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Categoría: Poroto
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Capacidad de Trabajo y Oportunidad en la Cosecha
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1 De Simone, C.
1 Dirección Nacional de
Economía y Desarrollo Regional. Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos. Se agradece la colaboración de:
Mario De Simone, Daniel Sfasciotti, Alejandro Sentana, Ignacio
Nieva, Daniel Fernández, Jorge Wallberg y Juan Regazzoni.
Resumen
En este trabajo se desarrollará un modelo
conceptual que permita a los productores agropecuarios identificar
las variables relevantes para tomar decisiones de contratación y
adquisición de los equipos de cosecha. Este modelo será evaluado y
aplicado a las producciones de granos y poroto en la Región Norte
de la Provincia de Salta considerando los diferentes sistemas de
cosecha imperantes.
Palabras Clave
Maquinaria agrícola, costos, eficiencia,
tercerización, costos por demora.
Introducción
Las decisiones de adquisición y contratación
de equipos de cosecha son problemas esenciales a los que se enfrenta
el productor agropecuario. El retraso de la cosecha se relaciona
intuitivamente con la disponibilidad en oportunidad y cantidad de
equipos cosechadores. Sin embargo, el alto valor y el corto período
de uso anual de los mismos implican altos costos fijos, que deben
ser profundamente analizados.
Estos problemas afectan a buena parte de las
empresas argentinas, pero sólo se referirá en este trabajo a
productores de la Región Norte de la Provincia de Salta, que
incluyan algunos o todos los cultivos siguientes: soja, maíz, trigo
y poroto. El proceso decisorio podría esquematizarse como sigue:
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Figura 1. El Proceso Decisorio. Fuente: De
Simone, C., 2006.
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Este trabajo se ocupa de algunas de estas
decisiones: la elección del sistema de cosecha a emplear,
tradicional o directa; si la recolección y trilla se realizará con
maquinas propias (autopropulsadas o de arrastre) o contratadas y de
ser la primera opción cual es la capacidad que deben tener las
cosechadoras.
Para responder estos interrogantes es necesario
analizar los costos e ingresos diferenciales de los distintos
sistemas de cosecha. En este caso analizaremos cuatro tipos de
costos económicos: fijos, operativos, específicos de cada sistema
y los costos de oportunidad por demora en la cosecha.
Los costos de cada productor agropecuario son
únicos y función de su dotación de factores productivos,
ubicación en el espacio y su relación con el entorno
socio-económico. Por esta razón, al realizar una generalización
como la que se pretende en este trabajo, es importante desarrollar
una tipología de las empresas estudiadas, identificando los actores
y sistemas de producción.
Definir una metodología implica identificar
cuales son los efectos económicos relevantes para las alternativas
disponibles. En este estudio, se utiliza el método de costos
directos, entendidos como aquellos que pueden ser asociados y
asignados directamente con un producto, servicio o actividad, en
este caso la cosecha.
Los costos directos pueden clasificarse en fijos
y operativos. Los primeros no son sensibles al nivel de actividad,
es decir, están asociados a un período en el cual son constantes.
En esta categoría se incluye la depreciación que es el costo que
implica mantener el capital inmovilizado que se va desgastando y
desvalorizando con el tiempo.
Los costos operativos, en cambio, crecen a
medida que aumenta el nivel de actividad y son nulos si no hay
actividad. Dentro de estos se incluyen el combustible, los gastos de
mantenimiento (lubricantes, filtros, etc.), las reparaciones
(cadenas, engranajes, etc.) y la mano de obra. Este último
componente podría ser considerado también como fijo dependiendo de
la relación contractual.
Cuando se habla de vida útil de un equipo, cabe
distinguir 2 conceptos. En primer lugar, la máquina pierde valor
debido al desgaste físico, lo cual está directamente relacionado
con la intensidad de su uso. Al transcurrir los años y las horas de
uso, la máquina seguirá funcionando pero sufrirá averías con
mayor frecuencia, con lo cual los costos de reparación y
mantenimiento irán creciendo hasta que sea antieconómico
mantenerla en uso (López Roudegue y Hetz, 1997).
En segundo lugar, el avance de la tecnología no
afecta necesariamente el valor de uso de una máquina, ya que podrá
realizar las mismas labores con el rendimiento previsto en ese
momento del tiempo. En cambio afecta el valor de mercado de la
misma, ya que al aparecer nuevas tecnologías que permitan realizar
un mismo proceso con menores costos o mayores rendimientos la
máquina en cuestión tendrá un valor relativo menor.
En el caso de las cosechadoras, y en particular
las que son utilizadas por un productor (sólo para uso propio) la
depreciación debe considerarse como un costo fijo, ya que
utilizadas normalmente seguramente serán obsoletas antes de
completar su vida útil en horas. En el caso de un contratista,
donde el uso es más intensivo este costo deberá considerarse como
variable.
La demora en las distintas operaciones resultan
en pérdidas en el rendimiento y la calidad del cultivo que deben
ser incluidas en los costos ponderados por el precio del cultivo
(Huan-Wen y Hunt, 1985).
Witney (1996) destaca la existencia de dos
fuentes principales de pérdidas durante la cosecha de granos, las
que dependen de la tasa de alimentación de la cosechadora y las que
dependen de la duración de la cosecha. En el primer caso, se
incluyen las pérdidas de materia seca (respiración) y el volcado
de plantas que usualmente son tomadas en conjunto porque tienen
lugar antes de la cosecha y también las pérdidas por la barra de
corte (cabezal). En ambos casos la pérdida se incrementa a mayor
tiempo de permanencia del cultivo maduro en el campo sin ser
cosechado. Sin embargo, se observan significativas diferencias en
estas pérdidas para diferentes cultivos y diferentes variedades de
un mismo cultivo.
Para definir el período óptimo de cosecha, es
necesario referirse al concepto de madurez. Un cultivo está
"morfológicamente maduro" cuando no hay más incrementos
en la materia seca. En cambio, la "madurez tecnológica"
se define como la fase en la cual no hay reducción en el
rendimiento o en la calidad durante la cosecha, el secado o los
procesos de almacenamiento (Witney; 1996).
El objetivo de este trabajo es desarrollar un
modelo que permita realizar un análisis técnico-económico para
dar sustento a la toma de decisiones en materia de adquisición y
contratación de equipos de cosecha aplicable a los sistemas de
producción más representativos de la Provincia de Salta.
Se intentará verificar dos hipótesis:
-
La estrategia económica óptima de largo
plazo para los productores medianos y grandes de Salta es contar
con equipos de cosecha propios para poder cosechar en tiempo y
forma al menos la superficie propia.
-
La inestabilidad económica en nuestro
país, ubica a los productores en senderos sub-óptimos en
relación a la inversión en equipos de cosecha.
Materiales
y Métodos
La capacidad de trabajo
de la cosechadora, se calcula para el cultivo de la soja suponiendo
una velocidad de avance de 7 km/hora, y se hará extensivo para el
poroto y el trigo. Éste límite superior de velocidad es impuesto
por la capacidad de corte de los sistemas convencionales, mientras
que el límite inferior depende del rendimiento del cultivo.
La depreciación, se
estima utilizando el método lineal, que asigna la misma pérdida de
valor en todos los períodos de la vida útil. Los valores sobre los
cuales se calcula son: en el caso de la maquinaria nueva el valor de
lista sin IVA con un 12% de descuento por pago en efectivo, y para
la usada se tomará el precio de mercado de la misma en buen estado,
relevado a través de informantes calificados.
Dentro de los costos
operativos, se incluyen el combustible, los gastos de reparaciones y
mantenimiento y la mano de obra. En el primer caso, se supone que se
utiliza el 65% de la potencia máxima de la cosechadora.
Adicionalmente, se asume que el productor realiza el mantenimiento
en tiempo y forma, lo cual minimiza el riesgo de roturas y el costo
de las reparaciones. Los gastos en mantenimiento pueden estimarse
como el 20% de los gastos de combustible y los de reparaciones como
un valor fijo por hora de trabajo en relación al precio del equipo
(0,0042%). La mano de obra se remunera de acuerdo a lo establecido
por la ley vigente, más un premio creciente a medida que aumenta la
capacidad de trabajo de los equipos.
En cuanto a los costos
específicos, en el sistema de cosecha directa es necesario incluir
el costo de la aplicación de un desecante químico. Para el sistema
tradicional debe agregarse el costo de arrancado, engavillado y
acordonado. Cabe destacar que en este último se puede aprovechar al
máximo el índice de alimentación de la cosechadora y la
recolección y trilla son más veloces debido a la separación de
los cordones.
Se descartan del
análisis los costos de la pick up de la empresa, de resguardo de la
maquinaria y del tanque de depósito y cisterna para el combustible,
ya que son costos indirectos de administración de la empresa. En
general se han realizado con anterioridad, su incorporación al
cálculo no modifica los resultados y simplifica el análisis. La
utilización de casillas para el personal se descartará en este
caso por suponerse que es originario de la zona; no obstante, en
otras regiones del país puede ser necesario incluirlas.
Se asume que el cultivo
es manejado en bolsones de 1.000 kg, para lo cual se emplean
monotolvas con una capacidad 6 ton y 3 bocas de descarga por
gravedad, con cierre y apertura mecánica, ayudado por el sistema
hidráulico que facilita el enganche de los bolsones para su
posterior llenado.
Se estima que las
pérdidas son constantes durante el período óptimo de cosecha
alcanzando 100 kg/ha en soja (con un rendimiento de 2.700 kg/ha), 90
kg/ha en trigo (con un rendimiento de 1.900 kg/ha) y 56 kg/ha en
poroto con cosecha tradicional y 112 kg/ha con cosecha directa (en
ambos casos con un rendimiento de 1.600 kg/ha).
Para la estimación de
la evolución de las pérdidas por demora, se supone que a medida
que se retrasa la cosecha, las pérdidas crecen en forma lineal con
condiciones ambientales normales y en forma creciente con
condiciones desfavorables. Las condiciones ambientales normales para
la cosecha de granos y poroto son: humedad relativa ambiente entre
el 40% y el 60%, sin lluvias o lloviznas ni heladas. A estas
pérdidas es necesario sumar las ocasionadas por condiciones
ambientales desfavorables, las cuales son inherentes a cada zona
debido a la gran variabilidad.
Para la modelización de
las pérdidas con condiciones ambientales desfavorables, se
establecen con la ayuda de informantes calificados, los porcentajes
de pérdidas máximas adicionales en dos grados: leve y grave.
Luego, estos porcentajes fueron ponderados por la probabilidad de
ocurrencia de los diferentes eventos climáticos y valorizados para
varios niveles de precios y rendimientos.
Resultados
y Discusión
La Región Norte de la
Provincia de Salta (departamentos de San Martín y Orán), se
caracteriza por empresas agropecuarias, en algunos casos
exportadoras, donde el principal tipo comercial producido es el
poroto alubia. Le siguen en importancia el negro, el rojo y otros
tipos comerciales. La superficie cultivada por empresa varía entre
1.000 y 4.000 hectáreas. El rendimiento potencial medio en 10 años
para el tipo comercial blanco se encuentra entre los 1.350 y 1.450
kg/ha y para el tipo negro entre 1.650 y 1.750 kg/ha.
En este caso se asume
que el productor representativo de la zona, cultiva una superficie
de 1.600 ha distribuidas de la siguiente manera: 1.100 ha de poroto
blanco, 400 ha de soja y 100 de trigo en invierno.
En esta zona se utiliza
principalmente el sistema de cosecha tradicional, en su variante
semi-mecanizada, aunque se han realizado algunas experiencias con
recolección directa con resultados positivos. Para los demás
granos, principalmente la soja, se contrata el servicio de cosecha.
Dada la dificultad para conseguir mano de obra en las últimas
campañas y la enorme demanda de rastrillos de descarga lateral del
año 2005, en este caso se supone que de elegir el sistema de
cosecha tradicional, el productor realiza las operaciones de
arrancado, engavillado y acordonado en forma mecanizada.
Cosecha Tradicional vs.
Cosecha Directa
En las figuras 2 y 3, el sistema de cosecha
directa posee menores costos por hectárea. Esta conclusión se
mantiene cuando los precios y rendimientos son bajos, aún con las
mayores pérdidas el sistema de cosecha directa presenta el menor
costo.
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Figura 2. Costos
por hectárea - Cosecha Directa con Maquinaria Propia.
Fuente:
De Simone, C., 2006.
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Figura 3. Costos
por hectárea - Cosecha Tradicional con Maquinaria Propia.
Fuente:
De Simone, C., 2006.
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Puede observarse que en el caso en que el
productor realiza la cosecha con maquinaria propia, si la capacidad
de trabajo de la cosechadora es inferior a la óptima (costo
mínimo) la cosecha tradicional posee menores costos por demora,
pero a partir de la capacidad óptima, las economías de escala
abaratan sensiblemente la cosecha directa. No obstante, cuando los
precios y rendimientos son altos, la cosecha tradicional presenta el
menor costo. Los resultados se mantienen en el caso en que se
contrata la cosecha.
La recomendación en este caso, es utilizar la
cosecha directa y de ser posible, en aquellas campañas en que el
precio es alto y el clima acompaña para lograr altos rendimientos
realizar la cosecha tradicional. Sin embargo, es necesario advertir
que esta última sugerencia está condicionada a que no haya demoras
en la cosecha, a lo cual el sistema tradicional es susceptible
debido a que en grandes superficies es ardua la organización de las
distintas operaciones.
Cabe destacar que los datos presentados
corresponden a rendimientos normales. Para rendimientos superiores a
la media, los menores costos fijos y operativos del sistema de
cosecha directa no llegan a compensar las mayores pérdidas de
cosecha y por tanto, se recomienda el uso del sistema de cosecha
tradicional.
Maquinaria Propia vs.
Contratista
Comparando las figuras 2 a 5, puede observarse
que los costos fijos y operativos de la cosecha con maquinaria
propia son ampliamente inferiores a la tarifa de un contratista y
que esta diferencia es aún mayor cuando se retrasa la cosecha,
independientemente del sistema de cosecha utilizado.
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Figura 4. Costo por hectárea - Cosecha
Directa con Contratista.
Fuente: De Simone, C., 2006.
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Figura 5. Costo por hectárea - Cosecha
Tradicional con Contratista.
Fuente: De Simone, C., 2006.
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La recomendación en este caso es que el
productor tenga una cosechadora propia, con una capacidad de trabajo
que al menos permita cosechar la superficie propia. Es necesario
aclarar nuevamente que en este caso nos concentramos en el factor
tiempo, y no en la forma en que un contratista realiza la cosecha.
Por ejemplo, este podría realizar la cosecha a tiempo pero con una
excesiva velocidad de avance que ocasionarían pérdidas que
deberían ser tenidas en cuenta para tomar la decisión de adquirir
un equipo.
Cosechadoras
Autopropulsadas vs. de Arrastre
El productor minimiza sus costos al cosechar con
maquinaria propia (cuando los rendimientos son altos es conveniente
el sistema de cosecha tradicional) y la inversión en estos equipos
es recuperada en un período razonable (De Simone, 2006). En este
escenario particular, el productor enfrenta dos opciones: adquirir
una cosechadora de arrastre o autopropulsada.
La inversión necesaria para la adquisición de
una cosechadora de arrastre, aun incluyendo el tractor, es
notablemente inferior a la de una autopropulsada con una capacidad
de trabajo equivalente. Adicionalmente, al comparar los costos
operativos y fijos entre ambos tipos de cosechadoras no se observan
grandes diferencias, al menos a nivel agregado.
Por otra parte, las cosechadoras de arrastre
tienen un costo de combustibles sensiblemente inferior, los costos
de mantenimiento y reparaciones son superiores, compensando el
efecto anterior. Por su parte, los costos fijos no presentan
diferencias debido a que aunque las cosechadoras de arrastre tienen
un precio de mercado inferior, también poseen una vida útil
económica y valor de recupero menores en comparación con las
autopropulsadas.
Una de las principales ventajas de las
cosechadoras de arrastre es su tolva autodescargable, por lo tanto
la rotura de los granos (en el poroto los estándares de
comercialización son exigentes) es menor debido a que no se utiliza
un sistema de descarga por sinfines. Se estima que por la rotura
ocasionada por los sinfines, el productor podría recibir una
penalización del 1-2% en el precio del poroto.
Entre las desventajas de las cosechadoras de
arrastre podemos destacar que sólo pueden ser utilizadas para el
poroto. Por tal motivo, si el productor cultiva otros granos
necesitará contratar la cosecha de los mismos, lo cual tiene un
costo por hectárea mayor que la cosecha con maquinaria propia. Otra
desventaja es que poseen una capacidad de trabajo pequeña, con lo
cual en grandes superficies es necesaria una numerosa flota de
cosechadoras, cuyo manejo puede volverse engorroso.
Una de las razones por las que el productor
puede preferir una cosechadora de arrastre es que parte de la
inversión se destina a un tractor que puede ser utilizado en otras
labores. Al aumentar el tamaño de la explotación, es necesaria una
cantidad cada vez mayor de tractores que difícilmente pueden
integrarse a otras labores, con lo cual esta ventaja se diluye.
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Figura
6. Comparación del valor absoluto del VAN anualizado
para los
proyectos de inversión en cosechadoras: autopropulsadas y de
arrastre.
Fuente: De Simone, C., 2006.
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En la figura 6, se compara el valor absoluto del
Valor Actual Neto (VAN) anualizado para dos proyectos alternativos
de adquisición: cosechadoras de arrastre y autopropulsadas.
Obsérvese que la tasa de descuento para la cual ambos proyectos son
indiferentes es del 9,5%, con valores por debajo es más conveniente
la adquisición de cosechadoras autopropulsadas y para valores
superiores las de arrastre.
La posición conservadora para las inversiones
en el sector agropecuario sugiere que los proyectos agrícolas
utilicen una tasa de descuento del 18% y los ganaderos del 12%
anual. El mayor plazo de las inversiones en maquinaria agrícola
sugiere que la tasa de descuento a aplicar debe ser menor que la de
un proyecto agrícola puro, no obstante, para utilizar una tasa del
9,5% sería necesario contar con tasas de inflación y de interés
para el financiamiento de un dígito.
Conclusiones
En principio se confirman las dos hipótesis
planteadas en este trabajo. No obstante, la capacidad de trabajo
óptima estimada con la metodología propuesta corresponden al
escenario actual más probable.
Adicionalmente, sólo se incluye un análisis de
tipo cuantitativo. Las decisiones empresariales contemplan variables
complejas que no pueden ser expresadas en estos términos, por ello
es importante la comprensión del origen de los valores óptimos y
el impacto de los cambios en las variables relevantes.
Será necesario posteriormente que cada empresa
analice cual es su mejor opción en función otras características
de la empresa como el nivel de endeudamiento, su posición de IVA
con la AFIP, los rendimientos de proyectos de inversión
alternativos, etc.
Asimismo, queda pendiente para futuros trabajos
el estudio de la conveniencia del manejo del poroto a granel, en
bolsas de 60 kg., en bolsones de 1.000 kg y en silos de campaña,
material y silobolsa. Pero aún es necesario avanzar en el estudio
de las pérdidas de cada sistema para realizar un análisis
objetivo.
Bibliografía
-
De Simone M. 2006. Poroto. Eficiencia de
Cosecha y Postcosecha. Manual Técnico Nº 4. Proyecto de
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De Simone M. 2002. Cosecha. En El cultivo
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Lopez Roudergue, M. y Hetz, E. 1998.
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y cosechadora de granos. Agro sur. 26 (2): 63-69.
-
Witney B. 1996. Choosing and using farm
machines. Editorial Land Tec. Scotland. United Kingdom. 412 pp.
Autor: 1De Simone, C.
1Dirección Nacional de Economía y Desarrollo Regional.
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos. Se
agradece la colaboración de: Mario De Simone, Daniel Sfasciotti,
Alejandro Sentana, Ignacio Nieva, Daniel Fernández, Jorge Wallberg
y Juan Regazzoni.
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