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Argentina en los últimos 16 años evolucionó
en su producción de granos de 37 a 84 millones de toneladas de
grano por año. El cultivo del Trigo, junto al de la Soja y el de
Maíz, forma parte de la secuencia de cultivos preponderante en el
nuevo esquema productivo de la zona pampeana argentina, basado en
una agricultura intensiva, con sistema de siembra directa (SD)
continua.
Respecto al mercado de cosechadoras argentino
puede mencionarse que entre los años 96, 97 y 98 se vendían 1.577
cosechadoras por año como promedio de los tres años, mientras que
entre el 1999 y 2002, el promedio fue de 651 cosechadoras por año,
lo que marcó un record histórico en cuanto al bajo número de
unidades vendidas en Argentina. Este desfasaje entre la oferta de
maquinaria y el aumento de demanda por mayor producción, ocasionó
un grave problema de disminución en la eficiencia de la cosecha
argentina, lo que motivó a fines del 2002 el inicio de una campaña
de concientización desde el INTA relacionada al tema, trabajo que
dio sus frutos en el nivel de equipamiento y en el surgimiento del
proyecto PRECOP a fines del año 2004
Cuando por falta de cosechadoras, se retrasa el
inicio de la cosecha, generalmente aparecen las siguientes
características: alto deterioro del grano en planta con pérdida
importante de la calidad, altas pérdidas naturales o de precosecha,
alta susceptibilidad del cultivo a las pérdidas por cabezal de la
cosechadora, elevado régimen de giro del cilindro de trilla que
ocasiona daños mecánicos al grano, desesperación por parte del
productor por agilizar la cosecha y falta de control, apuro del
contratista, alta velocidad de cosecha y altas pérdidas por
cosechadora. En Argentina estas causas provocan una pérdida durante
la cosecha aproximadamente de 754 millones de dólares por año. Con
una reposición ideal de equipos de cosecha que solucionen los
problemas de oferta en este rubro, las pérdidas pueden reducirse en
un 20%, recuperando 150 millones de dólares por año para
Argentina, sólo en la cosecha de los ocho principales cultivos de
granos en Argentina. Parte del esfuerzo y capital invertido desde la
siembra puede perderse en horas por un ineficiente manejo durante la
cosecha y postcosecha de cereales y oleaginosas.
CÓMO REDUCIR PÉRDIDAS EN LA COSECHA DE TRIGO
En la
presente campaña 2006 se estima una superficie para cosechar de
5.480.000 ha a nivel nacional. De mantenerse las pérdidas promedio
de cosecha, del orden de 135 kg/ha, quedarán en el suelo 739.800
toneladas de Trigo, las que representan unos u$s 83.000.000. Reducir
un 20% esas pérdidas significaría un ahorro de u$s 16,6 millones
equivalente a 127 nuevas cosechadoras/año clase II, motivo que
justifica un esfuerzo de inversión y capacitación hacia la
búsqueda de una rápida solución (Tabla 1). A modo orientativo en
la tabla 2, se muestran los valores promedios de pérdidas en la
cosecha de Trigo en Argentina y su tolerancia.
Tabla 1. Valores de las pérdidas en Trigo
promedio para esta campaña y valor factible de ser recuperado
aumentando la eficiencia en un 20%. Fuente: INTA PRECOP 2006.
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Cultivo |
Área
cosechable (ha) |
Pérdidas
(kg/ha) |
Pérdidas
(tn) |
Valor
(U$S/tn) |
Pérdidas
(millones de U$S) |
|
Trigo |
5.480.000 |
135 |
739.800 |
112 |
83 |
Tabla 2. Pérdidas promedio en la cosecha de Trigo y su
tolerancia. Fuente: INTA PRECOP 2006.
Aclaración: La tolerancia expresada en la tabla 2, es
independiente del rendimiento del cultivo. Si el rendimiento es
menor o mayor de 3.500 kg/ha, la tolerancia seguirá siendo de 90
kg/ha. ¿Por qué no tomar un porcentaje del rendimiento? La
respuesta está en que los cultivos de bajos rendimientos son más
difíciles de cortar y recoger con el molinete; presentan
maduración desuniforme y generalmente una gran diferencia en la
altura de espigas, siendo muy difícil trabajar con bajos niveles
de pérdidas por cabezal. En cambio, los cultivos de alto
rendimiento resultan más fáciles de recolectar (cortar y embocar
dentro del cabezal), por lo que es posible mantener los kg/ha,
aún con altos rendimientos; esto se logra realizando una buena
regulación del sistema de trilla, separación y limpieza, y
utilizando una velocidad de avance acorde a la capacidad real de
la cosechadora.
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Trigo |
Pérdidas |
Tolerancia
para 3.500 kg/ha |
|
Tipo
de pérdidas |
kg/ha |
% |
kg/ha |
% |
|
Precosecha |
20 |
0,57 |
0 |
0 |
|
Cosechadora |
115 |
3,3 |
90 |
2,6 |
|
Total
de pérdidas |
135 |
3,87 |
90 |
2,6 (90
%) |
|
Cabezal |
52 |
1,5 |
40 |
1,15 |
|
Cola |
63 |
1,75 |
50 |
1,45 |
COSECHA ANTICIPADA
El Trigo llega a la madurez fisiológica con una
humedad del 30%. A partir de allí comienza a disminuir el contenido
de humedad del grano (Figura 1). A medida que el grano se va
secando, las pérdidas de precosecha por desgrane natural (vuelco y
pájaros), infestación de malezas y otras adversidades climáticas,
aumentan progresivamente. Si bien es posible cosechar con más del
18% de humedad, esto no es conveniente, ya que en este caso para
conservar al grano, sería necesario someterlo a algún proceso de
secado. En el caso del Trigo el proceso de secado debe ser muy bien
manejado, ya que si la temperatura del aire supera los 65º, se
provocarán daños en el gluten y en la calidad panadera del grano.
Figura 1. Desarrollo y
maduración de los granos. Fuente: PRECOP 2006.
El momento oportuno de cosecha está definido
por una serie de aspectos técnicos y económicos que deben
evaluarse en cada caso; por ejemplo: disponibilidad de equipos de
cosecha en la zona, presencia de malezas de fin de ciclo, riesgos
climáticos, capacidad de acopio de la zona, disponibilidad de
almacenaje a campo, humedad máxima tolerada por el tiempo de
almacenaje temporario (almacenaje tradicional con o sin aireadores,
almacenaje anaeróbico, etc.).
Por lo anteriormente citado, se aconseja
comenzar a cosechar cuando el grano llega al 16-18% de humedad,
debido a que es el punto en que se logra la mayor eficiencia de
funcionamiento de la cosechadora. Teniendo en cuenta que si la
humedad del grano de Trigo supera el 14% de humedad, para almacenaje
tradicional es necesario secarlo o airearlo convenientemente. En el
caso de almacenaje en silo bolsa la humedad máxima para que el
riesgo durante el almacenaje sea bajo y no se deteriore la calidad
del grano es del 14%.
VELOCIDAD DE AVANCE DE LA COSECHADORA
Cuanto más ancho sea el cilindro y más potente
el motor de la cosechadora, mayor será la cantidad de material
(grano, paja, granza y malezas), que la máquina puede procesar por
unidad de tiempo, expresada en t/h. Este valor es denominado índice
de alimentación total (I.A.T.) y es mayor cuando para un mismo
ancho de corte, aumenta la velocidad de avance de la cosechadora.
Este índice de alimentación total o también llamado capacidad
máxima de la cosechadora, hace referencia a las tn/h que la
máquina puede procesar, sin que las pérdidas superen los 90 kg/ha
en el caso de Trigo.
Debido a que la velocidad de avance puede ser
regulada desde la cabina con facilidad, el maquinista debe ir
observando las condiciones del cultivo para ir aumentándola o
disminuyéndola, tratando de alimentar en forma pareja y constante
la cosechadora, mejorando de esta forma el procesamiento del
material y evitar así pérdidas. Para lograr un eficiente
funcionamiento y un correcto aprovechamiento de la máquina
cosechadora, es necesario regularla de acuerdo a:
-
Rendimiento y condiciones del cultivo.
-
Ancho del cabezal.
-
Características técnicas de la máquina
(potencia del motor, ancho del cilindro trillador, ángulo de
envoltura del cóncavo, etc.)
El tamaño del cilindro trillador también
influye en la capacidad de trilla de la máquina ya que mientras
más ancho es el cilindro, más anchos serán los sacapajas, las
zarandas, el batidor y mayor el tamaño de las norias, los tornillos
sinfines y otros elementos. Lo que le permite a la máquina tener un
mayor ancho de corte para la misma velocidad y rendimiento del
cultivo. De la misma forma, cosechadoras con igual ancho de
cilindro, pero con cilindro de mayor diámetro y mayor ángulo de
envoltura de cóncavo, presentan mayor capacidad de trilla.
Por otro lado, la potencia del motor tendrá que
estar en relación directa con el ancho del cilindro trillador, como
así también la separación y limpieza de la cosechadora.
Resulta así conveniente trabajar a una
velocidad que tenga en cuenta todos estos factores. Trabajando a una
velocidad superior al rango óptimo, se requiere mayor potencia para
trasladar la cosechadora, lo que significa que queda menos potencia
disponible para accionar los distintos mecanismos de corte, trilla,
separación y limpieza. Además, aumenta la cantidad de material a
procesar, no lográndose una trilla y separación del material
eficiente (al superar el I.A.T. óptimo), aumentando las pérdidas
de granos y espigas sin trillar por la cola; se pierde eficiencia
con el molinete al impactar a una mayor velocidad, lo que provoca
desgrane y voleo de espigas. También sucede que en altas
velocidades de avance la máquina no mantiene la altura de corte por
perder estabilidad longitudinal.
De igual manera hay que tener en cuenta que si
se avanza a una velocidad demasiado lenta para la capacidad de
trilla de la máquina, y el I.A.T. no llega a ser el adecuado, se
producen pérdidas por cola, al trabajar la cosechadora
insuficientemente cargada.
¿CÓMO EVALUAR PÉRDIDAS EN LA COSECHA DE TRIGO?
Pérdidas de precosecha
Se determinan colocando suavemente en el cultivo
cuatro aros de alambre de 56 cm de diámetro (¼ de m2
c/u), antes del trabajo de la máquina. Se recolectan los granos
sueltos y espigas quebradas y volcadas que a nuestro criterio no
serán levantadas por el cabezal (Figura 2). Estos granos sueltos y
los obtenidos al desgranar las espigas volcadas o quebradas, son
contados teniendo en cuenta que 333 granos medianos de Trigo en los
cuatro aros (1 m2 ), representan 100 kg/ha de pérdidas.
Figura 2. Esquema mostrando
la metodología para evaluar pérdidas de precosecha. Cada aro de
alambre de 56 cm de diámetro representa ¼ de m2 (4 aros
hacen una muestra de 1 m2). La evaluación debe ser hecha
en el mismo sector donde luego se evaluarán las pérdidas por
cosechadora. Aclaración: 333 granos medianos de Trigo/m2 equivalen
a 100 kg/ha de pérdidas. Fuente: INTA PRECOP 2006.
Pérdidas por cosechadora
1) Pérdidas por cola con esparcidor y
desparramador
Se determinan arrojando cuatro aros ciegos
(con fondo), durante el paso de la cosechadora. Estos aros ciegos
deben tener la misma medida que los aros de alambre utilizados para
medir las pérdidas de precosecha (es decir 56 cm de diámetro) y
para tal fin se pueden utilizar los aros de alambre forrados de
algún material o tapas de tambores de 200 litros que tienen la
misma medida y sirven perfectamente para realizar la evaluación. Es
importante tener en cuenta que los aros deben estar en el suelo
antes que caiga el material despedido por la cola de la máquina
(esparcidores), uno por debajo del cajón de zarandas de la
cosechadora (zona central de la máquina) y los tres aros restantes
distribuidos en el área que abarca el cabezal. (Figura 3) Luego del
paso de la máquina, se evalúa cada aro y se juntan los granos y el
desgrane de las espigas mal trilladas que se encuentren sobre el aro
ciego. Para obtener los kg/ha perdidos por la cola de la máquina,
se puede aplicar la relación de 333 granos/m2 = 100
kg/ha de pérdidas. En caso de disponer de una balanza de
precisión: 10 gramos de Trigo/m2 = 100 kg/ha de
pérdidas. También se puede utilizar el recipiente provisto por
INTA, en el cual, se coloca la muestra de los cuatro aros,
ofreciendo por lectura directa una aproximación en qq/ha de la
pérdida por cola.
Figura 3. Esquema mostrando
la metodología para medir pérdidas por cosechadora en Trigo (por
cabezal y por cola). Cada aro ciego de 56 cm de diámetro representa
¼ de m2 (4 aros hacen una muestra de 1 m2).
La evaluación debe ser hecha aproximadamente en el mismo sector
donde previamente se evaluaron las pérdidas de precosecha. Aclaración:
333 granos de Trigo/m2 equivalen a 100 kg/ha de
pérdidas. Fuente: INTA PRECOP 2006.
2) Pérdidas por cabezal:
Para determinar las pérdidas por cabezal es
necesario recoger todos los granos sueltos y los obtenidos de las
espigas quebradas que no fueron recolectadas por el cabezal, por la
altura de corte o voleo del molinete. Para esto se recogen todos los
granos y restos de espigas con granos que hayan quedado debajo de
los aros ciegos utilizados para evaluar pérdidas por cola (Figura
2), obteniendo así la muestra de un metro cuadrado que incluye la
pérdida de cabezal, más la pérdida de precosecha (lo que ya
estaba caído en el suelo). Posteriormente, para obtener las
pérdidas por cabezal, se les deben restar las pérdidas de
precosecha (valor que se calculó previamente utilizando los aros de
alambre).
Si el análisis de las pérdidas arroja valores
superiores a la tolerancia, hay que determinar las causas. Junto con
el operario de la cosechadora se deben realizar las regulaciones
hasta lograr que las pérdidas sean inferiores a la tolerancia,
siempre que el cultivo lo permita, recordando que la tolerancia es
de 90 kg/ha (cabezal + cola), independientemente del rendimiento del
cultivo.
Autores:
Ing. Agr. MSc. Mario Bragachini (
bragach@correo.inta.gov.ar )
Ing. Agr. José Peiretti ( jpeiretti@correo.inta.gov.ar
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INTA EEA Manfredi
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