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Octubre 2009
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Campaña 2009-2010. ¿Por
qué Maíz?
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El sistema productivo agropecuario argentino
requiere una rápida evolución hacia la sustentabilidad con un
fuerte compromiso social empresarial que priorice la conservación
de la capacidad productiva de los suelos, la gestión ambiental, el
aumento de la producción, la calidad de los productos y el agregado
de valor a los granos en origen para favorecer el desarrollo
territorial con equidad.
Dejar pasar el tiempo analizando delineadamente
a quien corresponde generar el cambio y seguir incrementando el
área de soja a razón de 1,5 M / ha por año y exportar más del 80
% de la producción granaría como commodities (fundamentalmente
granos y aceite y harina de soja), no parece el camino más
conveniente para el futuro de nuestro país.
Llegó el momento de que todos los argentinos
pensemos: ¿Qué podemos hacer para ayudar a mejorar esta realidad?
Seguramente será un proyecto de país agropecuario con un fuerte
crecimiento hacia el aumento de la producción con balance de
nutrientes y carbono del suelo al menos neutro, con una legislación
de los contratos de alquileres de campos que permita planificar una
secuencia de cultivo razonable y sustentable a mediano plazo (no
menos de 5 años).
Donde los que produzcan los granos tengan
compromiso social con la región en dónde desarrollan sus
actividades productivas volcando los excedentes económicos en la
zona aportando a nuevos emprendimientos productivos de generación
de agregado de valor a las materias primas agropecuarias y de esta
forma aportando al desarrollo local.
Generación de emprendimientos con capitales y
actores locales, donde los granos (Maíz, Sorgo, Soja) se
transformen en alimentos balanceados para producciones específicas,
donde florezcan los emprendimientos asociativos con escala y buena
tecnología para transformar esos granos de calidad en más carne de
cerdo, carne bobina, leche, pollo (huevo y carne) en la región y
también localmente generar las plantas o industrias de alimentos
(frigoríficos, industrias lácteas, etc.), provocando un sinergismo
exponencial de demanda laboral capacitada en estos procesos para que
los desocupados de las grandes ciudades vuelvan al interior con
apoyo desde el estado en infraestructuras que eleven el nivel de
vida de los productores, empleados y la comunidad en su conjunto.
Sin lugar a dudas todo esto, a nivel de las
distintas regiones productivas de nuestro país, generará nuevas
capacidades y nuevas habilidades que deberán desarrollar las
comunidades del interior.
De esta manera los pueblos del interior
volverán a crecer demográficamente, los intendentes no tendrán
que preocuparse por el asistencialismo social, sino de cómo llevar
adelante proyectos de radicación industrial y agroalimentarios, ya
que la gente ocupada pagará impuestos que luego se volcarán en
obras de infraestructura para las localidades.
El valor agregado a la producción primaria
generado en origen es una herramienta muy poderosa de desarrollo
local, la mejor herramienta contra la indigencia es la creación de
puestos de trabajo genuinos.
Será también estratégico que los empresarios
agropecuarios inviertan en nuevos emprendimientos con desgravación
impositiva por cada empleo que genere el nuevo enfoque
agroalimentario y también será estratégico que las leyes
laborales se direccionen a facilitar la generación de nuevos
empleos con seguridad laboral donde tanto el empleado como el
empleador se sientan contenidos y protegidos.
¿Por qué Maíz?
Porque Argentina con la soja se ha transformado
en un país productor y exportador de proteínas, "excedentario
en proteínas", la proteína de soja hoy exportada con muy poco
o nulo valor agregado constituye una excelente oportunidad para el
desarrollo.
Cuando todo el mundo se desespera por adquirir
proteínas de calidad, Argentina la exporta como harina, expeller y
aceite crudo a precio de commodity, es como producir oro y exportar
el 100% como piedra dorada.
Para ser eficiente en la transformación de la
proteína vegetal en proteína animal hace falta formular raciones
balanceadas y allí aparece la necesidad de la energía (almidón)
que posee el maíz y el sorgo granífero.
Energía (Maíz y Sorgo) y proteína (Soja) con
calidad y en cantidad y un plan nacional de sustitución de carne
bovina en la dieta de los argentinos por carne porcina y aviar nos
llevaría en el corto plazo a tener un excedente importante de carne
bovina, aviar y porcina para exportar, esto es utilizando el mismo
volumen de granos que compone una ración balanceada. En su defecto
tendríamos un "remanente" de granos que se podrían
volcar a otro tipo de industria.
Esto se explica porque con la cantidad de
ración balanceada que hace falta para producir 1 Kg. de carne
bovina se producen, aproximadamente, 2 Kg. de carne de cerdo y 4 Kg.
de carne de pollo.
Un consumo de carne bovina de 70 a 50 Kg / per
cápita por año, permitirá exportar en poco tiempo más de 1,3 M /
TN de carne bovina de calidad con un valor e ingreso muy importante
para el desarrollo del sector.
Argentina puede en poco tiempo ser
estratégicamente un país exportador de carne bovina de altísima
calidad, leche y quesos, carne aviar, huevo (líquido y en polvo),
carne, porcina y chacinados.
Para ello es necesario un plan estratégico
profundo que oriente la producción primaria hacia la implantación
de más maíz, más sorgo granífero y forrajero.
Aprovechar el agua dulce de los ríos que hoy
entregan inexplicablemente sus aguas al mar (Paraná, Colorado,
etc.), aprovechamiento del agua subterránea para riego
suplementario, que hoy solo se utiliza para cultivos intensivos
fruti / hortícolas.
Argentina tiene potencial intelectual, tiene
capacidad operativa, tiene 32 M / ha de tierra fértil para 40 M /
de habitantes, tiene temperatura radiación, y un régimen de
lluvias envidiables por el mundo entero, tiene todo, lo que está
claro es que en los últimos 30 años los argentinos no tuvimos la
claridad para trabajar en equipo, con mentalidad y compromiso social
empresarial.
Debemos transformar a la Argentina en un país
irresistible para invertir y en muy poco tiempo transformaremos este
país rico pero hasta ahora primario en su producción, en un país
que produzca y exporte alimentos de calidad con alto valor agregado.
Si tenemos en cuenta las previsiones de área de
siembra para la presente campaña la soja representa el 69% de los
cultivos tradicionales con 19.5 M de ha, el maíz al igual que el
girasol tienen el 7% con 2 M de ha cada uno, el trigo 14% con 4 M de
ha y el sorgo tan solo el 2.9% con 0.8 M de ha.
Argentina debe recuperar el equilibrio
productivo: más cultivos energéticos (necesarios entre otras cosas
para la formulación de raciones balanceadas) y más cultivos
capturantes de carbono y estructurantes de suelo (hacen a la
sustentabilidad de los sistemas productivos), para ello necesita en
los próximos 3 años duplicar el área de siembra de sorgo
granífero y llevar a 5 M / ha el área de Maíz y recuperar el
área de siembra de trigo. Todo se puede lograr sin sacrificios en
lo más mínimo de la producción de soja.
Los antecedentes de los ensayos de INTA en
secano indican que la soja en un promedio de 10 años produce 600 Kg
/ ha más sobre Maíz que sobre soja y 250 Kg / ha en el segundo
año de soja sobre Maíz, por lo tanto aumentar el área de siembra
de Maíz y Sorgo en 3,8 M / ha, indicaría que la soja sembrada en
rotación sobre Maíz y Sorgo pueden incrementar la producción, o
sea que se aumentaría la producción de soja en 2,28 M / tn en el
primer año de rotación y 0,95 M / TN en el segundo año, es decir
que con un promedio de rendimiento nacional de soja de 2.700 Kg / ha
se puede reducir 1,19 M / ha de soja sin afectar la producción
potencial de soja.
Claro está que con esta propuesta se mejoraría
mucho el balance de carbono del suelo, la capacidad biológica del
suelo en Siembra Directa por la rotación de raíces estructurantes
de suelo del maíz, sorgo y trigo además de los beneficios por la
rotación de herbicidas para reducir el surgimiento de malezas
tolerantes al glifosato.
La producción de grano de Maíz y Sorgo duplica
y triplica los Kg / ha de soja, pero también duplica y triplica la
producción de biomasa y carbono para el suelo.
El negocio de la producción de proteína de
soja es muy importante para la Argentina por eso se debe cuidar su
sustentabilidad.
La soja es una planta muy eficiente para
producir proteína / ha ya que produce 6,5 Kg / ha de grano por mm
de agua útil utilizada (40% de proteína en grano).
El nitrógeno lo extrae casi en su totalidad del
aire a través de bacterias fijadoras, solo se debe agregar fósforo
y azufre para lograr un buen rendimiento, a un valor de los 354 U$S
/ TN la Soja produce 2,3 U$S / mm.
El maíz con un mm produce 17 Kg / ha y vale 134
U$S / TN o sea que el mm de agua útil produce 2,27 U$S / mm, casi
igual.
La diferencia estaría en que el maíz requiere
20 unidades Nitrógeno elemento para producir una tonelada de grano
/ ha. Y el Nitrógeno está asociado al precio del petróleo.
El costo de semilla de maíz por ha es más
elevado que el de soja y también los costos de cosecha / ha, pero
en el cálculo económico del Maíz se debe añadir el mayor
rendimiento de la soja sobre el maíz.
Como el grano del Maíz presenta un bajo precio
(la tonelada vale 2,6 veces menos), el grano de maíz debe ser
transformado en su totalidad en producto balanceado y luego en
proteína animal en origen a no más de 80 Km de donde se produce y
fundamentalmente con la participación del productor en este
negocio.
Argentina en el 2015 debe cambiar su matriz
exportadora hoy basada en commodities para pasar a productos
elaborados de alto valor agregado gran parte de ellos proteína
animal con etiqueta, trazabilidad y denominación de origen
realizado localmente con participación directa en el negocio de los
productores primarios, en forma asociativa para hacerlo con escala
competitiva.
Claro está que las localidades que más se
alejen del puerto de Rosario serán las más beneficiadas por la
reducción del costo de la materia prima (grano de soja, maíz y
sorgo) al evitar el largo recorrido al puerto, además al
industrializar en origen tendrán menos fletes del alimento animal
para la posterior transformación.
Para lograr esta transformación hace falta más
maíz y sorgo en la secuencia de cultivo, no perdamos la campaña,
tomemos decisiones ahora.
Todo esto generará un cambio del sistema
productivo de carne, leche, cerdo y pollo con una fuerte
intensificación, concentración y crecimiento de escala que traerá
la necesidad de un manejo de los efluentes con buen aprovechamiento
energético (biogás) y como fertilizante orgánico devuelto al
suelo con buena gestión ambiental.
Los sistemas productivos de cerdo serán
intensificados al máximo con producciones de más de 2.800 Kg /
carne / año / por madre.
La tecnología de producciones de pollo y huevos
están a punto de alcanzar competitividad global solo hace falta
más inversiones y mayor integración vertical.
Los sistemas de producción bobina tendrán una
fuerte reestructuración hacia la estabulación con corrales, con
sombras, confort animal, dietas balanceadas y buen manejo de
efluentes.
Autores:
Ing. Agr. M.Sc. Mario Bragachini
Coordinador de la Red del Proyecto Agricultura de Precisión y
Máquinas Precisas
Coordinador del Proyecto Específico Eficiencia de Cosecha
INTA EEA Manfredi
Ing. Agr. José María Mendez
Proyecto Agroindustria en Origen
INTA Totoras
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