Para ello, se deben considerar algunos factores
fundamentales en la elaboración y conservación del heno.
Primero, recordar siempre que la calidad del
heno nunca será superior a la de la pastura que le dio origen, por
lo que se debe partir de una pastura que haya recibido el mejor
manejo posible y que haya sido cortada en el momento óptimo. No es
lo mismo un rollo de alfalfa, que un rollo de moha por ejemplo y no
deben ser considerados de la misma forma.
Segundo, tener en cuenta que el corte es la
primera etapa del proceso y que a partir de allí, la pérdida de
calidad es inevitable, pero que si se ajustan los factores, se puede
llevar a su mínima expresión. Se debe evitar trabajar con sistemas
de corte ineficientes, desafilados o mal regulados y que puedan
provocar un repicado del forraje, fundamentalmente en heno de
alfalfa. Es muy aconsejable elegir equipos con acondicionador, los
que aceleran el secado del tallo, disminuyendo las pérdidas de
hojas que se pueden producir por una mayor exposición en el campo.
Tercero, prestar mucha atención al trabajo de
los rastrillos. El proceso de manipuleo del forraje, es uno de los
más peligrosos para la calidad del heno, ya que este produce
perdida de hojas (la parte más nutritiva en el caso de las
leguminosas).
Cuarto, pusimos el esfuerzo en lograr un rollo
de calidad, debemos prolongar ese esfuerzo almacenando los rollos en
forma adecuada, apoyándolos por sus caras planas formando hileras,
las que deben estar ubicadas en la misma dirección de los vientos
predominantes para favorecer el paso del aire entre ellas,
eliminando la humedad que se pueda acumular luego de la ocurrencia
de las precipitaciones.
Entre las distintas hileras, debe existir una
separación de por lo menos un metro, para que el aire corra
libremente entre ellas favoreciendo el oreado después de la
ocurrencia de las precipitaciones y para poder subsanar cómodamente
cualquier inconveniente ocurrido en la cobertura de los rollos.
Cada 4 o 5 hileras se puede dejar una distancia
como para pasar con algún tipo de implemento, o que permita
realizar un contrafuego en caso que se arda o incendie alguno de los
rollos.
A modo de resumen, tener en cuenta los
siguientes consejos en las cortadoras y rotoenfardadoras:
En las cortadoras:
-
Corte la alfalfa cuando se encuentre en el
estado de botón floral y las gramíneas en hoja bandera.
-
Realice el corte a la mañana temprano,
inmediatamente después que se ha levantado el rocío.
-
Regule la plataforma de corte entre los 5 y 10
cm. de altura.
-
Cortadora con disco y plataforma flotante:
controle la flotabilidad de la plataforma utilizando en suelos
normales 50 kg de carga, 35 kg en suelos flojos y 60 kg en suelos
firmes. Logrará mayor prolijidad en el trabajo.
-
Mantenga las cuchillas bien afiladas.
Permitirá realizar cortes netos sin desgarros, mejorar el
rebrote, disminuir la pérdida de hojas y reducir el requerimiento
de potencia de la maquinaria.
-
La presión ejercida por los rodillos
acondicionadores debe quebrar uniformemente los tallos sin dejar
manchas oscuras en las hojas de alfalfa.
-
Regule los chapones posteriores para lograr
andanas acorde a las condiciones climáticas, tratando que los
tallos queden verticales y expuestos al sol.
-
Cuando más rápido la andana llegue al 50% de
humedad, mayor será el valor nutritivo del forraje (el
acondicionado del forraje, mejora la calidad).
En las rotoenfardadoras:
-
Realice zigzagueos discontinuos para llenar
uniformemente la cámara de compactación, produciendo rollos
perfectamente cilíndricos.
-
Mantenga en óptimas condiciones los sensores
y el monitor de la rotoenfardadora.
-
Trabaje con la máxima presión de
compactación permitida por la máquina y el estado de las
correas.
-
Regule la posición del recolector: altura de
trabajo de 5 cm. Evite pérdidas y entrada de tierra.
-
Regule el sistema de atado para evitar la
excesiva pérdida de hojas en la capa superficial del rollo.
-
Utilice el sistema de doble agujas para el
atado de los rollos, disminuirá los tiempos muertos y tendrá
menor pérdida de hojas durante dicha operación.
-
Trabaje con andanas de forma y volumen
uniforme, con una densidad aproximada a 5 - 6 kg de pasto por
metro lineal.
-
Para la confección de heno trabaje con un
porcentaje de humedad del material que nunca supere el 20%.
Detener con rocío o bien por excesiva perdida de hojas por
resecado.
-
Cuando confeccione rollos para henolaje,
trabaje con un porcentaje de humedad comprendido entre el 45% y el
55%, con un diámetro máximo de los rollos de 1,30 metros.
En conclusión el heno de calidad es aquel que
tenga el menor costo por kilogramo de materia seca digestible, y
este es el que proviene de la mejor alfalfa, cortada a 10% de
floración, con disco de cuchillas cortas, con acondicionador,
confeccionado con el menor tiempo de oreado y con una enfardadora
prismática.
SOLO EL FORRAJE DE CALIDAD QUE LLEGA A LA BOCA
DEL ANIMAL GARANTIZA EFICIENCIA EN LA PRODUCCION DE CARNE Y LECHE.