Autores: Ing. Agr. M.Sc. Mario
Bragachini; Ing. Agr. José Peiretti; Ing. Agr. Juan Giordano;
Ing. Agr. Federico Sánchez; Ing. Agr. Fernando Ustarroz
INTA EEA Manfredi
Febrero de 2012
Argentina es el tercer productor mundial de
girasol a nivel mundial, detrás de Ucrania y Rusia, con una
producción de 3,7 millones de toneladas en la campaña 2010/2011
(USDA).
El girasol es un excelente grano de uso
industrial para la obtención de aceites y subproductos como harinas
y expeler (concentrados proteicos). En los híbridos tradicionales
las semillas contienen entre 40 y 55 % de aceite.
Argentina es también el tercer país
industrializador de grano de girasol, exportando el 49 % de la
harina y el 68 % del aceite producidos (USDA 2010/2011). El aceite
de girasol puede ser refinado y utilizado para consumo humano y las
harinas pueden formar parte en la elaboración de piensos pecuarios.
Esto constituye una excelente oportunidad para que el productor
primario que parte de una tonelada de girasol con un precio
dolarizado sumamente inferior al precio obtenido por empresas en
otros países del mundo, se integre verticalmente en la cadena del
girasol, agregándole valor en origen a sus semillas mediante la
industrialización y posterior transformación de harina y expeller
(junto a productos del maíz y la soja) en proteína animal en pymes
pecuarias e industrias productoras de carne, leche y huevo
procesados, llevando a las góndolas locales e internacionales,
productos de proteína animal con alto valor agregado.
Esto se sustenta con el aumento del 70 % de la
demanda global de alimentos para el 2050 por incremento de la
población (9.000 M/habitantes), la urbanización y nivel de
ingresos de la misma, cambio que vendrá prácticamente en su
totalidad de la población de los países en desarrollo. Ejemplo: el
consumo de carne pasará de los actuales 32 kg/hab/año, a 52
kg/hab/año para el 2050. (FAO 2009).
 |
Figura
1: Distribución de las pérdidas de cosecha totales
producidas por el cabezal
y por el resto de la cosechadora de girasol. |