1- Importancia del silaje picado fino en la
alimentación animal
El silaje de maíz o sorgo granífero es uno de
los forrajes conservados más importantes en los sistemas de
producción modernos. Siendo utilizado cada día más por las
siguientes ventajas:
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Altos rindes por hectárea de alimento de
alto nivel energético.
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Alimento voluminoso y muy palatable.
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Inmediato almacenaje después del corte con
bajo nivel de pérdidas a campo.
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Cosecha rápida.
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Bajo costo de producción por kg de MS
digestible.
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Bajo nivel de pérdidas siempre y cuando se
trabaje en forma correcta.
Para considerar un maíz conveniente para la
producción de silaje de calidad debe contener no menos del 30% de
granos sobre la base de materia seca, debido a lo cual se lo
considera una mezcla de forraje y grano, siendo utilizada como
suplemento energético de la ración o como complemento de la dieta,
como en el caso de planteos sobre pastoreos de otoño, los que
presentan un desbalance nutricional en esa época, con elevadas
cantidades de nitrógeno no proteico y baja concentración de
hidratos de carbono solubles.
Esto provoca que al ser ingeridas por el animal,
exista un excesivo gasto de energía a nivel hepático para
neutralizar ese efecto y desintoxicar el organismo del nitrógeno
sobrante, sumado al hecho que los animales pierden eficiencia de
utilización por la poca energía disponible en el alimento, por lo
que la suplementación con concentrados energéticos como el silaje
de maíz y sorgo, se hace importante.
Su uso no se debe limitar tan solo a suplir
deficiencias sino también para tener un mejor aprovechamiento del
volumen de las pasturas, permitiendo un incremento de la carga
animal en los períodos de escasez y por lo tanto una mejora en los
niveles de aprovechamiento de un recurso caro y escaso como es la
tierra, con el incremento de competitividad del sector ganadero
respecto a la agricultura.
2- ¿Maíz o sorgo?
Una de las disyuntivas que presenta la
producción pecuaria de carne y leche en los últimos tiempos, en
los que se ha visto particularmente desplazada a zonas mal llamadas
marginales, pero sí con menos aptitudes para el desarrollo de
cultivos, es la toma de decisiones sobre la siembra de maíz o sorgo
granífero para destinarlo a silaje.
En zonas marginales donde el maíz no supera los
3.000 kg/ha de rendimiento de grano, o tiene un rendimiento
errático, es conveniente picar sorgo para lograr silajes de alta
calidad. Esto se apoya en el echo de que por ejemplo para lograr un
kilo de MS/ha de maíz, necesitamos aproximadamente 350 litros de
agua, en cambio para lograr un kilo de MS/ha de sorgo, necesitamos
aproximadamente 250 litros de agua. Desde el punto de vista
energético, un kilo de grano de Maíz o de Sorgo por hectárea,
demandan aproximadamente 700 y 500 litros de agua/ha,
respectivamente.
Para la confección del silaje de sorgo, las
consideraciones son las mismas que para maíz, con el agravante que
si no se tiene especial cuidado en el quebrado del grano durante el
picado, es muy probable que por mas que el cultivo contenga una muy
buena relación grano/planta, no sea aprovechada la energía
contenida en la panoja, ya que la mayoría de los granos enteros
pasan sin ser atacados por las bacterias en el tracto digestivo.
A pesar de esto y teniendo en cuenta que existen
maquinas disponibles en el mercado que aplastan gran parte de los
granos, el silaje de sorgo se constituye en una alternativa muy
valedera en zonas marginales para maíz, donde las sequías, o el
bajo perfil de los suelos dificultan ó hacen muy riesgosa la
producción de otros cultivos destinados silajes energéticos
3- Tamaño y uniformidad de picado
El tamaño de picado debe estar definido por
varios factores tales como, el uso eficiente de la maquinaria,
facilidad de la compactación, aprovechamiento de la energía
aportada por el grano, la movilidad ruminal y el correcto
aprovechamiento del forraje en los comenderos.
Es por ello que se define como correcto, un
picado aproximado a los 1,5 cm, con el grano bien partido, que tenga
entre un 7 y un 12 % de partículas de mas de 2,5 cm pero nunca
mayor a 8-10 cm (Figura 1).
Figura 1. Pared de un silo con un
correcto porcentaje de tamaño de partículas.
Una maquina con sistema de picado de precisión
con un material que se halle en su momento óptimo de cosecha y que
tenga un mantenimiento normal, fácilmente logra esa proporción de
largo y uniformidad de picado.
La explicación del porque no se busca un
tamaño menor es porque cuando los tamaños de partícula tienen
menos de 8 mm, la tasa de pasaje a nivel ruminal es muy alta
pudiendo ocasionar falta de eficiencia en el aprovechamiento de los
nutrientes.
Desde el punto de vista de la maquinaria se debe
tener presente que a menor tamaño de picado, mayor será la
potencia necesaria a entregar al rotor, así por ejemplo para pasar
de los 13 a los 6 mm en maíz, se necesita un aumento de la potencia
del 35%.
El tipo de forraje que se pique también influye
en gran medida en este aspecto y como valores extremos se puede
mencionar que picar maíz con un 70% de humedad y con un largo de 13
mm requiere 54% menos potencia que una alfalfa con un 60% de humedad
y un largo de picado de 6 mm.
El porcentaje de partículas fuera del rango
normal, se justifica por la necesidad en algunos casos de contar con
fibra efectiva en la ración.
Cuando en épocas de escasez de otros alimentos,
los animales se llevan a comer solo silaje, sino cuentan con fibra
efectiva (tamaños de partículas mayores a los 2,5 cm), pueden
presentar problemas de acidosis.
Cabe destacar que la fibra en el rúmen cumple
la función de facilitar el rumiado para achicar ese porcentaje de
partículas, con lo que obliga al animal a tragar saliva y con ello
bicarbonato que ayuda a estabilizar el pH ruminal.
Otra de las funciones de las fibras es la de
raspar (scratch), las paredes internas del rúmen limpiándolas y
mejorando la capacidad de absorción de nutrientes a través de
ella.
Por otra parte no es bueno que existan pedazos
de forraje que excedan los 8-10 cm ya que se puede llegar a ver un
efecto de elección por parte de los animales en los comederos.
Si bien muchas veces se piensa que esos pedazos
grandes solo son chala sin valor nutritivo, se debe tener en cuenta
que en su paso por el silo, se "mojan" con ácido láctico
que es una gran fuente de energía además de azúcar solubles y
almidón aportado por lo granos, por lo que su eliminación genera
pérdida de nutrientes (Figura 2).
Figura 2. Se observa en el comedero,
pedazos mayores a 10 cm que fueron rechazados y que tienen
adheridos a ellos nutrientes.
Algunos consejos del INTA PRECOP cuando se usan
picadoras
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Maneje el lote a picar con la mejor
tecnología disponible para lograr el máximo rendimiento en
kg/ha de materia seca disponible (cantidad y calidad), esto
mejora el costo de uso de la tierra en forma significativa.
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En casos excepcionales, como cultivos
enmalezados, trabaje con el cabezal a mayor altura para
disminuir las roturas, aumentar la capacidad de trabajo y
mejorar la calidad y contenido energético del material picado,
ya que solo se picara la fracción de la planta de maíz o sorgo
de mayor calidad.
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Mantener el filo de las cuchillas y la
correcta distancia de la contracuchilla, reduce el consumo de
combustible, aumenta la capacidad de trabajo y mantiene uniforme
el tamaño de picado.
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Realice el picado de pasturas cuando el
forraje tenga entre el 65% y 75% de humedad, en maíz trabaje
entre ½ y ¾ de línea de leche (35% de humedad del grano de
maíz).
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Trabaje con un tamaño de picado uniforme:
en pasturas entre 3 y 4 cm. En maíz y sorgo entre 1,5 y 2 cm
(mejor fermentación del silo).
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Si observa material deshilachado, ajuste la
luz de la contracuchilla.
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Si observa que de la jirafa vuela material,
realice un nuevo servicio a la máquina.
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Durante el picado de maíz y sorgo utilice
el quebrador de granos, regulado de manera que provoque el
partido de todos los granos.
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Solo el forraje de calidad que llega a la
boca del animal garantiza eficiencia en la producción de carne
y leche.