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Marzo 2009
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El INTA evaluó las Pérdidas en Cosecha de
Maíz bajo dos configuraciones del Cilindro de Trilla
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Autores: Ing. Agr. Rubén
Roskopf, Ing Agr. José Méndez
Proyecto PRECOP II
En la trilla de maíz, el material deber ser
procesado entre el cilindro y el cóncavo de manera gradual, con la
menor agresividad posible, pero con la suficiente energía como para
provocar el desgrane total de los "marlos" de manera que
por la cola de la cosechadora, salgan sin granos, trillados y
enteros.
Para trillar eficientemente, en cosechadoras con
cilindro convencional, una de las recomendaciones que es la de
forrar el cilindro de trilla con chapas que cubren el espacio entre
las barras batidoras. Esto colabora en que las espigas ingresen
rolando y vayan siendo trilladas a medida que avanzan por el sistema
de trilla que bien regulado es progresivo en su agresividad (más
abierto en el ingreso y más cerrado en el final).
Entre las desventajas de no forrar el cilindro
se menciona la reducción de la eficiencia de trilla, observándose
trozos de marlos con granos adheridos que salen por la cola de la
cosechadora. Estos trozos de marlo se introducen en el cilindro por
los espacios entre las barras batidoras y salen por la cola sin
haber sido desgranados (pérdidas de trilla).
Ante esta situación el operario, normalmente
aumenta la agresividad del cilindro, incrementando las
vueltas/minuto o disminuye la separación entre cilindro y cóncavo,
lo que agrava este problema, reducir más aún el tamaño de los
trozos de espigas y hasta en algunas situaciones, aumenta el daño
mecánico al grano. A nivel de sacapajas, estos trozos más chicos
pueden llegar a evitar el colado de granos aumentando las pérdidas
por cola.
Es conocido entre maquinistas que forrar el
cilindro "realiza una mejor trilla" y es una
recomendación que brindan todos los fabricantes de cosechadoras.
Para eso, el INTA PRECOP realizó un reciente
ensayo donde se cuantifica tal beneficio. El trabajo consiste en
determinar las pérdidas en la cosecha de maíz bajo dos situaciones
diferentes de equipamiento en el cilindro de trilla en una misma
cosechadora:
1) Cilindro forrado.
2) Cilindro sin forrar.
A su vez para evaluar el efecto del índice de
alimentación sobre el tipo y nivel de pérdidas, los tratamientos
se realizaron a dos velocidades: 5,3 km/h y 7,8 km/h.
La experiencia
El ensayo se realizó el día jueves 12 de marzo
de 2008 en el campo de un productor ubicado en cercanías de
Totoras, provincia de Santa Fe. El rendimiento del maíz fue de
8.200 kg/ha y la humedad de cosecha del 16,5 %. Para las
evaluaciones se utilizó una cosechadora John Deere 1175 año 1996
en buen estado de mantenimiento y equipada con un cabezal John Deere
del año 1997 de 6 hileras a 70 cm.
En una zona homogénea del lote se determinaron
las pérdidas tanto de cabezal como las de la cola. A su vez las
pérdidas de cola fueron subdivididas en deficiencias del sistema de
trilla (marlos mal trillados con granos adheridos) y granos no
colados del sistema de separación y limpieza (sacapajas y
zarandas). También se determinó el número de marlos rotos,
contabilizándose como tal a todos los trozos de marlos que no se
encontraron enteros. A los fines del ensayo, se anularon los
sistemas picadores y esparcidores de sacapajas y granza de la
máquina.
Para la evaluación de pérdidas, se siguió la
metodología del INTA-PRECOP utilizando aros de ¼ m2, realizándose
diez repeticiones por tratamiento.
La separación entre el cilindro y cóncavo fue
de 28 mm adelante y 20 mm atrás quedando en 625 las rpm del
cilindro.
Resultados
A continuación se exponen los resultados de las
pérdidas en kg/ha correspondientes a la cola de la cosechadora, a
distintas velocidades y a las diferentes configuraciones del
cilindro de trilla.
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Configuración
del cilindro |
Granos
sueltos |
Granos
adheridos a marlos |
Nº
de pedazos de marlos/ha |
Pérdidas
totales kg/ha |
|
5,3
km/h |
Forrado |
14
(a) |
4,9
(a) |
69.000
(a) |
18,9
(a) |
|
Sin
forrar |
11,6
(a) |
46,6
(b) |
108.000
(b) |
58,2
(b) |
|
7,8
km/h |
Forrado |
5,4
(a) |
16,1
(a) |
71.000
(a) |
21,5
(a) |
|
Sin
forrar |
20,2
(b) |
20,9
(a) |
96.000
(b) |
41,1
(b) |
Test de
Tukey. Letras distintas indican diferencias estadísticamente
significativas.
Si bien los valores totales de pérdidas son
relativamente bajos, en el caso del cilindro forrado siempre
estuvieron por debajo de la tolerancia de pérdidas por cola de
hasta 47 kg/ha. La tabla anterior evidencia que existieron
diferencias entre trillar con el cilindro forrado y sin forrar. En
el 1er caso las pérdidas fueron menores. A 5,3 km/h las
mayores pérdidas con el cilindro sin forrar se debieron a la
cantidad de granos que quedaron adheridos al marlo y no fueron
trillados, a su vez la cantidad de pedazos de marlos también fueron
mayores, indicando que la ausencia de las chapas que forran el
cilindro provoca mayor rotura de espigas. Sin embargo, esto no
originó problemas de colado de granos. A 7,8 km/h las mayores
pérdidas del cilindro sin forrar se debieron a los granos que no
lograron colar, probablemente al alto índice de alimentación de la
cosechadora y la mayor rotura de marlos que complicaron el trabajo
del sacapajas.
Conclusión
Se puede afirmar, que forrar el cilindro en la
cosecha de maíz brinda ventajas dado que la operatividad de la
cosechadora es la misma lográndose realizar las mismas cantidades
de has/hora pero con menores pérdidas.
Frecuentemente el maquinista es reticente a
forrar el cilindro dado el mal desempeño en la cosecha de soja. No
obstante colocar o quitar las chapas con herramientas adecuadas no
demanda más de 1 hora y media, las cuales pueden ser las más
rentables debido a la mejora en la eficiencia de trilla y la
reducción de pérdidas que se pueden lograr.
Se agradece la colaboración de Marcelo Plano
y el maquinista Cristian Menna quienes hicieron posible la
realización de este ensayo.
Autores: Ing. Agr. Rubén Roskopf, Ing Agr.
José Méndez
Proyecto PRECOP II
AER INTA Totoras
Tel.: 03476-460208.
E-mail: rroskopf@correo.inta.gov.ar
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