Autores: Ing. Agr. M.Sc. Hernán
Ferrari, Ing. Sist. Inf. Cecilia Ferrari
Grupo Mecanización Agrícola - INTA PRECOP INTA EEA Concepción del
Uruguay.
La siembra e implantación de pasturas perennes
consociadas para la producción ganadera, es una de las labores de
mayor dificultad y sensibilidad de los sistemas mecanizados
argentinos, sobre todo si se la compara con las actividades
requeridas para la siembra de granos de producción agrícola.
Dichas dificultades vienen asociadas a razones
lógicas del sistema, semillas en su mayoría pequeñas con escasa
energía germinativa, con alta exigencia de la calidad de la cama de
siembra y con un crecimiento inicial lento que la vuelve mal
competidora con las malezas. Sumado a esto, se debe entender que en
Argentina la siembra se realiza con sembradoras de granos finos no
específicas para el óptimo desempeño en la implantación de
pasturas. Todo esto conlleva a utilizar densidades de siembra muy
por encima de las necesarias tratando de camuflar los problemas
anteriormente mencionados, pero derivando en un alto costo de
implantación debido a manejar semillas de alto valor de
adquisición.
En los sistemas de alta producción sobre
pasturas, producir forraje es una de las técnicas de más alto
impacto y mayor rentabilidad. Lograr una buena implantación de la
pastura conducirá al 70% del éxito de la producción de forraje.
Al ser un cultivo perenne, los errores que se cometen durante la
implantación permanecerán e incidirán en la producción de
forraje durante los años en que se mantenga la pastura.
Por ese motivo y a pesar de las dificultades
enmarcadas, son varias las acciones que se pueden realizar para
mejorar la implantación y lograr una diversificación aceptable
entre las especies que irán a conformar la pradera polifítica;
algunas de ellas se destacan a continuación.