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Introducción
La regla básica para la
conservación de granos almacenados es ingresar al granel grano seco, sano,
limpio y frío.
La temperatura y la
humedad actúan como catalizadores de los procesos metabólicos aumentando la
tasa de respiración de los granos y por ende las pérdidas de materia seca. A
mayor temperatura y humedad, mayor riesgo en la conservación de los granos, y a
su vez un grano que no está sano y limpio es más propenso a ser atacado por
hongos e insectos.
La técnica de
aireación se basa en utilizar al aire como un fluido que intercambia energía,
en forma de calor o de agua, con los granos. Si las condiciones del aire en
cuanto a temperatura y humedad son adecuadas, se puede utilizar el flujo del
aire para enfriar los granos y en algunos casos para extraer humedad,
disminuyendo su actividad metabólica (menos pérdidas de materia seca por
respiración) y controlando, de manera indirecta a través de la disminución de
la temperatura y humedad, el desarrollo de hongos e insectos.
Se puede utilizar la
aireación para enfriar y mantener frío grano seco durante el almacenamiento,
almacenar grano húmedo hasta que pueda ser secado o inclusive para secar grano,
ya sea con el sistema de seca aireación o en secado con aire natural, pero se
debe tener en cuenta que los sistemas son diferentes en cuanto características
y requerimientos según cada caso.
Flujo de aire
El movimiento del aire a
través del grano se denomina flujo. Este flujo se puede caracterizar a través
de dos parámetro que son caudal (Q) y presión (P).
El caudal de aire se
define como el volumen de aire que se suministra en la unidad de tiempo, de esta
manera puede encontrarse expresado como m3 /h, m3/min,
etc. Para independizarlo del volumen del granel se utiliza el concepto de caudal
específico (Qe), el cual se refiere a la cantidad de aire que recibe un m3
o t de grano en la unidad de tiempo, y es el parámetro más adecuado para
determinar los requerimientos de los distintos tipos de aireación. Se puede
encontrar expresado como m³/m³/h, m3/t/min, m3/m3/min,
etc. Los requerimientos de caudal específico son diferentes para cada caso, en
la tabla 1 se observa que el caudal específico demandado para el secado con
aire natural pueden ser hasta 100 veces mayor que los utilizados para enfriar y
uniformar la temperatura dentro del granel, por este motivo se debe tener bien
claro cuales serán las funciones que se le demandarán a los sistemas de
aireación y de ahí poder dimensionarlos adecuadamente.
|
Objetivo |
Caudal
específico (Qe) |
|
Enfriar y
uniformar temperaturas |
2.5 a 9.0
m³/m³/h |
|
Mantener frío
grano húmedo |
22 m³/m³/h |
|
Secado y
enfriado en seca-aireación |
35 a 60
m³/m³/h |
|
Secado con aire
natural |
120 a 360
m³/m³/h |
Tabla 1: Qe
requeridos en m³/h/m³ para diferentes objetivos de la aireación.
La presión es el otro
parámetro que caracteriza al flujo del aire y su magnitud depende de la suma
total de las pérdidas de carga que debe soportar el sistema.
Los ventiladores de los
sistemas de aireación se pueden caracterizar por sus curvas típicas de
presión y caudal. En líneas generales, a medida que aumenta la presión que
debe soportar el ventilador disminuye el caudal que puede otorgar, por lo que
las pérdidas de carga que se producen en el sistema afectan directamente al
caudal de aire (figura 1). En algunas situaciones esto puede resultar crítico y
comprometer la calidad de la aireación. El aumento de las pérdidas de cargas
también implica un mayor gasto de energía por lo que el sistema se vuelve más
ineficiente.
Los fabricantes
deberían ofrecer las curvas presión-caudal de sus ventiladores, ya que éstas
dependen exclusivamente del diseño del ventilador. El conocimiento de estas
curvas permite saber si para una determinada función de la aireación, el
ventilador puede satisfacer las demandas de caudal venciendo las pérdidas de
carga del sistema. Ventiladores equipados con motores de igual potencia, debido
a sus diferentes diseños pueden o no ser aptos para determinadas funciones de
la aireación (figura 1). De esta manera si se debe airear un granel cuyo
sistema posee una pérdida de carga de aproximadamente 400 Pa, el ventilador A
ofrecería un caudal de 7.300 m³/h (a), en cambio el ventilador E ofrecería un
caudal de aproximadamente 28.700 m³/h (e). Entre estos dos ventiladores, ambos
funcionando con motores de la misma potencia, hay una diferencia de más de
20.000 m³/h. Si estos ventiladores se encuentran instalados en un silo de 800
m³, el ventilador A ofrecería un caudal específico de 9,1 m³/h/m³, solo
apto para enfriar grano seco, en cambio el ventilador E estaría ofreciendo un
caudal específico de 35,8 m³/h/m³, apto para mantener frío grano húmedo e
inclusive para utilizarlo en un sistema de seca-aireación.
Figura 1: Curva característica
de presión-caudal de ventiladores de igual potencia y diferentes diseños
(Lasseran J.C., 1981).
Por lo dicho
anteriormente, y según se desprende de la figura 1, las pérdidas de carga
aumentan la presión del flujo al atravesar el sistema, y este aumento de la
presión generalmente va acompañado por una disminución del caudal, en
función de esto resulta importante conocer cuales son los factores que aumentan
las pérdidas de carga en el sistema de aireación.
Factores que afectan las
pérdidas de carga
A- Tipo de granos:
el tipo de grano afecta la resistencia al pasaje del aire a través de el
volumen de aire que requiere, la superficie y forma característica de los
granos, el número, tamaño y configuración de los espacios vacíos y la
variabilidad en el tamaño de los granos. En general los granos más pequeños
se acomodan mejor, dejando un espacio intergranario más pequeño lo que aumenta
la resistencia al pasaje del aire (tabla 2).
|
Semillas
o Granos |
Velocidad
del aire (m/s) o Caudal específico (m³/m³/s) |
|
0.10 |
0.15 |
0.20 |
0.23 |
0.25 |
0.28 |
0.30 |
|
Trigo |
30 |
51 |
77 |
91 |
107 |
123 |
140 |
|
Cebada |
29 |
48 |
73 |
85 |
102 |
118 |
135 |
|
Maíz |
3 |
6 |
11 |
13 |
17 |
19 |
22 |
|
Soja |
8 |
17 |
28 |
34 |
40 |
47 |
55 |
|
Ryegrass |
69 |
116 |
168 |
199 |
229 |
262 |
296 |
|
Alfalfa |
221 |
371 |
|
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Tabla 2: Resistencia
al flujo del aire, en mm de columna de agua, para un metro de profundidad de
semilla o grano (McLean K.A., 1980).
B- Altura del granel:
la resistencia al flujo del aire es directamente proporcional a la altura, a
mayor altura mayores pérdidas de carga. Es importante que los silos con equipos
de aireación tengan recomendaciones acerca de la altura máxima para la cual
están dimensionados para evitar caídas de caudal que perjudiquen la calidad de
aireación.
Figura 2: Relación altura
diámetro de un silo.
Conviene que los silos
tengan una relación altura/diámetro no mayor de 1,5 porque de otra manera la
potencia insumida para vencer las pérdidas de carga son demasiado elevadas,
tornándose el sistema extremadamente ineficiente (figura 2). Además, el aire
de ventilación se calienta 1ºC por cada kPa de compresión. Si la presión no
excede 2 kPa se podrá insuflar aire, más allá de 2 kPa, para aprovechar al
máximo el potencial de enfriamiento, es mejor aspirar aire.
C- Volumen de aire:
en la tabla 2 se ve que cuando aumenta el volumen de aire proporcionado aumenta
la resistencia a su flujo.
D- Humedad del grano:
se ha determinado experimentalmente que cuando el contenido de humedad de los
granos almacenados aumenta, también lo hace el espacio de aire entre los
mismos, por lo que la resistencia al flujo del aire de los granos cuando están
húmedos debería ser menor que cuando están secos, con la excepción de los
granos de arroz que disminuyen su peso hectolítrico cuando se secan.
E- Método de
llenado: los desparramadores de granos pueden producir un acomodamiento de
los granos de manera tal que ocupan un volumen menor, aumentando su densidad y
su resistencia al flujo del aire. Este efecto sería homogéneo por lo que no se
producirían zonas con mayor resistencia, siendo la aireación uniforme en todo
el granel.
F- Polvo e impurezas:
la presencia de éstos aumenta la resistencia al flujo del aire al disminuir el
espacio libre entre los granos. Es muy importante realizar una prelimpieza de
los granos antes de almacenarlos, ya que de lo contrario puede suceder que el
material más pequeño y pesado se ubique en el centro del granel, obstruyendo
además la normal salida del aire de los conductos de aireación (figura 3).
Figura 3: Ubicación del material
fino en un silo.
Esto se puede solucionar
extrayendo una pequeña cantidad de material una vez finalizado el llenado. Por
otra parte son recomendables los desparramadores de grano que realizan una
distribución más pareja de todo el material, ya sea grano entero o partículas
más pequeñas.
G- Dirección del
flujo: el sentido del flujo del aire a través de una masa de granos posee
un marcado efecto sobre sus pérdidas de carga. En general se ha encontrado que
el flujo horizontal ofrece un 50 al 60 % de la resistencia del flujo vertical.
H- Diseño del
sistema: las características aerodinámicas del sistema son probablemente
el factor más importante, ya que no pueden ser fácilmente modificadas, además
generalmente ello resulta muy costoso.
Las pérdidas de carga
se producen a lo largo de todo el sistema de aireación, disminuyendo la
energía del aire con la dirección del flujo. Estas pérdidas de energía
pueden deberse a fricciones y turbulencias. Las pérdidas de fricción se
producen por el rozamiento contra la superficie de los tubos, en cambio las
debidas a turbulencias son causadas por la variación de la sección de los
conductos o por cambios en la dirección de los flujos. Debido a ello se deben
evitar todas las disminuciones y cambios bruscos de sección que sean
innecesarios.
La velocidad del aire
dentro de los conductos es la variable que más influye en las pérdidas de
carga, por lo que puede establecerse algunas recomendaciones acerca de la
velocidad máxima que debería respetarse para que las pérdidas se mantengan en
valores aceptables (tabla 3). A partir de estos valores de velocidades máximas,
y conociendo el caudal de aire que se requiere, se pueden realizar los cálculos
de las secciones mínimas del sistema de aireación ya que:
Q =
A x v --------> A = Q / v
Donde Q = caudal, A = área y v = velocidad.
|
Lugar |
Velocidad
máxima |
|
Salida del
difusor del ventilador |
10 m/s |
|
Conducto
principal |
8 m/s |
|
Sistema de
distribución |
4 m/s |
|
Pasaje del aire
desde los conductos al grano |
0,25-0,50 m/s |
Tabla 3:
Velocidades máximas (m/s) recomendadas.
Los sistemas de
distribución de aire pueden ser de las más diversas características, desde
falso piso perforado hasta conductos; todos ellos con la misma función:
realizar una distribución lo más pareja posible del aire en toda la
superficie.
Para determinar el
distanciamiento entre dos conductos consecutivos se debe tener en cuenta la
siguiente regla: la relación entre la distancia del recorrido más largo y del
más corto que puede hacer el aire desde que sale del conducto hasta que llega a
la superficie del grano, no debe ser mayor que 1,3, por lo tanto la máxima
distancia entre dos conductos consecutivos será de aproximadamente el 50% de la
altura del granel. Esto se debe a que el aire sigue el camino del menor
esfuerzo, y si la relación es mayor a 1,3 se corre el riesgo de que se
produzcan canalizaciones y por lo tanto una aireación desuniforme (figura 4).
Figura 4: Relación entre
distancias menores y mayores de recorrido del aire en una celda.
En general los diseños
de los conductos de distribución se basan en tres reglas:
-
La velocidad del aire en el conducto
principal y en los laterales no debe ser mayor que 8 m/s y 4 m/s
respectivamente.
-
La relación entre la superficie
abierta y la superficie total del piso debe ser 0,25 o mayor. Se considera
superficie abierta a la superficie de los conductos que poseen 10% o más de
área perforada, debido a que no ofrecen resistencia al pasaje del aire
desde los conductos a la masa de granos.
-
La distancia entre conductos
adyacentes no debe ser mayor que la mitad de la profundidad del granel.
Debe quedar bien claro
que un problema clave de los sistemas de ventilación son las pérdidas de carga
que en él se producen. Cuanto más elevadas son éstas, más tiende a cero el
caudal del ventilador y más elevado es el "recalentamiento" del aire
de enfriado, retrasando el proceso de enfriamiento de los granos.
Autores:
Ing. Agr. Ricardo E.
Bartosik,
Ing. Agr. Juan C. Rodríguez.
EEA INTA Balcarce, Área de Agronomía.
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