los sectores estratégicos del
desarrollo; donde la industria de maquinaria agrícola y de
máquinas de procesos agroalimentarios sean motores del agregado de
valor y demanda laboral de calidad que favorezcan el arraigo,
generando un crecimiento con desarrollo virtuoso y produciendo
efectos como:
-
Industrialización y/o transformación de
materia prima en origen mediante procesos innovativos con
desarrollo e inteligencia tecnológica local y nacional.
-
Incremento de renta local
-
Redistribución de la renta agrícola en
el pueblo (mayor actividad comercial)
-
Empleo genuino (con base local)
-
Arraigo de la población con visión
prospectiva
-
Recaudación municipal con reinversión
estratégica (ordenamiento territorial)
¿Cómo hacerlo?
-
Promocionando las infraestructuras
requeridas de manera consensuada con la comunidad (parques
agroindustriales, parques agroalimentarios e incluso parques
bioenergéticos en los lugares que sea necesario).
-
Potenciando y coordinando servicios de apoyo
a la producción.
-
Articulando actores público-privados.
-
Vinculando sistemas educativos y productivos
RR.HH. (oficios).
-
Implementando formas asociativas (Pymes,
CNG, Consorcios, Cámaras, Cluster, etc.).
Para industrializar la ruralidad se debe cambiar
el paradigma del "campo versus industria" por el de
"campo más industria" y la industrialización debe ser
realizada con la mejor tecnología, con procesos amigables con el
ambiente, trabajo amigable con las personas, con trabajo local de
calidad (arraigo), con la marca argentina, esto nos promocionará
frente a un escenario 2020 de una Argentina industrializada con
desarrollo local y regional.
La Argentina del futuro está muy lejos de ser
considerada "el granero del mundo" con matriz exportadora
"comoditizada", el cambio de paradigma requiere pensar
prospectivamente en el país del 2030/2040, donde muchos paradigmas
se caerán y surgirán otros. Está claro que Argentina está
signada como un país de matriz productora y exportadora de
agroalimentos elaborados con procesos innovativos y desarrollo
agroindustrial local y donde el valor agregado industrial estará
incluido en el agroalimento innovativo que el mundo demanda y que
Argentina proveerá globalmente1.
¿Qué países demandarán los alimentos
argentinos? Los países a los que seamos capaces de demostrarles que
los alimentos argentinos son elaborados con procesos productivos
sustentables, certificados de inocuidad y calidad nutricional con
trazabilidad hasta el destino final, con continuidad de
abastecimiento, con precios competitivos elaborados con inteligencia
tecnológica argentina. Valor Agregado con relacionamiento
técnico/comercial con la mejor tecnología a nivel global.
Argentina en el 2020 producirá
agroindustrialmente el equivalente a 600 M/raciones de alimentos,
para ese año seremos 45 M/habitantes con un buen nivel de
alimentación (plena satisfacción de la demanda local), por lo
tanto al menos 8 de cada 10 unidades de materia prima y alimentos
serán exportados. Uno de los objetivos del sector de la maquinaria
agrícola y agropartes es: Que de los 100.000 M/U$S exportados por
Argentina en el 2020 en concepto de Materia Prima, Manufactura de
Origen Agropecuario lleven incluido, entre otras cosas, como
agregado de valor al menos 1.760 M/U$S de industria de maquinaria
agrícola y agropartes de facturación nacional con 93.600 puestos
de trabajo genuinos de calidad contribuyendo al crecimiento y
desarrollo local y regional sustentable. Industrializar la
ruralidad.
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