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Categoría: Maní
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Buenas Prácticas de Manejo para
Disminuir el Riesgo de Aflatoxinas en el Cultivo de Maní
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HACIA LA CALIDAD TOTAL
en un marco de rentabilidad y sustentabilidad para el sector
manisero
Ing. Agr. (PhD) Cristiano
Casini e Ing. Agr. (MSc) Mario Bragachini (INTA E.E.A. MANFREDI)
En el corto plazo el comercio mundial de
alimentos, el cual incluye al maní, presentará características
particulares porque la demanda se orientará hacia productos con
mayor valor nutritivo y producidos bajo un determinado sistema de
aseguramiento de la calidad. Esto significa proveer al mercado
internacional productos con garantía de calidad superior y en
cantidad suficiente de manera de satisfacer permanentemente la
demanda de los consumidores, aún por sobre sus propias
expectativas.
El objetivo es obtener un maní seco, sano,
limpio, sin contaminantes químicos, libre de Aflatoxinas y
por sobre todas las cosas con el destacado sabor que lo caracteriza
como de Origen Argentino, para que los consumidores de todo el mundo
lo prefieran sobre otros en el mercado internacional.
El desafío es canalizar integralmente nuestra
estrategia de producción hacia un sistema de aseguramiento de la
calidad "quality assurance system", que nos permita
disminuir los riesgos y obtener la mayor rentabilidad posible.
El primer paso consiste en poner en marcha, en
conjunto y organizadamente, una serie de "buenas
prácticas" que nos permiten en cierta forma disminuir el
riesgo y asegurar la producción en forma integral.
En este caso nos referiremos a las AFLATOXINAS
ya que es el parámetro de la calidad más importante y que mayor
problema ha tenido últimamente. Es decir determinaremos cuales son
LAS BUENAS PRACTICAS DE MANEJO ó aquellas técnicas aconsejadas
durante el ciclo del cultivo, cosecha y postcosecha, que se tienen
que poner en práctica para disminuir el riesgo de ocurrencia de Aflatoxinas.
Para comenzar, es necesario aclarar que las Aflotoxinas
son sustancias tóxicas que provienen de la fisiología de los
hongos Aspergillus flavus.y Aspergillus
parasiticus. Estos hongos son contaminantes naturales que
están siempre presentes, que se desarrollan y producen toxinas
cuando las condiciones ambientales les son favorables, como ser alta
temperatura y alta humedad relativa.
Es importante destacar que las mejores
condiciones ambientales que favorecen el desarrollo de los hongos no
son las mismas que favorecen la formación de Aflatoxinas. La
temperatura óptima de crecimiento, especialmente para A. flavus,
está entre los 36° y 38°C, con registros de actividad entre los
8° y 44°C, con humedad relativa superior al 80%. Mientras que la
producción máxima de aflatoxinas está entre los 25° y 28°C.
En Córdoba y en otoño normalmente no
tenemos las condiciones ambientales naturales favorables para el
crecimiento de los hongos y que produzcan la toxina. Es decir que
cuando se encuentran las Aflatoxinas en maní, generalmente,
éstas son el resultado de un mal manejo de alguna técnica durante
el ciclo de producción. Además, este problema puede también estar
asociado a condiciones climáticas desfavorables.
Las malas prácticas que ocurren durante el
desarrollo del cultivo, cosecha y postcosecha debilitan al grano de
maní y PUEDEN ADEMAS creaR artificialmente un microclima óptimo
para la reproduccion del hongo y la formacion de aflatoxinas.
Para evitar estas malas prácticas y prever los
problemas, es necesario poner en marcha las BUENAS PRACTICAS DE
MANEJO durante las diferentes etapas de producción.
Buenas prácticas de manejo durante el DESARRROLLO
DEL CULTIVO.
Todas las técnicas que se puedan realizar para
fortalecer el cultivo durante su desarrollo, disminuyen la
probabilidad de ocurrencia de Aflatoxinas. Una adecuada
rotación y una labranza reducida favorecen el aprovechamiento del
agua de lluvia que, sumado al uso de semilla de alta calidad,
permitirá obtener un cultivo sano y vigoroso.
Además, un buen control de viruela y malezas
disminuye el riesgo de estrés. También es muy importante el
control de insectos de suelos ya que las vainas perforadas permiten
la fácil penetración del hongo. Igualmente ocurre con las
enfermedades causadas por los hongos patógenos del suelo.
Cuando durante la etapa de llenado de granos el
cultivo sufre algún tipo de estrés hídrico, por más de veinte
días y con una temperatura del suelo de 25°-30°C, se predispone
al maní al ataque de A. flavus. En estas condiciones el
nivel de hidratación de los granos disminuye significativamente
provocando el debilitamiento de los mismos y permitiendo que el
hongo los infecte fácilmente con la posterior producción de
aflatoxinas. El período crítico es de 3 a 4 semanas previas al
arrancado. Se considera que este evento es el caso más importante
de contaminación y no posteriormente al arrancado-invertido.
LOS CULTIVOS SANOS Y VIGOROSOS PRODUCEN GRANOS DE MANí DE MAYOR
CALIDAD Y MÁS RESISTENTES A LA FORMACIÓN DE AFLATOXINAS.
Buenas prácticas de manejo durante LA COSECHA.
Arrancado:
El control de malezas antes del arrancado es muy
importante ya que al entremezclarse con el cordón de maní, se
dificulta la limpieza y oreado, favoreciendo el crecimiento de los
hongos sobre las vainas.
Por lo tanto se considera fundamental arrancar
el maní en el momento adecuado de madurez. Los granos inmaduros
(con más del 50% de humedad) o los pasados de madurez (muy
deteriorados) son más susceptibles al ataque de hongos.
Se debe arrancar con la humedad correcta del
suelo y regular adecuadamente la arrancadora invertidora para no
arrastrar tierra al cordón de maní. En el caso que las condiciones
del suelo no son las ideales y se arranque el maní con excesiva
tierra, se debe usar indefectiblemente el removedor de hileras.
El arrancado-invertido es la técnica que ha
permitido prácticamente eliminar la ocurrencia de Aflatoxinas
en la hilera, ya que las vainas quedan expuestas al aire libre. De
esta forma el cordón de maní se orea rápidamente, evitando la
proliferación del Aspergillus.
Por esto, durante el arrancado e invertido, es
muy importante lograr que la máxima cantidad de plantas quede
totalmente invertida ya que las vainas que restan para abajo y tocan
el suelo forman un micro clima ideal para el desarrollo del hongo A.
flavus.
Descapotado:
Es necesario retirar el maní lo antes posible
del campo. El oreado inicial del maní en la hilera debe hacerse lo
más rápido posible ya que el hongo crece rápidamente y necesita
solo unas pocas horas para producir Aflatoxinas,
especialmente cuando el grano tiene un alto contenido de humedad y
la temperatura es superior a los 25° C. El descapotado óptimo se
logra cuando el maní tiene entre el 18 y 22 % de humedad, para lo
cual se necesita el complemento del secado artificial. Durante la
cosecha, a medida que se seca el grano de maní por debajo del 16%
de humedad, se aumenta el riesgo de producir daño mecánico sobre
las vainas.
El uso de cosechadoras equipadas con el sistema
multicilíndrico de dientes flexibles permiten un descapotado
progresivo y operándolas correctamente evitan el daño mecánico
sobre las vainas. La alta velocidad del cilindro y de los mecanismos
internos (sin fines y norias) son las principales causas de daño
mecánico en el maní. Se debe usar la menor velocidad posible de
cilindro que permita una correcta separación de las vainas.
el daÑo mecánico, sobre vainas y granos, es uno de los factores
que mayor incidencia tiene en el deterioro del maní y LO
predispone al ataque de hongos y formación de aflatoxinas .
Una buena regulación de las máquinas
cosechadoras evita la recolección excesiva de impurezas (tierra,
malezas y otros restos) que favorecen el desarrollo del hongo y
producción de Aflatoxinas.
Finalmente, es muy importante limpiar bien las
descapotadoras y equipos (acoplados, tolvas, cintas, etc.) antes y
después de operarlos para eliminar los restos de cosecha, porque
constituyen una frecuentemente fuente de contaminación de Aflatoxinas.
Buenas prácticas de manejo durante LA POSTCOSECHA
Secado artificial:
Es la base de la cosecha anticipada. El maní se
arranca aproximadamente con un 45% de humedad. Luego, se lo debe
dejar orear hasta un 18 – 22% de humedad y como se mencionó al
comienzo, al maní se lo debe retirar del campo lo antes posible.
Para lo cual es necesario secarlo artificialmente.
El secado artificial es el arma más efectiva que tenemos para
asegurar, a través de los años, la calidad del maní cosechado y
disminuir el riesgo de aflatoxinas.
El secado artificial se puede realizar mediante
carros secadores, silos secadores y secadoras de sistema continuo.
En todos ellos es necesario efectuar un adecuado secado, no
calentando el maní por encima de 35° C, no secar a una velocidad
de extracción de humedad superior al 0,5% por hora y terminar la
operación obteniendo un maní con una humedad no superior al 9%.
Cualquier alteración en estos valores, deteriora los granos en su
sabor y contextura física.
Es necesario tener en cuenta que antes de secar
el maní se le debe practicar una prelimpieza para eliminar tierra,
palos, resto de hojas y granos sueltos. Además de disminuir los
costos, esta operación permite mejorar las condiciones del maní
para la toma de muestras y disminuye la variabilidad de los
análisis.
LA PRELIMPIEZA A CAMPO ES UNA OPERACIÓN FUNDAMENTAL PARA ELIMINAR
EL MAYOR PORCENTAJE DE IMPUREZAS Y DISMINUIR EL RIESGO DE
AFLATOXINAS DURANTE EL ALMACENAMIENTO.
Por otra parte, se deben limpiar los camiones
que se usan para transportar al maní a granel y tener especial
cuidado en las bocas de descarga que quedan sucias y se constituyen
en importantes focos de contaminación de Aflatoxinas.
Almacenamiento del maní
Los principios de almacenamiento para
productores, acopiadores e industriales son los mismos, requieren
sanidad y limpieza de las instalaciones y un buen control de la
ventilación para proveer un ambiente fresco y seco. Además la base
de una buena conservación esta en almacenar maní sin daño
mecánico, seco, sano, limpio, libre de insectos y de otros
contaminantes. Durante esta etapa de almacenamiento primario
(estibas con bolsones, trojes, silos y celdas), hasta su entrega o
procesado, puede ocurrir el deterioro del maní en vainas y el
desarrollo de aflatoxinas si no se cumplen ciertos requisitos. El
primer requisito radica en limpiar el maní que se almacena,
el segundo requisito es almacenar maní sin daño mecánico y
seco, con un máximo de 9% de humedad del grano y por último, controlar
el ambiente donde se coloca al maní durante ese almacenamiento
temporario.
No se admite, hoy en día, almacenar un maní en
vainas, ya sea en bolsones o a granel, con un alto porcentaje de
impurezas. Además de la prelimpieza a campo, se debe practicar otra
prelimpieza de recibo en planta antes de secarlo artificialmente o
de guardarlo a granel en celdas o galpones. Esto permite reducir el
riesgo de deterioro, aumentar la eficiencia de secado y mejorar la
selección en un 20% aproximadamente.
Actualmente estas impurezas constituyen el mayor
riesgo del maní para el desarrollo de Aflatoxinas y de
producir incendio, ya que en ellas se concentra la mayor cantidad de
humedad y además, por mayor peso, se acumulan en la base de la
celda. Se debe tener especial cuidado con los granos sueltos en esta
etapa por que son los más fáciles de ser atacados por insectos y
por los hongos.
EL ALMACENAMIENTO DE MANí, EN VAINAS, LIMPIO (PRELIMPIADO)
CONSTITUYE LA BASE DE UNA BUENA CONSERVACIóN Y DE LA DISMINUCIóN
DEL RIESGO DE AFLATOXINAS .
En esta etapa de almacenamiento es donde
justamente se presenta el mayor problema con las Aflatoxinas,
ya sea en las estibas de bolsones y en las celdas de almacenamiento
a granel.
Este problema puede producirse por la falta de
prelimpieza y/o por el almacenamiento de maní húmedo. Pero,
también, puede ser el efecto de la condensación de humedad en los
estratos superiores de las estibas, silos o trojes cuando son
tapados herméticamente con lonas impermeables. Esa condensación
ocurre porque el maní húmedo, aún con el 9%, y expuesto durante
algunos días de sol en el invierno alcanza a evaporar algo de
humedad que se concentra en la parte superior de la lona. Luego,
durante la noche, la temperatura disminuye y esa pequeña cantidad
de vapor de agua se condensa y precipita sobre las bolsas
superiores, dando el ambiente adecuado para el desarrollo de Aflatoxinas.
Para esto es muy importante ventilar las estibas
quitando las lonas periódicamente o montar algún sistema de
ventilación en la parte superior de las estibas. Esa ventilación
se puede lograr dejando un espacio libre (túnel) en la parte
superior de la estiba y disponer la lona de cobertura para poder
abrir las puntas, que al formarse una corriente de aire, permite
eliminar la humedad que se va acumulando en ese sector. Otra
alternativa de ventilación puede lograrse colocando troneras en la
parte superior de la estiba para que permanentemente se pueda
evacuar el aire húmedo que se evapora del mismo maní.
Además, apareció en el mercado un nuevo tipo
de lonas especiales de última generación que son impermeables agua
de lluvia y al mismo tiempo, permiten eliminar el vapor de agua en
el interior de la estiba. Esto nos presenta una nueva alternativa
para disminuir el riesgo de condensación de humedad dentro de la
estiba. Estas lonas no son de alto costo y son de una fibra no
tejida de polietileno de alta densidad, la cual debe ser bien
amarrada sobre la estiba para evitar su rotura en casos de fuertes
vientos.
Por otra parte, es necesario tener en cuenta que
en las celdas puede ocurrir el mismo efecto, para lo cual se
recomienda instalar un sistema de aireación forzada o por lo menos
un sistema de ventilación en la parte superior. Durante el
atardecer se debe encender los ventiladores para eliminar el vapor
de agua concentrado en la parte interior del techo antes que se
condense y precipite sobre el maní.
Las celdas sin un sistema de ventilación-aireación constituyen un
riesgo para la formación de Aflatoxinas.
Como regla general se puede decir que los
sistemas de ventilación deben tener ventiladores en un extremo de
la celda y en el otro extremo ventanas que permiten la entrada del
aire. Estas últimas aberturas deben tener un tamaño el doble mayor
que la superficie ocupada por los ventiladores, para permitir una
adecuada corriente de aire. Los ventiladores deben ser lo
suficientemente capaz para permitir el completo recambio, en 2 a 3
minutos, del aire que queda en el espacio libre de la parte superior
de la celda. Ambas aberturas deben estar protegidas contra la
entrada de pájaros. Además, durante el llenado de las celdas los
ventiladores deben estar en funcionamiento.
El control de insectos debe ser preventivo y lo
más estricto posible para evitar el daño de las vainas y granos.
Se deben extremar todas las medidas para evitar la presencia de
pájaros y roedores en las instalaciones de almacenamiento ya que
estos son importantes agentes de transmisión de enfermedades,
causadas por hongos y bacterias, que afectan a los seres humanos.
En caso de detectar problemas en unas pocas
bolsas de una estiba o en una parte de la celda, lo mejor es aislar
el problema y eliminar ese sector. Se recomienda No mezclar
diferentes calidades, ya que una sola bolsa contaminada con
aflatoxinas puede ser fácilmente detectada entre miles de
toneladas. Este mismo concepto se debe aplicar cuando se desean
mezclar lotes de maní con problemas de aflatoxinas con maní bueno
para mejorarlo, ya que lo único que se logra es malograr el maní
bueno.
Durante la etapa de almacenamiento es necesario
disponer de un sistema de monitoreo y control permanente de la
calidad del maní que esta depositado en estibas y en celdas. Esto
es imprescindible para prevenir los problemas y evitar el deterioro.
Es fundamental la planificación y el registro de todas las
actividades de seguimiento y control.
EL CONTROL DE CALIDAD, PREVIO Y DURANTE TODA LA ETAPA DE
ALMACENAMIENTO, ES UNA DE LAS PRáCTICAS MáS IMPORTANTE QUE NOS
PERMITE PREVENIR EL RIESGO DE AFLATOXINAS Y ASEGURAR LA CALIDAD
DEL PRODUCTO
PLANTAS DE SELECCION.
Las plantas de selección generalmente están
integradas con las plantas de secado y acopio. Luego de esta etapa
se procede a una prelimpieza en planta para eliminar el resto de
palos y tierra, para dar paso al descascarado en donde se retira el
grano de la vaina (cáscara). Seguidamente se procede a la
selección propiamente dicha donde intervienen maquinas de
aire-zaranda, vibradoras y tamañadoras. Posteriormente se realiza
la selección con maquinas electrónicas para eliminar los granos
manchados y de otro color. En todo este proceso es necesario
controlar periódicamente los movimientos de norias y cintas para
que produzcan el menor daño posible.
Finalmente se almacena el maní terminado, en
granos y embolsado, listo para ser exportado.
Las mayores causas de deterioro del maní
durante el almacenamiento son los insectos y microorganismos.
Además es necesario tener en cuenta que el maní también se
deteriora progresivamente a medida que el daño mecánico del grano
y la humedad y temperatura ambiente aumentan.
Condiciones de almacenamiento para maní en
granos para evitar el riesgo de aflatoxinas
Para una conservación a corto plazo: (valores
máximos)
Humedad del grano: 8 %
Humedad relativa ambiente: 70 %
Temperatura ambiente: 20° C
Para una conservación a mediano plazo:(valores
máximos)
Humedad del grano: 8 %
Humedad relativa ambiente: 60 %
Temperatura ambiente: 5° C
Aflatoxinas en los Contenedores de Maní para
Exportación
En esta etapa final, se debe tener la seguridad
que todas las bolsas de maní NO tengan un tenor de humedad mayor
del 8%. Además es necesario colocar elementos absorbentes que
posean la propiedad de absorber la mayor cantidad posible de agua
que se pueda evaporar durante el transporte hacia el país destino.
También es importante tener en cuenta que esta
etapa de transporte es quizás la más traumática para la vida
(calidad) del maní, ya que está expuesto a situaciones extremas y
debe soportar las mayores fluctuaciones de humedad y temperatura del
ambiente exterior.
En caso de tener un maní de calidad
"dudosa" se recomienda no colocarlo en el contenedor para
su exportación. Es aquí donde comienzan a manifestarse los
defectos ocultos (no perceptibles hasta ahora), como el daño
mecánico interno, que sumados a una pequeña condensación de agua
conforman la situación ideal para el desarrollo de las Aflatoxinas.
Por otra parte se debe considerar que
generalmente los muestreos y análisis de calidad en el país
destino son mucho más estrictos que en el país de origen.
sE DEBE Exportar únicamente maní de calidad ESTRICTAMENTE
CONTROLADA y colocarlo en contendores adecuadamente acondicionados.
Buenas Prácticas de Manejo de la Producción para
Disminuir el Riesgo de Aflatoxinas
Puntos críticos de control
-
Dar al cultivo del maní todas las
condiciones óptimas para que NO sufra estrés durante el
desarrollo del cultivo.
-
Arrancar el maní en el momento adecuado de
madurez y de condiciones de suelo.
-
Ajustar adecuadamente la operación de
arrancado para lograr la máxima inversión de las plantas en la
hilera y el mínimo arrastre de tierra.
-
Retirar el maní del campo lo antes posible
para disminuir los riesgos. El secado artificial es esencial
para esta práctica.
-
Limpiar la descapotadora de maní
previamente a la cosecha.
-
Evitar todo tipo de daño mecánico durante
la cosecha y postcosecha.
-
Realizar una prelimpieza del maní en vainas
a campo antes de entregarlo o guardarlo para su posterior
comercialización.
-
Controlar la limpieza de los carros de
transporte, cajas y acoplados de camiones
-
Almacenar el maní limpio, seco y bajo techo
para asegurar su calidad.
-
Realizar un control integrado de plagas
durante el almacenamiento.
-
Colocar sistemas de aireación y
ventilación en las celdas de almacenamiento e instalar un
sistema de monitoreo de humedad y temperatura.
-
Efectuar un control permanente de la calidad
del maní durante todas las etapas de producción,
almacenamiento, selección y comercialización.
-
Exportar únicamente maní de calidad
asegurada y colocarlo en contendores adecuadamente
acondicionados.
Consideraciones finales.
En todo momento se debe tener presente que la
finalidad es producir un alimento de alta calidad para los seres
humanos. Este objetivo debe ser considerado teniendo en cuenta que
el destino final es él «consumidor», quién se lleva el maní o
producto terminado a la boca, que además vive a miles de
kilómetros de distancia y que comerá el maní luego de varios
meses de ser producido.
Es importante enfatizar que la calidad final se
logra durante todas las etapas y operaciones del cultivo, cosecha y
postcosecha, con una sola finalidad: «preservar la integridad
física, química y sanitaria, en primera instancia de la vaina y
finalmente del grano».
En la producción de maní muchos defectos no se
manifiestan en el corto plazo, pero sí aparecen en el largo plazo
cambiando el aspecto y el sabor del maní.
Es necesario tener en cuenta que los muestreos,
sistemas de detección y análisis de Aflatoxinas son cada
vez más estrictos y precisos. Por esto el mínimo error que ocurra
durante las diferentes etapas de la producción y ponga en riesgo de
Aflatoxinas (un solo grano contaminado), puede ser detectado
fácilmente en el producto final.
Finalmente es necesario destacar la necesidad de
integrar la producción de campo y la de la industria de selección,
ambas bajo un solo sistema de aseguramiento de la calidad. Para esto
es necesario poner en marcha las BUENAS PRACTICAS DE MANEJO para el
cultivo y la cosecha y luego integrar las normas ISO y/o HACCP en el
proceso de selección.
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LA
CALIDAD ES LA BASE DE LA RENTABILIDAD DEL MANI Y LA
CONDICION FUNDAMENTAL DE LA CALIDAD ES LA AUSCENCIA DE
AFLATOXINAS |
Autores: Ing. Agr. (PhD) Cristiano Casini e
Ing. Agr. (MSc) Mario Bragachini (INTA E.E.A. MANFREDI)
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