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Gacetilla
de Prensa: 06/2008 - Febrero 2008
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Los forrajes conservados como
herramienta para hacer competitiva la ganadería nacional
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Forraje conservado de calidad
Argentina, al igual que el resto del mundo,
está viviendo cambios de paradigmas en lo referente al uso de la
tierra, lo que obliga a los usuarios de ese recurso a ser cada día
mas eficientes elevando los niveles productivos, con un sistema de
explotación que cuide y hasta recupere la capacidad de producción
de la tierra en todas las latitudes del país.
Los repentinos cambios de la rentabilidad
agrícola y la re-localización de los rodeos bovinos obligan mas
que nunca a un nuevo planteo de la ganadería, en donde la
eficiencia de producción por ha tiene que ser el modelo donde los
productores ganaderos se miren diariamente para saber realmente si
están en el camino correcto.
Sabiendo que en el presente los modelos
económicos no pueden evitar la incorporación de la tierra para
analizar la rentabilidad de la empresa, ya no servirían las
producciones individuales como parámetros productivos, siendo la
tierra el capital mas preciado, con la obligación de buscar la
rentabilidad o productividad sobre la superficie utilizada
Este factor no significa que inevitablemente
vayamos hacia modelos estabulados (aunque no se los debe descartar
sobre todo en lo referente a la producción de leche), sino que
debemos ser los protagonistas de una ganadería responsable y
eficiente, en donde los altos índices de producción por ha (y no
los individuales por vaca), ayuden a aumentar las cargas animales de
los campos, y los índices de rentabilidad de las empresas
pecuarias.
Bajo este modelo es donde toma especial
protagonismo la conservación de forrajes de alta calidad dándole
mayor plasticidad, seguridad, y eficiencia a cualquier sistema de
producción pecuaria que se pueda plantear en el territorio del
país.
Pero cuando se comparan los índices de
productividad de kg/ha de carne, kg/ha de leche, Argentina está muy
relegada comparativamente. Muchos son los errores que justifican
esos bajos índices, pero la ineficiencia de la alimentación es
quizás la más importante tranqueras adentro. También la baja
producción promedio de MS/ha y la ineficiencia de cosecha del
pasto, como así también la mala calidad de forraje conservado
serían los factores más gruesos a corregir en Argentina.
La corrección de la "eficiencia de
cosecha" de forrajes es una de las llaves que nos permitirá
salir de un sistema que no ofrece la rentabilidad deseada sobre la
tierra ocupada por la ganadería, haciendo mucho mas eficiente el
conjunto agrícola ganadero de nuestro país.
Además es de destacar que una eficiente cosecha
de forraje, permitirá a los campos mixtos elevar su rentabilidad
total, mas aún cuando estos tienen el paquete tecnológico de la
agricultura ajustado, para facilitar una correcta implantación de
cultivos que puedan destinarse a la conservación de forrajes, sea
en forma de heno (verdeos, sorgos forrajeros) o silajes (sorgo,
cebada), a los fines de concentrar cargas y amortizar mas
eficientemente el recurso.
No debemos olvidar además que la gran mayoría
de la reposición de las invernadas del país, estan siendo
provistas por establecimientos ubicados en zonas subtropicales (mal
denominadas marginales), en donde el ordenamiento y la
sistematización de todos los recursos es fundamental.
Uno de los factores fundamentales para alcanzar
altos índices de preñez es la correcta alimentación previa al
período de servicio de los rodeos de cría, y los forrajes
conservados juegan un papel fundamental en este aspecto.
Hoy todos los campos sin importar su latitud
están valorizados, y llegara el momento en que esa tierra tampoco
será amortizable sino se elevan los índices productivos (terneros
producidos y destetados por ha/año), por lo que es fundamental
trabajar sobre la correcta planificación y alimentación de los
rodeos de cría, que proveerán la reposición de la invernada, para
que en el futuro puedan seguir llegando los cortes de carne a la
mesa de todos los argentinos.
En Argentina se hace poco forraje conservado de
buena calidad.
Como parámetros de evaluación de la calidad de
heno de alfalfa, y adopción de tecnología basta mencionar que
Argentina es uno de los países de menor venta de cortadoras, de
discos con acondicionador de Latinoamérica.
Cortar la alfalfa con desmalezadoras es
sinónimo de pérdidas de hojas (bajando el porcentaje de proteína
y elevando el nivel de fibra), además de una reducción de la
persistencia de las pasturas, lo que eleva el costo de amortización
de todo el recurso forrajero, con baja eficiencia en el uso de la
tierra.
Lo mismo ocurre en la confección de silajes
donde, si bien tecnológicamente hoy existen máquinas picadoras
autopropulsadas con alta tecnología, el maíz medio picado no tiene
la tecnología y el rendimiento deseado en grano resultando caro e
ineficiente el sistema.
Según encuestas el promedio de rendimiento de
los silajes de los tamberos de Santa Fe y Córdoba, estan en el
orden de 8.000 a 9.000 kg de MS/ha. En cambio, en los planteos
netamente agrícolas se están produciendo 16.000 kg/MS/ha (y el
doble de kg/ha de grano), 76,6 q/ha es el promedio nacional. O sea
que frente a los nuevos paradigmas de tierra de alto valor los
ganaderos deben transformarse en agricultores eficientes aplicando
tecnologías equivalentes a las utilizadas por estos (maximizar la
producción de MS/ha, paralelamente mejorar la calidad del forraje
conservado y aumentar la eficiencia de cosecha del pasto con altas
cargas y buenos sistemas de pastoreo).
La planificación será el éxito:
Todos sabemos que la ganadería es un sistema de
mediano y largo plazo, que los cambios y las mejoras no se ven en el
día a día, pero que si son alcanzables y de hecho existe una
minoría en el país que ha venido adoptando tecnología y mejorando
sus índices productivos independientemente de los vaivenes de las
situaciones coyunturales.
Una la de las palabras claves es éxito, debido
a que si bien un ternero tarda casi tres años para ponerse en
producción, lo mismo podríamos decir de los forrajes conservados.
La correcta elección de los lotes, la
preparación de los mismos, el control eficiente de malezas y
plagas, la elección de variedades probadas, la fertilización
adecuada que en los sistemas forrajeros actuales está
prácticamente ausente, la correcta confección de los diferentes
tipos de forrajes conservados y su uso eficiente evitando los
desperdicios que aumentan los costos de implementación, van a ser
la llave que abra las puertas a una nueva realidad de la ganadería
argentina.
Cuando un animal sin importar su destino esté
en producción, el forraje que deba comer estará listo para que la
genética (que no falta en nuestros rodeos) pueda expresar todo su
potencial para alcanzar el objetivo planteado de elevar no solo las
producciones individuales sino la productividad de las has ocupadas,
por los rodeos de nuestro país.
Reflexión final
La agricultura en argentina tecnológicamente
seguirá creciendo a buen ritmo, mientras que en ganadería bovina
son muy pocos los que se arriesgan a realizar análisis prospectivos
con aumento significativo de producción.
Los sistemas productivos ganaderos de Argentina,
por varios factores tranquera adentro y tranquera afuera no resultan
competitivos frente a los sistemas productivos agrícolas
predominantes y eso debería corregirse en el corto plazo.
Sólo con la intervención de todos se
encontrará la solución, técnicos referentes, productores,
industriales, proveedores (abastecedores del mercado interno),
exportadores, gobiernos municipales, provinciales y nacional en una
mesa, con el mismo objetivo; recuperar la competitividad de la
ganadería bovina frente a una agricultura cada día más eficiente
y donde la solución no pase por nivelar para abajo, sino tomando
una postura de autocrítica, de cambio evolutivo, de análisis de
inversión, de compromisos de aumento de productividad y calidad
desde la producción de alimentos hasta las góndolas del mundo.
Los nuevos paradigmas inducen cambios y
adaptaciones, y para ello se debe estar preparado. Para producir
carne y/o leche se requieren alimentos que provienen en el 100% de
las casos de una hectárea de campo. La realidad indica que el
recurso tierra aumentó en los últimos 5 años en más del doble su
valor en dólares, por lo tanto parece lógico que la ganadería de
carne y leche debe evolucionar verticalmente haciendo más eficiente
el recurso tierra, escaso y sobredemandado por la agricultura.
Para mayor información dirigirse a:
Proyecto INTA PRECOP.
Unidad Ejecutora INTA EEA Manfredi.
Ruta 9, km 636 (5988)
Manfredi, Córdoba, Argentina.
Tel/Fax: 03572 – 493039.
Web: www.cosechaypostcosecha.org
Email: precop@correo.inta.gov.ar
Autores:
Ing. Agr. M.Sc. Mario Bragachini: Coordinador del Proyecto
Propio de la Red Agricultura de Precisión y Máquinas Precisas.
Coordinador del Proyecto PRECOP II, Módulo Eficiencia de Cosecha
Ing. Agr. Pablo Cattani: Referente en Mecanización de Forrajes
Conservados, asociado al Proyecto PRECOP II, del INTA.
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