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Febrero
2010
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Asociativismo, integración vertical e industrialización de
la producción agropecuaria en origen.
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El modelo productivo
argentino donde el productor primario se encuentra aislado del resto
de la cadena de agregado de valor no se repite en los países
desarrollados, donde día a día los productores se integran
verticalmente a la cadena agroindustrial. La propuesta consiste en
que los productores primarios de cereales y oleaginosas, de carne y
leche, cerdo y pollo no integrados a la cadena se asocien bajo una
figura jurídica con alto espíritu cooperativo, con reglas claras y
distribución de renta pactada, controlada y transparente. El
objetivo no es solamente crear una gran empresa integrada por el
sector de la producción primaria, sino que además pretende, junto
a otros actores de las comunidades, generar capacidades y
habilidades que le den valor agregado a la materia prima que se
produce en origen. Sin dudas todo este proceso producirá demanda de
mano de obra, inclusión social y desarrollo de la región.
Para ello, los productores
primarios de granos integrados a este tipo de empresa deben acceder
a la mejor tecnología, o sea la mejor genética orientada para
procesos industriales específicos, el mejor manejo de cultivo e
insumos por ambiente (Agricultura de Precisión), la mejor
eficiencia de cosecha y postcosecha entre otros factores
tecnológicos.
Esto se logra con un buen
asesoramiento técnico público/privado, con escala de compra de
insumos comunitario, evaluados correctamente por un equipo técnico
propio de excelencia.
Una vez que se logra la
máxima productividad por ha. en la producción de granos y pasturas
se puede acceder al sistema de acopio de grano asociativo, con
segregación por calidad y destinos industriales, una parte puede
ser por ejemplo destinada al negocio de producción de semilla. El
resto se debería industrializar en forma asociativa, mediante
empresas que procesan el grano (molienda, extrusado) y generan
agregado de valor que pueden ser destinados a la producción de
biocombustibles o la elaboración de alimentos balanceados
específicos para destinos diferentes de transformación en
proteínas rojas o blancas (carne y leche bovina, pollo, huevo,
carne y cerdo). La industrialización puede realizarse en forma
conjunta y asociativa o parcialmente asociativa en algunas etapas
como fábrica de lechones, incubadoras de pollitos BB, o genética y
reproducción bovina (inseminación o trasplante de embriones) en
eslabones asociativos.
Una vez producida la
transformación eficiente de la proteína verde a proteína roja
mediante diferentes procesos de transformación intensivos, se debe
acceder a la industrialización de segundo orden, que es la
elaboración de productos alimenticios para la góndola a partir de
esa proteína roja o blanca, o sea industrias lácteas que
producirán quesos, yogurt, dulces, etc., frigoríficos que producen
cortes especiales, fiambres, embutidos con etiqueta y trazabilidad,
y en lo posible logrados con procesos innovativo que le otorguen
características distintivas que agreguen valor y que sean
merecedoras de denominación de origen por ejemplo: huevo de…
carne de…. fiambres de…… dulce de… obtenido bajo normas
fijadas que garanticen la calidad diferenciada.
También en la etapa de
industrialización asociativa de segundo orden los productores
pueden aspirar a procesos agroindustriales más complejos como lo
son las biofábricas y los nutracéuticos, por ejemplo.
Esquema orientativo de
integración vertical propuesto, en este caso la proteína roja es
cerdo y pollo, pero existen otros modelos para leche y carne
bobina muy similares. Ver en www.cosechaypostcosecha.org.
Hasta allí el productor pasa
de percibir un 20% de los beneficios de la cadena de valor (eslabón
de la producción primaria) a un 60% (producción primaria +
industrialización), lo cual le otorga competitividad y rentas para
reinvertir asociativamente en los otros eslabones donde se encuentra
el 40% restante de los beneficios de la renta que es el
acondicionado, la logística, el transporte y cadena de frío hasta
la comercialización en góndola que puede también realizarse
asociativamente con escala y organización competitiva. Como el
mercado interno tiene un techo bajo, 40 millones de consumidores
para una producción primaria con potencial para alimentar a 400
M/hab., es necesario seguir evolucionando y aspirar a ser proveedor
global de alimentos terminados eso debe ser la aspiración de todo
productor argentino mirando al 2025.
Por otro lado y no menos
importante, en las comunidades de la región en dónde se da este
proceso, se genera una demanda de mano de obra especializada, lo
cual implica que gobiernos locales conjuntamente con el sector
privado deben dar respuesta llevando adelante capacitaciones
específicas sobre los procesos agroindustriales.
Paralelamente con el tiempo
se va dando otro efecto: generación de nuevas empresas que
abastecen de insumos y/o servicios a la agroindustria, demandando
más mano de obra e inclusión en el territorio. También,
indirectamente, se ven beneficiado en el territorio, otros sectores
comerciales y de servicios, con el incremento de mano de obra y una
mayor actividad.
Este modelo integral como se
ve, muestra esquemáticamente algunas ideas de integración vertical
con un fuerte aprovechamiento de los efluentes de la producción
intensiva y la industrialización de 2º orden que genera efluentes
que no tratados pueden ser contaminantes y tratados con bacterias
dentro de un proceso de biodigestión genera energía (biogás) que
puede reutilizarse en los procesos productivos e industriales o bien
generar electricidad mediante motores que funcionen con biogás y
accionen generadores de electricidad.
El residuo de los
biodigestores contiene el 40% de los nutrientes que extrajeron los
granos del suelo que pueden ser devueltos como biofertilizantes
orgánicos mediante sistemas de chorreado o bien distribuidos con
equipos de riego en fertirigación como se realiza en los países
desarrollados.
También los productores
asociados pueden invertir en proyectos de producción de energía
eólica y/o energía solar entre otros proyectos innovadores que a
través de la escala se pueden considerar e invertir.
No se trata solo de un modelo
teórico sino de un modelo aplicado en Brasil y en otras partes del
mundo como EE.UU, Canadá e Italia y que el INTA está implementando
incipientemente desde hace 2 años 1.
En Brasil por ejemplo se
puede mencionar la Cooperativa Castrolanda del estado de San Pablo
donde 1.600 productores asociados en 3 grandes cooperativas (Capal,
Botavo y Castrolanda), poseen en común varios eslabones de la
cadena agroindustrial lo cual permite que un pequeño productor se
pueda beneficiar con la renta que produce la Soja, el Maíz y el
Trigo. Luego se integran para la elaboración de productos
balanceados en forma asociativa, posteriormente en forma
independiente transforman la proteína verde en cerdo, pollo, leche
y carne bobina, a posteriori y en forma asociativa y con escala
competitiva, acceden a la industrialización de 2º orden a través
de frigoríficos, plantas lácteas, fábricas de papas fritas, etc.
Siguiendo con la integración asociativa hasta la logística de
empaque, etiquetado, cadena de frío y comercialización hasta el
consumidor en góndola. Esta integración asociativa del modelo
Castrolanda constituye un ejemplo para imitar, dado que cada unidad
productiva, acopio, industrialización primaria (Alimento
Balanceado), industrialización de 2º orden (Frigorífico, Planta
de elaboración láctea, etc.) y por la última etapa hasta llegar a
la góndola (Acondicionamiento y Empaque, Transporte y Logística)
poseen administración como empresas asociativas independientes y al
final del año luego del balance retornar a cada socio el 50% de las
ganancias en dinero, no en acciones, el resto se analiza cómo y
dónde se reinvierte.
Agregado de Valor en Origen.
El INTA (Proyecto PRECOP II),
propone un esquema de agregado de valor en origen en el que se puede
apreciar la metodología de integración vertical del productor
agropecuario desde la siembra, cosecha, almacenaje,
industrialización primaria, transformación, industrialización de
segundo origen, transporte con cadena de frío, logística de
abastecimiento de góndolas y comercialización en el mercado
interno e internacional.
Esto requiere en varias
etapas estratégicas la figura de empresas asociativas de escala
competitiva, también se destacan los beneficios del sistema en la
distribución de los ingresos que genera toda la cadena
agroindustrial, lo cual contribuye positivamente en el desarrollo
regional con inclusión.
Claro está que este modelo
se asemeja más a una sociedad anónima con espíritu y reglas de
asociativismo cooperativo que a una cooperativa tradicional de
Argentina, por eso se la considera como un modelo asociativo
evolucionado que permite que un productor pequeño y mediano se
pueda integrar verticalmente a la cadena de valor percibiendo
beneficios concretos de todas las etapas de la cadena con alta
tecnología lograda a través de una escala competitiva.2
Otras integraciones pueden
acceder a la producción de medicamentos generados a través de
biofábricas, nutracéuticos, etc. por ejemplo la leche funcional o
"Súper leche" que elaboraron los técnicos del
laboratorio de INTA Balcarce. La leche funcional o "Súper
leche" es un alimento natural más saludable, a partir de la
leche obtenida de vacas y cabras lecheras con alimentación
estratégica.3
Resultados
esperados del modelo de integración vertical:
Mayor equilibrio de acceso
a las rentas potenciales lo cual produce mayor desarrollo con
inclusión en el interior del país.
Mayor sustentabilidad
económica/social en el mediano y largo plazo.
Orientación estratégica
de las capacidades intelectuales en carreras, cursos de grado y
posgrado, escuelas técnicas y de oficios orientados a los
procesos innovativo agroindustriales, relacionados a la
producción de alimentos terminados, bioenergía, biofábricas,
basadas todas en productos biológicos obtenidos del suelo con
alto valor agregado.
Potenciar capacidades de
ciencia y tecnología (CONICET, INTA, INTI y Universidades) en
todos los aspectos relacionados a la innovación científica y
tecnológica con originalidad y patentes relacionadas a la cadena
de valor agregado agroindustriales.
Potenciar a través de
líneas de créditos promocionales y ANR de ciencia y tecnología,
toda actividad de agregado de valor en origen de la producción
primaria, mediante la integración vertical asociativa con escala
tecnológicamente competitiva, premiando con subsidios (ANR) a los
proyectos innovadores con un estricto control de ejecución del
Estado.
Promover desde el Estado la
formación de clúster productivos o asociaciones de productores
con equitativa participación de los genuinos actores y real apoyo
del Estado y de las organizaciones generadoras de información
científica tecnológica.
Estimular el desarrollo de
proyectos de Agroindustrialización en origen mediante la
integración vertical del productor primario en la cadena de valor
agregado que ofrece la agroindustria desde el suelo, superando la
tranquera hasta la góndola.
Potenciar el asociativismo
empresarial para adquirir una escala tecnológica y
económicamente competitiva pudiendo aprovechar los recursos,
generando valor agregado (puestos de trabajo) en origen, lo cual
produce desarrollo local con inclusión y también este modelo de
integración permitirá tomar los beneficios del 80% de la renta
que genera la cadena agroindustrial luego de la tranquera del
campo del productor primario.
Elevar el protagonismo de
los intendentes de las localidades del interior productivo hacia
la creación de empresas agroindustriales en origen. Foros de
Intendentes, formación de Cluster Regionales, desarrollo de
escuelas técnicas, gestión de captura de recursos del Estado
para orientación productiva.
Conclusión frente al
Bicentenario
La celebración del año del
Bicentenario (1810 – 2010) deberían contener un proyecto integral
de mediano y largo plazo que de manera consensuada contemple los
macro objetivos y propuesta que generen políticas de Estado capaces
de inducir la evolución necesaria para transformarnos de un país
proveedor de materia prima alimentaria de bajo valor agregado, a una
Argentina oferente y referente mundial de alimentos terminados,
biocombustibles y todo producto e insumo industrial originados a
partir de productos biológicos renovables.
También Argentina debe
crecer industrialmente en la generación, fabricación y venta
global de procesos y herramientas tecnológicas de alta complejidad
relacionadas a la producción e industrialización de alimentos
partiendo de la maquinaria agrícola de alta complejidad hasta las
plantas de elaboradoras llave en mano de alimentos o biofábricas.
Argentina es un país que lo
tiene todo y quizás por eso todavía "los argentinos sin
encontrarnos" podamos festejar un bicentenario mostrando
índices macroeconómicos y macro sociales muy superiores a la media
de Sudamérica, pero algunas desigualdades sociales y económicas
deben hacernos reflexionar para potenciar las fortalezas y
aprovechar las oportunidades para un diseño prospectivo de país
donde el rol del Estado garantice crecimiento y desarrollo
inclusivo.
1 El modelo de EEUU cinturón maicero
demuestra que en el 2005 frente a un pronóstico de un petróleo
2010 – 100 U$S/barril y un maíz de 100 U$S/t constituía una
seria amenaza para los productores maiceros de los estados de
"IOWA – ILLINOIS e INDIANA" (80% del maíz de los EEUU),
estos se organizaron y bajo fundamentos técnicos y sociales crearon
la nueva ley agrícola proponiendo reorientar los recursos del
Estado hacia subsidios a la transformación del almidón del maíz
en etanol, dejando un DDGS subproducto proteico para producir cerdo,
pollo, carne y leche bobina, esto provocó la instalación en pocos
años de de 160 plantas de etanol que hoy procesan 100 M/t de Maíz,
donde 100 de esas plantas son propiedad de los productores asociados
que hoy dejaron de ser solo maiceros/sojeros para ser
industrializadores de etanol y productos de cerdo, pollo, carne y
leche en menos de 5 años. Lo del etanol en EEUU no es casualidad si
no causalidad de políticas de estado que nacieron de abajo hacia
arriba, los productores asumieron compromiso asociativo y tomaron la
decisión de cambio, pasaron de productores de proteínas verdes a
productores de etanol para luego transformar los residuos
industriales DDG y DDGS en proteínas rojas y blancas todo de manera
asociativa y escala competitiva. Algo similar pasa en EEUU con
algunas plantas de Biodiesel instaladas en origen que a partir de la
soja generan aceite y biodiesel y con el pellets y harinas
proteicas, balanceados mezclados con maíz extrusado o bien residuos
de maíz de las plantas de etanol. En Canadá existen asociaciones
de productores de 250 socios, que segregan el trigo en molinos
produciendo harinas con mucha segregación, con el trigo forrajero
producen etanol con un proceso idéntico al del maíz y con el DDGS
del trigo producen carnes en Feed Lot comunitarios de 25.000
cabezas.
2 Parecería ser que en Argentina,
AFA (Agricultores Federados Argentinos) presenta tendencia de
evolución en ese sentido; en la campaña agrícola 2008/09 (una de
las peores por la sequía histórica), AFA devolvió 15 M/$ a sus
socios en forma equitativa a lo operado en compra de insumos y
comercialización de granos. También durante 2009, AFA pasó del
acopio e industrialización de soja (molienda, harina, expeler y
aceite crudo), al aceite refinado con marca propia, adquiriendo
además un frigorífico para el procesamiento de carne bobina.
3 Estas investigaciones están
basadas en la incorporación de derivados de la soja en la dieta de
las vacas lecheras, generando una leche más saludable lo cual
implica invertir en la cadena de valor que va de la soja a la leche.
El subproducto que se utiliza en la dieta animal es la "borra
de la soja" que hoy es un descarte de la industrialización del
aceite de soja, esta leche bobina o caprina con propiedades
saludables no pierde sus características para la producción de
yogurt, quesos, dulces (para mayor información www.inta.gov.ar
– prensains@correo.inta.gov.ar
).
Autores:
Proyecto Agroindustria en Origen del PRECOP II
Ing. Agr. M.Sc. Mario Bragachini (INTA EEA Manfredi).
Ing. Agr. Ph.D. Cristiano Casini (INTA EEA Manfredi).
Ing. Agr. José M. Méndez (INTA AER Totoras).
Ing. Agr. Alejandro Saavedra (INTA AER Justiniano Posse).
E-mail: precop@correo.inta.gov.ar
Sitio web: www.cosechaypostcosecha.org
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