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Enero 2007
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Mejoras en la Eficiencia de Cosecha en el
Cultivo de Maíz
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Nuevos consejos técnicos y reducción de
tolerancias de pérdida para el 2007
Argentina en los últimos 4 años evidenció
mejoras en la eficiencia de cosecha de maíz, que permitieron
reducir los niveles de pérdidas en un 35%, aumentando el saldo
exportable del año 2007 en 51,7 millones de dólares.
El nuevo desafío del INTA PRECOP para los
próximos 3 años será aumentar un 20% la eficiencia de cosecha de
maíz actual y recuperar 19,2 de los 96 millones de dólares que se
pierden anualmente durante el proceso de la cosecha de maíz en
Argentina.
El área de siembra de maíz en la campaña
2006/2007 es de aproximadamente 3,5 millones de ha, de las cuales se
cosecharán como grano seco y húmedo unas 2,95 M/ha; 380.000 ha se
utilizarán para forraje picado fino y 170.000 ha. para pastoreo
directo aproximadamente.
Si en las 2,95 millones de ha, el promedio de
pérdidas durante la cosecha, está en el orden de 250 kg/ha (*), lo
cual, representa el 3,12% del rendimiento promedio calculado, las
pérdidas equivaldrían a 737.500 ton, valuadas en 95,8 M/ton, de
las cuales, con el equipamiento de cosechadoras y cabezales actuales
se podrían recuperar fácilmente un 20% (50 kg/ha), equivalente
nada menos que a 19,2 millones de dólares.
(*) En los últimos 4 años como se sabe el INTA
viene trabajando con el proyecto PRECOP, el cual, trata el tema
eficiencia de cosecha y postcosecha de cereales y oleaginosas. Este
trabajo ya dio sus frutos concretos de reducir las pérdidas y
mejorar la calidad del grano en todo el proceso hasta que llega el
grano a la industria. Pero aún, los buenos resultados logrados a
nivel del productor, contratista y acopiador y el trabajo de
investigación, desarrollo y extensión deben continuar
permanentemente, ya que las pérdidas de cosecha en este cultivo, si
bien han disminuido significativamente en los últimos años,
todavía son elevadas y la brecha de potenciales mejora (es grande),
y así lo indican además, los 250 kg/ha actuales de pérdidas
durante la cosecha evaluados en promedio, que duplican los valores
alcanzados por países desarrollados como Estados Unidos, por
ejemplo, con rendimientos un 20% superiores a los de Argentina.
Las evaluaciones realizadas por las distintas
unidades del PRECOP durante el año 2005 / 2006 (**) arrojaron los
siguientes valores de pérdidas promedios de más de 70 evaluaciones
realizadas en distintas provincias productoras con
representatividad.
Tabla 1: Cuadro resumen de los valores de
pérdidas obtenidos y las tolerancias para la Campaña 2006/2007.
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Maíz |
Pérdidas |
Tolerancias
para 8000 kg/h |
| |
Kg/ha |
% del
rendimiento |
Kg/ha |
% del
rendimiento |
|
Precosecha |
54 |
0.67 |
0 |
0 |
|
Cosecha |
196 |
2.45 |
156 |
1.95% |
|
Total de Pérdidas |
250 |
3.12 |
156 |
1.95% |
Fuente: INTA PRECOP, 2007.
(**) Las más de 70
evaluaciones de pérdidas fueron realizadas durante la Campaña
2005/2006 por los técnicos del PRECOP de las siguientes unidades:
EEA Rafaela, EEA Oliveros, EEA San Luis y EEA Pergamino.
Tabla 2
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Cosechadora |
196
kg/ha |
Tolerancias
para 8000 kg/h |
| |
Kg/ha |
%
(***) |
Kg/ha |
%
(***) |
|
Cabezal |
141 |
72% |
109 |
70 |
|
Cola |
55 |
28% |
47 |
30 |
Fuente: INTA PRECOP, 2007.
(***) % relativo de pérdidas obtenido del 100% de pérdidas
por cosechadora.
Dentro de las pérdidas por cabezal los datos
indican que se redistribuyen de la siguiente forma:
Tabla 3: Total de pérdidas por cabezal
141 kg/ha
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Cabezal |
Pérdida |
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Tipo de pérdida |
Kg/ha |
%
(****) |
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Desgrane de espigas |
115 |
82% |
|
Espigas voleadas o
no captadas |
26 |
18% |
Fuente: INTA PRECOP,
2007.
(****) % relativo del 100% de pérdidas por cabezal.
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Figura 1: |
Como se puede ver claramente en las evaluaciones
de pérdidas durante el proceso de cosecha de maíz, la eficiencia
de recolección del cabezal es la clave para reducir pérdidas dado
que en promedio el 72% de las pérdidas por cosechadora se debe a la
recolección y el 28% a la trilla, separación y limpieza.
Cuando estos porcentajes son alterados,
aumentando las pérdidas por la cola de la cosechadora, la causa
generalmente es por mala regulación del cabezal (excesivo corte de
plantas y aumento del índice de alimentación no grano) también
puede contribuir el mal estado del cultivo (vuelco por causas
climáticas o bien por ataque de gusano perforador del tallo -
Diatraea).
Los cabezales de nueva generación desarrollados
en Argentina están tecnológicamente preparados para trabajar con
alta capacidad de trabajo y una alta eficiencia de recolección,
equiparando a los mejores del mundo.
La tabla 3 da una idea clara de donde se
producen las pérdidas en estos nuevos cabezales, dado que del 100%
de las pérdidas por cabezal, el 82% es por desgrane de espigas y
ello se debe a una mala regulación de las chapas espigadoras o bien
a un cultivo de plantas y espigas muy desuniformes en su tamaño,
cosechado con un cabezal sin kit de chapas espigadoras regulables
desde la cabina del operador, o bien, un operario desmotivado para
realizar las regulaciones convenientes.
En resumen: para disminuir pérdidas durante
la cosecha de maíz, el cultivo debe presentar uniformidad de
diámetro de tallo y espiga, tener una caña sin daño de insectos y
enfermedades, ausencia de vuelco, y en lo posible, una uniforme
maduración. Esto último afecta más a la calidad de trilla, y por
ende, a la calidad de grano entregado a la tolva de la cosechadora.
Todos estos factores, tienen que ver con la
genética y el manejo del cultivo principalmente en la implantación
donde es imprescindible disponer de una sembradora bien equipada y
regulada; por lo tanto, en este informe se profundizarán los
aspectos de manejo que condicionan la eficiente implantación
(emergencia temporal y espacial uniforme).
Una vez maduro el cultivo, y con la cosechadora
en el lote, la tarea de lograr trabajar por debajo de las
tolerancias de pérdidas, es sencilla, si se cuenta con un buen
cultivo, un buen cabezal y un excelente operario concientizado y
capacitado para poner a punto del cultivo las regulaciones de altura
del cabezal, posicionamiento de los puntones alzadores, velocidad
del cabezal y su coordinación con la de avance de la cosechadora,
apertura de las chapas cubre rolo (chapas espigadoras), etc.
También se deberá adoptar la velocidad de
trilla y apertura de cóncavo, de acuerdo al diámetro de espiga y
al grado de susceptibilidad al daño mecánico (genética y humedad
de grano); en una máquina convencional queda limpiar y acondicionar
los sacapajas, regular la apertura del zarandón y zaranda, como
también, la velocidad del viento a las condiciones del cultivo,
rendimiento, humedad, cantidad de material no grano y peso
específico del grano.
Todo eso se debe conocer y regular en una
cosechadora para acondicionar la regulación a la situación
particular del lote.
El productor debe estar consciente que el buen
equipamiento de la cosecha y el cabezal, la capacitación del
operario y el tiempo invertido en regular y evaluar pérdidas,
reduce las mismas significativamente. Los kg/ha recuperados por
eficiencia de cosecha deben ser repartidos equitativamente entre el
dueño del cultivo y el dueño de la cosechadora, al menos, cuando
se trabaja por debajo de la tolerancia de pérdidas propuestas por
el INTA PRECOP.
Análisis del Mercado de Cabezales Maiceros
Como
negativo, el mercado ofrece un área de siembra con lenta
recuperación. En la campaña 2006/2007 se sembraron 3,5 millones de
ha, un incremento de 9,7% respecto a la anterior campaña que, como
se sabe, fue muy baja. El sistema productivo argentino, para ser
sustentable (estabilidad de la Materia Orgánica) necesita al menos
un área de siembra de 5 millones de hectáreas.
Como positivo para la venta de cabezales se
puede mencionar:
El aumento significativo del precio del maíz,
transforma al cultivo en uno de los más rentables de la campaña
2006/2007, lo cual, motiva a invertir en tecnología y equipamiento;
también puede ser positivo para la venta de cosechadoras, cabezales
y tractores. El hecho de que los rendimientos esperados para el
maíz puedan constituirse en récord histórico, superando los 7.500
kg/ha en promedio debido al buen paquete tecnológico aplicado y a
las buenas condiciones climáticas reinantes en el ciclo del
cultivo, inducen a estar preparado con equipamiento acorde a los
altos rendimientos.
ALTOS RENDIMIENTOS + BUENOS PRECIOS = ALTA
RENTABILIDAD = INVERSIONES.
-
El aumento de las ventas de cosechadoras de
los últimos 4 años, 2003 (2334 unidades), 2004 (2080
unidades), 2005 (1950) y 2006 (1650) que da un promedio de 2253
máquinas año versus las 652 cosechadoras por año promedio de
los 4 años anteriores: 1999 (760 unidades), 2000 (697
unidades), 2001 (590 unidades) y 2002 (560 unidades), incrementa
la necesidad de recambio y actualización del parque de
cabezales maiceros.
-
El cambio de espaciamiento entre hileras de
70 a 52,5 cm. casi generalizado, deja un saldo importante para
el recambio de cabezales.
-
Mayores exigencias de recolección por mayor
rendimiento de los cultivos en la actualidad (siembra directa,
genética, híbridos simples y Bt, fertilización balanceada,
siembra neumática, rotación del cultivo). El rendimiento
promedio del grano de la campaña 2004/2005 alcanzó los 7.123
kg/ha, muy superior a los anteriores, la campaña pasada por
problemas de sequía generalizada en el área maicera, los
rendimientos promedios bajaron significativamente, pero la
campaña 2006 / 2007 promete ser récord.
-
Altas prestaciones y buena compatibilidad
tecnológica de los cabezales maiceros con respecto a los de
origen Brasileño y Americanos, con ventajas de precio
importantes a favor de los nacionales. Representatividad del
mercado de cabezales de la industria nacional: 95%. Algunos
cabezales maiceros nacionales son comparados a los mejores del
mundo.
-
Envejecimiento del parque y necesidad de
reequipamiento, falta de reposición acumulada. En los años
1999, 2000, 2001 y 2006, el mercado de cabezales estuvo en
promedio a un 55% del nivel ideal de reposición (1000
cabezales/año), por lo tanto, existe un retraso de equipamiento
importante, que puede favorecer el recambio y ventas de nuevos
cabezales.
-
Por todos los aspectos positivos antes
mencionados se considera que en el año 2007 el mercado de
cabezales será un 21% superior a la campaña pasada (2006),
alcanzando una cifra de 850 cabezales, los cuales, serán más
anchos y tecnológicamente más equipados, elevando el valor
unitario promedio en un 20% respecto al promedio de los años
anteriores.
La pregunta es: ¿será posible lograr en 3 años la reducción de
pérdidas en cosecha de maíz, que el PRECOP propone en el 2007?
Sí, es posible, porque el parque de cosechadoras mejoró en
cantidad y calidad, y la información de cómo hacerlo está
disponible; además Argentina posee productores y contratistas de
cosechadoras muy bien preparados para lograrlo. Además el cultivo
de maíz junto al de soja, es el que mayor carga tecnológica posee
en Argentina.
La eficiencia de cosecha de maíz en los
últimos 4 años, pasó de un nivel de pérdidas promedio de 385
kg/ha a valores promedios en la última campaña de 250 kg/ha; estos
135 kg/ha más de rendimiento por mayor eficiencia de cosecha se
debieron a varios factores, ente ellos, el avance genético de los
maíces BT, que ofrecen un cultivo muy apto para la cosecha, las
mejoras tecnológicas de los nuevos cabezales maiceros, las mejoras
de las cosechadoras en cantidad y calidad (aspecto clave), el
almacenaje en silo bolsa que facilitó la cosecha con algunos puntos
más de humedad, la mayor cantidad de plantas de silos a nivel de
chacra, con aireadores y secadoras, y también es pertinente aclarar
la eficiente tarea realizada por los técnicos del Proyecto
Eficiencia de Cosecha y Postcosecha del INTA durante los últimos 4
años, brindando información y capacitación, motivando inversiones
de alta rentabilidad, a todos los niveles de la cadena de
producción del maíz.
Pero el verdadero protagonista fue y será el
productor agropecuario, que una vez logrado el proceso de
concientización invirtió en capacitación y en equipos de alta
tecnología, y una vez en el campo, supo aprovechar sus
conocimientos, regulando máquinas y evaluando pérdidas hasta
lograr la eficiencia de cosecha esperada.
Es también importante señalar que en los
últimos 4 años, el parque de cosechadoras creció en cantidad y
calidad, y que hoy las cosechadoras esperan que el maíz madure y no
el maíz maduro esperan a la cosechadora, como era común que
ocurriera 5 años atrás, donde una vez deteriorado el cultivo,
ingresaba al lote la cosechadora, con un productor desesperado y un
contratista apurado y sobredemandado, repitiéndose el escenario de
cosechar lo que quedaba como se podía; hoy la realidad es otra y
por eso el INTA, bajó los niveles de tolerancia de pérdidas para
acercarnos de a poco a los valores de eficiencia de los países
desarrollados.
Argentina en los últimos 4 años de fuerte
crecimiento en la eficiencia de cosecha de maíz, acortó mucho la
brecha en relación a países desarrollados, pero falta mucho camino
por recorrer, cosas por aprender y aplicar.
Aclaración: El parque de cosechadoras al
inicio del 2002, presentaba una oferta de 18.000 cosechadoras, con
un envejecimiento promedio de 11,5 años; luego de 4 años de
excelentes ventas de cosechadoras, el mercado creció en la oferta
en un 24%, y hoy ofrece 22.350 cosechadoras, con un envejecimiento
promedio de 8,57 años, o sea, que en 4 años el mercado de oferta
de cosechadoras, se amplió un 24% y se rejuveneció en un 25%.
Por todo lo expuesto, se considera que el
desafío planteado por el INTA PRECOP para los próximos 3 años de
bajar 50 kg/ha los actuales niveles de pérdidas en cosecha de
maíz, es factible lograrlo.
El proyecto INTA PRECOP trabaja junto al
productor, al contratista, al industrial. El desafío está
planteado y debemos hacerlo en poco tiempo. El dinero y el tiempo
invertido en capacitación y regulación (costo cero) tendrá sólo
en maíz, un premio de 20 millones de dólares, con los cuales, se
podrían adquirir nada menos que 133 cosechadoras de tamaño medio
por año.
Tendencias tecnológicas de un cabezal maicero
actualizado
1. Puntones y capos de perfil bajo y agudo, de
fácil regulación, con sistema de plegado sencillo y de rápida
remoción. Material de construcción liviano, preferentemente de
plástico con diseño reforzado, capaz de penetrar debajo de plantas
caídas, levantarlas y entregarlas individualmente erecta a los
rolos de tracción.
2. Bastidor con un diseño de ángulo de trabajo
tal que permita a los baldes de la cadena rozar el suelo en su punto
más bajo.
3. Cadenas recolectoras con gran amplitud de
ingreso de plantas y cucharas concéntricas de fácil regulación
tanto en la velocidad como en la tensión.
4. Rolos espigadores o de tracción de perfil
cuadrado, pentagonal o hexagonal de diseño tronco-cónico, con
chapas plegadas de fácil recambio (Figura 3), o bien, rolos de
bordes cortantes, que realicen un quebrado del tallo sin llegar a
cortarlo volviéndolo mas frágil. Estos rolos son convenientes en
la recolección de maíces con alta humedad como lo hace el
productor en E.E.U.U.
5. Placas espigadoras con diseño que eviten el
desgaste y el corte de plantas y además dispongan de fácil
regulación mecánica, preferentemente hidráulica o eléctrica
desde la cabina del operador, con un indicador de referencia ubicado
en un lugar visible para el conductor (Figura 3).
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Figura 3a: Corte de un
modulo del cabezal maicero con el kit de regulación
eléctrica o hidráulica de las placas espigadoras o cubre
rolos, desde la cabina "en tiempo real", esto
permite adaptar el cabezal a las diferentes situaciones del
cultivo y evitar pérdidas importantes. |
6. Placas gramilleras de fácil regulación y
resistente al desgaste.
7. Válvulas de retención de espigas de goma,
de buen diseño y fácil recambio.
8. Sinfín con gran altura de alas para espigas
de gran tamaño, paso amplio y bajo régimen de giro. Alabes
entrecruzados en su parte central para una mejor alimentación
central de cilindro trillador. Palas entregadoras centrales con
diseño tangencial para evitar el voleo de espigas. Zafes del
sinfín de alta sensibilidad y duración; bancadas de giro del
sinfín en la parte media de los cabezales de más de 13 hileras.
9. Pantalla de alambre reforzada ubicada sobre
el embocador para evitar el voleo de espigas por parte del sinfín
(Figura 3b).
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Figura 3b: Detalle de
una pantalla de alambre reforzada, ubicada sobre el embocador:
una mayor visión del operario respecto a las de chapa ciega. |
10. Puntones laterales de diseño agudo, de
perfil suave y alto, con su parte superior ancha para guiar a las
plantas sin provocar el desprendimiento de espigas.
11. Cabezales livianos, con facilidad de
adaptación a las diferentes distancias entre hileras de 52.5 a 70
cm.
12. Cajas de mandos construidas de material
liviano y equipadas con zafes individuales por hilera (cuerpo), con
alta sensibilidad y duración.
13. Facilidad de adaptabilidad de la velocidad
de giro del cabezal para diferentes estados del cultivo y
cosechadoras; en un futuro cercano, las cosechadoras tendrán como
equipo estándar regulación de la velocidad del cabezal coordinado
automáticamente con la de avance de la cosechadora (Figura 5).
14. Equipamiento de seguridad completo, en lo
posible bajo normalización IRAM, protección de todos los órganos
en movimiento, calcomanías de alerta y de regulaciones elementales,
detalles instructivos de funcionamiento y operación para mayor
regularidad.
15. Diseño del cabezal con adaptabilidad
sencilla a los cambios de distanciamiento entre hileras.
16. Manual de mantenimiento y funcionamiento
correcto, con regulaciones básicas de acuerdo al estado del
cultivo.
17. Buena asistencia mecánica y servicio de
atención al cliente con disponibilidad de repuestos en todo el
país.
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Figura 4: Buena
regulación de la coordinación de velocidad de avance con el
régimen de giro de los rolos espigadores: A) Comienzo de
trabajo de los rolos espigadores, B) Espigado en las 3/5
partes del recorrido de los rolos espigadores, C) Fin del
trabajo de los rolos espigadores y transporte de la espiga por
las cadenas recolectoras al sinfín. |
El correlacionamiento de la velocidad del
cabezal con la velocidad de avance de la cosechadora representa uno
de los factores de pérdida de la cosechadora (cabezal y cola) muy
importante.
Como se puede ver en la figura 3, una buena
regulación queda evidenciada en el esquema B, donde en la 3/5 parte
del recorrido de los rolos espigadores se produce el espigado; si la
velocidad de la cosechadora supera a la de los rolos, el cabezal no
termina de bajar la planta y la cosechadora pierde por cola al
ingresar más plantas de lo conveniente al sistema de trilla,
separación y limpieza.
Autores:
Ing. Agr. M.Sc. Mario Bragachini
Ing. Agr. José Peiretti
Lic. Daniel Damen
INTA PRECOP – EEA Manfredi
Para mayores consultas:
Proyecto Eficiencia de Cosecha y Postcosecha de Granos. Unidad
Ejecutora:
INTA EEA Manfredi. Ruta Nac. 9, km 636. (5988). Manfredi. Córdoba.
Tel/Fax: (03572) 493039
Web: www.cosechaypostcosecha.org
Email: precop@correo.inta.gov.ar
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