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Categoría: Biocombustibles |
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Biogás: Una Alternativa Valiosa para Sostener
el Crecimiento
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Fuente:
MAIZAR - Asociación Maíz y Sorgo Argentino
Septiembre de 2008
Nuestro país debe fomentar el desarrollo de la
industria de biogás ya que cuenta con los recursos necesarios de
biomasa húmeda y con una demanda interna de combustibles
insatisfecha.
En los últimos años se produjo un profundo
cambio en la conciencia energética. Surgieron limitantes para la
utilización indiscriminada de los combustibles fósiles y se
comenzó a explorar la posibilidad de disponer de formas
alternativas de energía. Con el transcurso del tiempo, las
necesidades de energía del hombre moderno fueron siendo cubiertas
por la existencia de cuatro cadenas: generación de electricidad,
transporte, industria y hogar. La complejidad y sofisticación de
estas cadenas fueron desarrolladas con enormes esfuerzos durante
muchas décadas y sobre la base fundamental de la existencia de
combustibles fósiles. Ahora, estas cadenas de valor deben ser
modificadas o adaptadas para incorporar nuevas formas de energía
que sean sustentables en el tiempo.
El recambio, y la velocidad con la que se
necesitan, enfrentan al ser humano a uno de los desafíos mayores de
la historia, que implica la producción de enormes cantidades de
energía así como de los alimentos necesarios para incorporar a
todos los habitantes que hoy no pueden acceder a ellos. Al mismo
tiempo se deben cuidar y mejorar los ecosistemas, evitando las
consecuencias apocalípticas causadas por la quema de combustibles
fósiles.
En la búsqueda de alternativas, el biogás
surge como una posibilidad valiosa para nuestro país. Este material
combustible, es una mezcla de gases cuyos componentes principales
son el metano y el dióxido de carbono y se produce como resultado
de la fermentación de la materia orgánica en ausencia de aire por
la acción de un grupo de microorganismos. En la naturaleza
encontramos una gran cantidad de materia orgánica a partir de la
cual puede producirse biogás: los cultivos energéticos, los
desechos provenientes de animales domésticos como vacas, cerdos y
aves, residuos vegetales como pajas, pastos u hojas secas y las
basuras domésticas.
La fermentación controlada se produce en
biodigestores que pueden ser muy avanzados y de gran tamaño o
pequeños y simples, dependiendo de la cantidad de gas que se quiera
obtener y el destino que se le dará. Por ejemplo, un biodigestor de
2m3 puede abastecer de gas a una vivienda y satisfacer sus
necesidades de calentamiento de agua, cocina y calefacción,
permitiéndole ahorrar una gran cantidad de dinero y mejorando su
calidad de vida porque, en muchos casos, la quema de combustibles
fósiles en los hogares que están fuera de los circuitos de
energía moderna causa un daño muy grande debido a los humos
tóxicos que se liberan. Un biodigestor de 100m3 podría generar gas
suficiente para hacer funcionar un grupo electrógeno y generar
electricidad para una fábrica.
Una de las ventajas del biogás es que puede
sustituir al gas natural y por lo tanto utilizarse en las redes
existentes. Puede usarse en las turbinas de gas para producir
electricidad o como combustible para el transporte, después de un
proceso de purificación. Además sirve para producir electricidad y
calor en plantas combinadas.
La producción de biogás es posible en aquellos
países que poseen una gran cantidad de materia orgánica y se está
desarrollando a gran velocidad en la Unión Europea, China, India,
Brasil y otros países, para obtener energía de fuentes renovables
en forma económica. En muchos países se produce a partir de
residuos orgánicos residenciales. Así resuelven uno de los grandes
problemas que tienen las ciudades para deshacerse de sus basuras
residenciales orgánicas y reducir la emisión de gases de efecto
invernadero a la atmósfera. La proporción de metano y dióxido de
carbono, dos de los principales gases de efecto invernadero,
contenida en el biogás varía de acuerdo a la materia prima que le
da origen. El otro camino para producirlo es en aquellos países,
como la Argentina, que tienen capacidad para desarrollar cultivos
energéticos como el maíz.
Nuestro país, gracias a sus excelentes
condiciones agro-ecológicas, es uno de los pocos países donde se
podría producir biogás a partir de silaje de maíz a un precio
competitivo. Tenemos una gran cantidad de tierras cultivables y
nuestros costos de producción de maíz están entre los más bajos
del mundo. Además tenemos la ventaja de ser un país que ya tiene
toda su red de gas implementada.
En Alemania vienen alentando la producción de
biogás desde la década del ’80. Comenzaron desarrollando
pequeñas plantas muy artesanales que utilizaban como materia prima
a la bosta de los animales. Su idea en esa época era autoabastecer
de electricidad a las fincas y aumentar la calidad del fertilizante
que resulta de la bosta ya que el mismo proceso que se utiliza para
la generación de biogás genera un residuo que es un excelente
fertilizante. A fines de los ’90, Alemania sancionó una ley que
subsidiaba la producción de energía a partir de fuentes
renovables, que condujo a la transformación de aquellas plantas
artesanales en las nuevas industriales que existen hoy.
La Argentina no está cubriendo su demanda
interna con las importaciones de gas y está importando gasoil o
fuel oil para alimentar usinas térmicas que deberían funcionar a
gas. También estamos importando gas natural licuado y cortando el
suministro de gas a industrias, en forma rotativa, para mantener
abastecida la demanda urbana. Argentina importa desde Bolivia
alrededor de 2 millones de m3 de gas por día, y con 80.000
hectáreas de maíz se podrían producir 700 millones de m3 de
biogás para cubrir las importaciones de todo el año.
Al mismo tiempo, la demanda de gas sigue
aumentando al compás del crecimiento de la población y la
economía. Las reservas de gas natural no pueden sostener los
compromisos internos y externos y menos aun el crecimiento de la
demanda. Por lo tanto, ante esta imposibilidad de disponer de gas,
tanto de fuentes en Argentina como de Bolivia, pareciera que la
mejor alternativa para anticiparnos al crecimiento futuro y cumplir
con los compromisos que tenemos con Chile, Uruguay y Brasil, está
en comenzar a desarrollar fuentes renovables de gas.
Por las circunstancias expuestas y visto el
desafío energético que tiene nuestro País, en MAIZAR proponemos
que se encare un emprendimiento de gran envergadura con el objetivo
de que cerca de medio millón de hectáreas de maíz sean cultivadas
para la producción de biogás. Con esta cantidad podríamos
abastecer alrededor de un 10% del consumo total de gas natural en
Argentina y desarrollar nuevas fuentes de empleo e ingresos para las
familias agrícolas.
Autor:
MAIZAR - Asociación Maíz y Sorgo Argentino
Septiembre de 2008
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