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Categoría: Varios
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Cereales de invierno: Valor de los
ensilajes de Avena y Cebada
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Autora: Ing. Agr. (MSc) Miriam
Gallardo
Nutrición Animal. Instituto de Patobiología- CICVyA-Castelar
Año 2010
Los cereales de invierno,
en particular los cultivos de avena, cebada y trigo, representan
actualmente una de las alternativas estratégicas más promisorias
destinadas a conservar forrajes de alto valor nutricional para los
más exigentes modelos intensivos de producción de carne y leche.
Los ensilajes de estos recursos son fuente de diversos principios
nutricionales como fibra, energía y proteínas. Sin embargo, para
conservar adecuadamente la mayor cantidad de nutrientes se deben
aplicar durante todo el proceso, desde la implantación del cultivo
hasta el suministro, tecnologías compatibles con las premisas
básicas conceptuales de la "agricultura de
precisión".
Debido a que los costos
de implantación de estos recursos son de magnitud y que el complejo
proceso de conservación y suministro conllevan pérdidas, es
necesario poner énfasis en estas premisas para minimizar las
pérdidas y obtener los mayores beneficios marginales. El
rendimiento de materia seca (MS) y el valor nutritivo de estos
ensilajes dependen en gran medida del estado del cultivo al momento
del corte y de las buenas condiciones ambientales. En primavera, con
plantas en pre-panojamiento ("hoja bandera") se pueden
lograr ensilajes de mayor digestibilidad (> 65%), pero con menor
biomasa forrajera (< 4500 kg MS/ha).
Sin bien el cultivo en
estado más juvenil contiene más proteína bruta y la fibra es más
digestible, también contiene más agua (>70%), más potasio,
más nitrógeno no proteico y menores concentraciones de
carbohidratos (CH solubles y fibrosos) todo lo cual, en términos
nutricionales, podría resultar en materiales más desequilibrados y
menos estables. En cambio, el "grano pastoso" es un buen
momento ya que permite contar simultáneamente con mayor contenido y
cantidad de MS, a la vez que con un balance de nutrientes más
adecuado. Además, este estado fenológico, por la menor humedad de
las plantas (60-65%) se pueden efectuar picados directos sin
necesidad de "oreo" previo, simplificando de este modo las
operaciones y minimizando pérdidas.
Comparados al maíz,
naturalmente son recursos con menos CH solubles y, por lo tanto, la
fermentación láctica durante el almacenamiento, aún con un
compactado adecuado, es más lenta y menos estable. Por esta razón,
muchos especialistas recomiendan aplicar al forraje picado algún
tipo de inoculante que contribuya a mejorar el proceso fermentativo
dentro del silo como a estabilizarlo fuera de él, durante el
suministro. El rol nutricional de estos ensilajes en los sistemas
ganaderos es clave ya que, por excelencia, son fuentes primordiales
de FIBRA, tanto de fibra digestible (energía metabolizable) como de
fibra "efectiva" (buffer ruminal).
Su contribución
estratégica como fuente de fibra para equilibrar las dietas de
vacas y novillos de alto desempeño es actualmente de importancia
superlativa, debido a que en muchos planteos intensivos confinados o
semi-confinados las cantidades de concentrados que se utilizan son
elevadas, al punto de riesgo para la salud animal por los
recurrentes problemas de acidosis ruminal y sus patologías
asociadas. En tal sentido, y para lograr máxima eficiencia de
conversión, tanto el contenido de MS como el tamaño final de
partícula del forraje son las variables prioritarias a regular con
precisión. Los materiales con 35 a 40 % de MS y un tamaño medio de
partícula (picado de precisión), de 1.3 a 1.8 cm cumplen
acabadamente los objetivos nutricionales . En dietas total mezcladas
(TMR) pueden ser ingredientes recomendables para complementar los
ensilajes de maíz o de sorgos,por su mayor contribución proteica
(11 a 13% PB).
Al igual que otros
silajes, estos recursos constituyen una buena alternativa para
suplementar a los animales durante el verano y para reemplazar a las
pasturas cuando acontecen problemas climáticos que impiden el
pastoreo normal. Tanto los ensilajes de trigo como de avena y cebada
en estado de grano pastoso son, por otra parte, excelentes alimentos
para vacas en transición a la lactancia, por sus niveles aceptables
de proteínas para esta estapa y desde el punto de vista mineral,
porque permiten mantener el balance anión-catión en un buen
equilibrio en el pre-parto inmediato.
Autora: Ing. Agr. (MSc) Miriam
Gallardo
Nutrición Animal. Instituto de Patobiología- CICVyA-Castelar
Año 2010
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