El proceso de intensificación que vive la
ganadería argentina, sumado a los precios que están acompañando a
la producción, tanto de carne como de leche, posicionan al
productor argentino en una situación en la que se ve comprometido a
elevar el grado de mecanización, aumentando de esta forma la
eficiencia en la elaboración de forrajes conservados.
Con el nuevo paradigma del recurso tierra caro,
donde en promedio se paga 300 U$S/ha de alquiler o 15.000 U$S/ha
para adquirir un campo, se indica que para ser rentable se debe
aumentar la eficiencia de uso de este recurso tierra. En el caso de
producciones de carne y leche obliga a lograr niveles de eficiencia
que solo son posibles de alcanzar con la mecanización de la
cosecha, ya sea para silo o heno, dado que con el pastoreo rotativo
no se logra superar valores del 55-60 % de eficiencia de cosecha.
Este marco posiciona hoy a la ganadería frente
a un cambio tecnológico donde el animal debe comer una ración
diaria balanceada con el máximo confort animal. En este camino, la
tendencia principal es cortar las alfalfas con segadoras con discos
de cuchillas cortas que posean acondicionador y que ese material sea
hilerado con rastrillos accionados por toma de potencia, para luego
ser henificadas con el menor tiempo de oreado y con enfardadoras
prismáticas gigantes de 500 a 1.000 kg. Está claro que esta
tendencia sería la propuesta para lograr la máxima eficiencia en
cuanto a eliminar pérdidas de cantidad y calidad de forraje, pero
con rotoenfardadoras de nueva generación se pueden obtener henos de
buena calidad.
Este aumento en la tecnificación debe ser
acompañado con el cuidado de la calidad obtenida en los procesos de
conservación de forrajes, el cual no radica solamente en que se
podrán obtener altos potenciales de rendimiento con el alimento
suministrado, sino que reducirán considerablemente los costos del
kilogramo de Materia Seca Digestible (MSD) utilizado para la
producción de carne y leche.
En el marco del nuevo Plan Estratégico
Agroalimentario, cuyo objetivo es aumentar sustancialmente la
producción de alimentos hacia el 2020, y bajo el nuevo paradigma en
que se encuentra inmersa la producción bovina de carne y leche de
nuestro país, el Proyecto PRECOP del INTA se hizo presente en la
3ª edición de Experiencia Forrajera, donde el objetivo central era
capacitar a productores, maquinistas y técnicos con la finalidad de
aumentar la eficiencia en la producción de forrajes y por ende de
los sistemas productivos bovinos. Esta jornada organizada por Claas
y Forratec se llevó a cabo el viernes 16 de diciembre en el km 308
de la ruta nacional 188, en la localidad bonaerense de Ameghino. El
encuentro, además, contó con el apoyo de la Cámara Argentina de
Contratistas Forrajeros y el auspicio de Mainero, VHB, Nitrap,
Alltech, AgrinPlex, Infortambo, Mercoláctea, Chacra y el Ministerio
de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
INTA PRECOP participó de la jornada entregando
a cada uno de los participantes un CD que contenía 3 manuales
técnicos titulados: "Forrajes Conservados de Alta
Calidad" y "Aspectos relacionados al manejo nutricional,
Mixer"; y un resumen de los trabajos publicados en el marco de
la "2ª Jornada Nacional de Forrajes Conservados organizada por
INTA. Además se entregaron distintas publicaciones elaboradas por
el INTA PRECOP relacionadas tanto a la conservación de forrajes,
como al agregado de valor en origen de toda la producción primaria.
Durante el evento, el INTA PRECOP contó con un
espacio cedido por la organización donde técnicos del Proyecto
atendieron diversas consultas del público asistente, integrado en
su mayoría por contratistas, operarios, técnicos y productores.
Además, la Ing. Agr. Miriam Gallardo, técnica del INTA PRECOP
especialista en Nutrición Bovina, disertó sobre aspectos
relacionados al manejo nutricional en cultivo de alfalfas.
En la jornada se trataron todos los temas relacionados a la
elaboración de forrajes conservados, haciendo referencia a las
distintas etapas de elaboración y suministro, tanto de heno como de
silaje. Para ello se abordaron temas relacionados al cultivo de
alfalfa, como medición de oferta y asignación de superficie de
siembra, ventajas y desventajas de las siembras otoñales y de
primavera, entre otros. Además, en el predio los visitantes
encontraban sectores con maíz para grano y para silaje, donde
podían interiorizarse sobre la medición y cálculo de la oferta
forrajera y analizar la mejor suplementación para suministrar maíz
como alimento.
Distintos técnicos especialistas explicaron
cómo complementar las distintas disponibilidades forrajeras
mediante suplementaciones con heno o silajes, tanto de maíz como de
soja. Otras disertaciones trataron sobre estrategias para la
preparación y distribución de raciones y allí se explicó cómo
preparar la nutrición para engorde de novillos y para el tambo, y
la importancia de la inoculación en el silaje de pasturas.
Durante la mañana se realizó una capacitación
destinada a operarios y usuarios de maquinaria agrícola forrajera.
La misma estuvo a cargo de técnicos de Claas y Mainero que
enumeraron una serie de consejos técnicos para el adecuado uso de
picadoras autopropulsadas y de mixer, tanto horizontal como
vertical.
Las dinámicas a campo tuvieron una modalidad interesante, dado que
todas las máquinas trabajaron en un espacio cercano a una tribuna,
donde previo al paso de cada una, se brindaba una pequeña charla
técnica pero que no hacía solo referencia a características de la
máquina en particular que estaba por trabajar, sino que se
abordaban los puntos que se deben tener en cuenta para eficientizar
todo el sistema de elaboración de forrajes conservados.
La dinámica se desarrolló sobre un cultivo de alfalfa y allí se
pudo observar a la nueva rotoenfardadora Mainero 5885 Power, con
atador de 4 hilos; a la nueva megaenfardadora Claas Quadrant 2200 RC
con rotocutter; la nueva segadora Mainero 6060 de 3 metros de ancho
de corte equipada con barra de corte flotante de platos y rodillos
acondicionadores, segadora Claas de enganche en 3 puntos y sistema
de corte de platos; un rastrillo giroscópico Claas Liner 3000 con
cuatro rotores, capaz de formar una sola hilera central a partir de
12,5 m de ancho de trabajo; y una picadora autopropulsada Claas
Jaguar 960 de 623 CV que utilizaba un Pick Up de 3 metros de ancho
de labor. Por último se arrojó un rollo de 800 kg sobre un mixer
vertical Mainero 2515, al cual, luego de desmenuzar el rollo, se le
agregó un megafardo de 500 kg.