|
Un análisis de las cualidades
nutricionales de los diferentes tipos, de acuerdo al método de
extracción utilizado
Ing. Agr. Miriam Gallardo
EEA Rafaela - INTA
Introducción
A diferencia de otros países productores de
leche bajo pastoreo, la república Argentina tiene un alto potencial
agrícola. Es evidente el crecimiento de la producción de soja y
sus derivados es un fenómeno trascendente y fundamental, tanto
desde el punto de vista económico como social. En la campaña
2006/07, la soja representó más del 55% del total de los granos
producidos, considerando los cinco cultivos más difundidos en la
pampa húmeda.
En este marco, el productor de leche se
encuentra con una oferta muy importante de soja y sus subproductos
industriales, como aliados clave para incorporar a sus planteos
productivos.
Tipos de residuos según métodos de extracción
de aceite
La soja es la oleaginosa por excelencia, durante
el proceso de extracción de aceites se generan varios subproductos
como harinas, expeller, cascarillas, gomas, lecitina, que son
ampliamente utilizados para la industria en general y para la de
alimentación humana y animal en particular.
De acuerdo a la normativa vigente en Argentina
(SAGPyA, Norma XIX: 317/99) "se entiende por subproductos
oleaginosos, a los residuos sólidos resultantes de la extracción
industrial del aceite de granos oleaginosos, obtenidos por presión
y/o disolvente, provenientes de la elaboración de mercadería
normal, sin el agregado de cuerpos extraños ni aglutinante".
En función del proceso de industrialización a
que se someta la materia prima, la norma establece para la
comercialización de estos insumos la siguiente clasificación:
a) Expellers: "Son los residuos de
elaboración por prensa continua".
b) Harina de extracción: "Son los
residuos de la elaboración por disolvente y salvo estipulación
especial no se diferencian por su granulación, pudiendo ser fina,
en grumos, aglomerados o pedazos, según los distintos sistemas de
extracción y secado".
c) Pellets: "Son los comprimidos
(cilindros) provenientes de los residuos de la extracción del
aceite de los granos oleaginosos definidos anteriormente. El largo
y el diámetro de los comprimidos podrán ser de cualquier medida,
salvo estipulaciones expresas en el boleto de compra-venta.".
Entonces, de acuerdo a la normativa, cuando se
hace referencia a "expeller" se trata del material de
extracción por prensado, "harina" es el material obtenido
por solvente y "pellets" se denomina a la forma física
(comprimidos) de presentación de estos subproductos.
Si bien en los últimos 2 a 3 años se han
instalado en la zona núcleo una cantidad de pequeñas industrias
que extraen el aceite utilizando los clásicos y sencillos métodos
de prensado, en Argentina la principal forma de extracción de
aceites de soja se realiza combinando presión-solvente (P-S). Pero
cuando se habla de "pellets" (los cilindros compactos de
largo y diámetros variables) se debe considerar que éstos pueden
fabricarse tanto a partir de expeller como de harinas o de la
combinación P-S.
Sin embargo, debido a que actualmente los
mercados internacionales son cada vez más exigentes, sobre todo
cuando se trata de producir harinas de extracción para el consumo
humano o para animales de alto desempeño productivo, las
innovaciones tecnológicas en esta materia están a la orden del
día, tal es el caso del proceso de "extrusión".
La Harina Extrudida de soja es el
material sometido a un proceso, la extrusión, que consiste en dar
forma física al producto forzándolo a través de una abertura, en
una matriz de diseño especial. Durante la extrusión el porto de
soja, previa limpieza, es obligado a pasar por un tornillo sinfín
que gira a cierta velocidad, generando alta presión y temperatura.
Las extrusoras tienen elementos comunes en diseño y función pero
no todas son iguales (se clasifican como húmedas o secas y como
simples o de doble hélice) y estas diferencias tienen efectos
importantes sobre las características del producto final. La
extrusión también se puede combinar con el prensado, produciendo
harinas extrusión-prensado (E-P) de alta calidad.
Efectos de la temperatura aplicada en el proceso
sobre la calidad de los expeller y harinas
Desde el punto de vista de la nutrición animal
los expeller y las harinas de soja en sus diferentes formas son
alimentos de alto valor alimenticio porque representan la principal
fuente de proteína (y de aminoácidos esenciales) para muchas
especies de interés comercial: aves, cerdos y ganado de leche y
carne.
Sin embargo, la composición química y el valor
nutritivo de estos residuos industriales es muy variable y el
método industrial utilizado para la extracción de aceite, junto a
la calidad de la materia prima de origen (porotos) representan las
fuentes de variación más importantes.
A pesar de su elevado valor nutritivo el poroto
de soja "crudo" contiene un buen número de factores
antinutritivos. Los más importantes son los factores
antitrípsicos, la ureasa y las lectinas que son termolábiles, por
lo que su contenido después de un correcto procesado térmico se
reducen significativamente (<2,5 ppm, <0,3 ud DpH y 0,5
mmoles/g para estos compuestos, respectivamente). El poroto posee
también principios antigénicos termoestables (glicinina y
ß-conglicinina) que causan respuesta inmunológica, daños en la
mucosa intestinal y diarrea en animales jóvenes (especialmente en
terneros).
Por esta razón es fundamental un correcto
control de la temperatura durante el proceso de manufactura porque
la falta de cocción (soja "cruda") puede causar serios
problemas de salud y desempeño de los animales (monogástricos y
rumiantes muy jóvenes).
Sin embargo, los excesos de calor también
pueden dañar la calidad del poroto, principalmente sus proteínas.
Si las temperaturas son excesivamente altas y aplicadas por tiempos
muy prolongados las proteínas cambian su configuración,
disminuyendo significativamente la digestibilidad. Pero si el calor
y el tiempo de cocción se controlan adecuadamente, los efectos
pueden ser positivos al disminuir la degradabilidad ruminal de las
proteínas e incrementar la fracción de proteína no-degradable o
"pasante". Con una cocción equilibrada también puede
mejorar la digestibilidad de los demás componentes del poroto
(carbohidratos, aceites).
Para obtener una adecuada cantidad de
"proteína pasante" de alta digestibilidad duodenal las
condiciones del calentamiento (tiempo y nivel de humedad) deben
controlarse estrictamente ya que el exceso de calor conduce a la
formación de productos indigestibles, a través de la conocida reacción
de Maillard.
La reacción de Maillard es un proceso
no-enzimático de "caramelización", donde los residuos de
los azúcares se condensan con ciertos aminoácidos, seguido de una
polimerización, para formar una sustancia de color marrón que
posee muchas de las características químicas de la lignina. La
lignina (compuestos fenólicos que se encuentran normalmente en los
vegetales maduros) es totalmente indigestible para todos los
animales. Además, durante la reacción de Maillard se pierden
importantes cantidades de aminoácidos esenciales, como el caso de
la lisina que es particularmente sensible al daño por calor.
En términos generales, los expeller (prensa) y
las harinas extrudidas corren más riesgo de contener
comparativamente más productos Maillard que las harinas comunes de
extracción por solvente. Sin embargo, si durante la extracción con
solvente las temperaturas aplicadas fuesen bajas, el material
podría salir "crudo", con los factores antinutricionales
en plena vigencia.
Indicadores de calidad del proceso de
extracción y del valor nutritivo de las harinas
El nivel de factores antinutricionales se estima
de manera indirecta mediante el test de actividad ureásica
(incremento en las unidades de pH). En la soja "cruda", la
enzima ureasa se desnaturaliza a la misma velocidad que el inhibidor
de la tripsina y en virtud de que es más sencillo determinar en el
laboratorio la actividad ureásica que los inhibidores de tripsina,
es que en la industria se utiliza esta prueba como una rutina
rápida y sencilla y un indicador muy confiable de la presencia o no
de factores antinutricionales. Las harinas con elevada actividad
ureásica, cuyos valores exceden holgadamente los límites de
tolerancia (límite máximo: 0.30 y límite exigido por los
exportadores: 0.10) son siempre muy inestables y proclives a su
contaminación.
La solubilidad de la proteína con de hidróxido
de potasio se utiliza como indicador de la calidad del procesado de
la soja. Cuando el poroto está "crudo" la solubilidad de
la proteína es del 100% y va disminuyendo a medida que la
temperatura aumenta. Mediante esta prueba analítica se consideran
insuficientemente procesadas harinas con valores de solubilidad
superior al 85% y las dañadas por calor aquellas cuya solubilidad
es inferior al 75%.
No obstante, los laboratorios cuentan
actualmente con otras técnicas muy confiables para determinar la
calidad y estimar el valor nutritivo de estos subproductos. A
continuación se describen las más significativas:
Proteína bruta (% PB) , esta fracción
incluye también las sustancias nitrogenadas no proteicas (NNP)
como aminas, amidas, urea, nitratos, péptidos y aminoácidos
aislados. No siempre un alto nivel de PB significa buen nivel
proteico. Los compuestos NNP, solubles o muy degradables, poseen
menor valor nutricional que las proteínas verdaderas.
Nitrógeno insoluble en detergente ácido e
insoluble en detergente neutro (siglas NIDA y NIDIN/%NT,
respectivamente), son indicadores indirectos de la proporción de
proteínas y de carbohidratos dañados por calor y por lo tanto, no
disponibles para el animal. No son adecuados los valores superiores
al 15% de nitrógeno total e indican que en el material se ha
producido la reacción de Maillard.
Fibra detergente ácido (% FDA): Valores
altos de NIDA generalmente están correlacionados con valores
también altos de FDA, parámetro muy correlacionado con la
digestibilidad completa del alimento.
Fibra detergente neutro (% FDN): Representa
los componentes de la pared celular del alimento: hemicelulosa,
celulosa, lignina, etc. En los procesos donde no se ha
"descascarillado" el poroto previamente, los valores de
FDN suelen ser elevados. Sin embargo, si no hay daño por calor, las
cascarillas son muy digestibles.
Degradabilidad de las proteínas: En
nutrición de rumiantes, la proteína se clasifica de acuerdo su
tasa de degradación ruminal en: proteína soluble (PS ó fracción
"a"), degradable (PDR ó fracción "b") y
no-degradables en rumen (PNDR ó fracción "c"). Se
determinan mediante la técnica de digestión "in situ",
utilizando "bolsitas de nylon" incubadas en el rumen de un
animal canulado ad hoc.
La PS ó fracción "a" es el porcentaje de PB que
instantáneamente se degrada en rumen y básicamente está compuesto
por nitrógeno no proteico (NNP). Si el material posee mucha PS y
las proteínas son muy degradables en rumen (fracción
"b") se pueden producir excesos de nitrógeno amoniacal
(N-NH3) durante la digestión ruminal y con ello grandes pérdidas
de eficiencia metabólica.
Pero si los subproductos se dañaron por calor, la fracción
"c" (PNDR) puede aumentar demasiado, dejando menos
nitrógeno disponible para las bacterias del rumen y con serios
riesgos de dejar una proteína de baja digestibilidad duodenal
(digPNDR). La fracción "c", junto a la proteína
microbiana en el caso del rumiante, representa la fuente de
aminoácidos esenciales (AE) para el animal.
Nota: la técnica de "solubilidad" con hidróxido de
potasio utilizada para estimar el grado de cocción del poroto, no
es equivalente a la que se aplica en nutrición para determinar la
fracción "a" o proteína soluble.
Cenizas (%) Esta fracción está compuesta
de minerales (macro y micro-elementos), tanto propios del vegetal
como adquiridos del ambiente. En casi todos los alimentos para el
ganado esta fracción es inferior al 10%. Si supera este valor, y no
hay agregados de minerales ex profeso, hay fuertes sospechas de
contaminación con tierra. En muchos casos es recomendable analizar
en las cenizas los contenidos de minerales clave para el balance de
la dieta (calcio, potasio; fósforo, magnesio, etc.).
Extracto etéreo (%EE). Es la fracción de
lípidos del alimento que contiene los aceites remanentes de la
extracción. Los expeller y harinas extrudidas con valores de EE
superiores al 7 % deben manejarse con precaución ya que si se
almacenan de manera poco apropiada se alteran rápidamente
(rancidez). Además, en la formulación de la dieta estos
ingredientes con altos lípidos deben incorporarse de manera
equilibrada ya que los excesos pueden ser tóxicos para las
bacterias ruminales.
Aminioácidos esenciales (AE): Para
monogástricos, sobre todo animales en crecimiento, es conveniente
analizar periódicamente en las partidas el nivel (%) de los AE más
importantes en nutrición, principalmente lisina y metionina. Como
se mencionara, ambos AE son muy sensibles al sobre-calentamiento.
Expeller y harinas de soja: valores
comparativos de calidad y valor nutitrivo.
En términos generales, las harinas soja son de
excelente calidad comparadas con las harinas de extracción de otras
oleaginosas. Para ganado de leche y carne, por ejemplo, y desde el
punto de vista estrictamente de la proteína, el siguiente ranking
muestra las posiciones de calidad en orden descendente:
-
Soja y maní (descascarillados);
-
Lino y Girasol (alta energía, con menos 36%
FDA);
-
Colza;
-
Algodón;
-
Girasol (baja energía, mayor a 40% FDA);
-
Cártamo.
Pero es necesario enfatizar que para cada
oleaginosa en cuestión, el proceso industrial aplicado es
determinante de la calidad y del valor nutritivo. Para el caso de la
soja, a modo orientativo, en la Tabla 1 se muestran los rangos de la
composición química de expeller y harinas y algunos parámetros
representativos del valor nutritivo, para bovinos de carne y leche.
La información fue obtenida de la base de datos del laboratorio de
Producción Animal INTA- Rafaela y de bibliografía nacional e
internacional consultada.
Tabla 1: Composición química y valor
nutricional, rangos máximos y mínimos promedios de expeller y
harinas de soja para ganado de leche y carne.
|
|
Tipo
de Residuo de Extracción |
| |
Expeller |
Harina
P-S
(prensa-solvente) |
Harina
E y E-P
(extrusión y combinación extrusión + prensa) |
|
Item |
%
base seca |
|
Materia
seca |
89-
95 |
88
– 93 |
91-94 |
|
Proteína
Bruta |
30-
42 |
44.0
– 53.8 |
45-
46 |
|
PND/%
PB 1 |
58-
79 |
31-
42 |
65-70 |
|
Dig
PND 2 |
0-93 |
87
-93 |
95 |
|
Lisina |
2.3-
2.7 |
2.7
-3.02 |
2.6
-3.0 |
|
Metionina |
0.52-0.58 |
0.6-
0.7 |
0.5-0.6 |
|
Fibra
detergente neutro |
12.0-
29.5 |
9.8
-14.9 |
10-12 |
|
Fibra
detergente ácido |
5.0-
11.0 |
6.0-
10.0 |
7-12 |
|
NIDA/NT |
2.8-5.3 |
1.2-2.8 |
2.6-5.0 |
|
NIDIN |
0.1-0.4 |
0.1-0.2 |
0.1-0.6 |
|
Lignina |
0.0-9.5 |
0-0.5 |
0-
0.6 |
|
Extracto
etéreo |
4.0-13.0 |
0.42-2.57 |
5.5
-9.0 |
|
Cenizas |
4.0-7.0 |
6.2-7.4 |
5.2-
7.5 |
|
Calcio |
0.20-0.34 |
0.2-0.4 |
0.33 |
|
Fósforo |
0.60-0.79 |
0.6-0.7 |
0.71 |
|
Magnesio |
0.3-0.4 |
0.29-0.31 |
0.3-0.4 |
|
Potasio |
2.12-3.01 |
2.40-2.46 |
2.1-2.5 |
|
Carbohidratos
No Fibrosos (CNF) |
25.0
-26.5 |
21.5-
39.5 |
25.5-28 |
|
ENl
(Mcal/kg MS) 3 |
2.45
-2.67 |
2.41-2.7 |
2.5-2.7 |
|
ENgp
(Mcal/kg MS) 4 |
1.67
-2.05 |
1.7-1.85 |
1.7-1.9 |
1 – 2: Estimación de la cantidad de
proteína no degradable (PND) que puede llegar al duodeno y su
digestibilidad (digPND), para vacas lecheras, de acuerdo a los
cálculos de NRC 2001
3 – 4 ENl y ENgp (Mcal/kg MS): energía neta lactancia y
ganancia de peso, respectivamente.
Se puede apreciar en la tabla que las harinas
son muy variables y los distintos procesos generan insumos de
composición diferente.
Con respecto a la proteína las diferencias
tanto en concentración como en calidad pueden ser notables. En la
medida en que el proceso de extracción se hace más eficaz (menos
aceite remanente) y además se procesen porotos descascarillados
(sin fibra), el nivel de proteínas aumentará, como el caso de las
harinas P-S y las harinas por E-P. En términos generales, los
procesos E-P bien controlados son los que pueden generar los
materiales de mejor calidad (más digestibilidad), con menor daño
de la proteína y mayor contenido de AE (lisina, particularmente).
Los aceites remanentes de la extracción son
nutrientes energéticos de gran valor nutricional para el ganado.
Los niveles son mayores en las harinas por prensa (expeller) y en
las de extrusión. Sin embargo, durante la extracción, se deberían
controlar y estandarizar los remanentes ya que si quedan niveles muy
elevados (+ 9%) además de evidenciar una baja eficiencia
industrial, exponen al material a la "rancidez",
principalmente cuando las condiciones de almacenamiento no son
adecuadas. Por otro lado, el exceso de aceites podría entorpecer
otros procesos industriales, por ejemplo, cuando se desee incorporar
estas harinas en un balanceado comercial "pelletizado". En
la pelletizadora los materiales aceitosos no "corren"
bien. Para la referencia, las harinas deberían poseer no más de 9
% de EE cuando la extracción es de tipo mecánica
(prensado-extrusión) y no más de 2 % cuando es combinación de
prensa y solvente.
Las harinas además de proteínas contienen
carbohidratos (CHO). La fracción de carbohidratos estructurales
(fibra) está representada por la fracción FDN, que contiene
principalmente la cascarilla que recubre al poroto (fibra
digestible, escasamente lignificada) y por los CNF (azúcares
solubles). Si a los porotos no se les extrae la cáscara, las
harinas tendrán comparativamente más fibra y los niveles de
proteína y de aceites se "diluirán". Aunque el contenido
en almidón del poroto es muy bajo (<1%), la calidad energética
de la fracción de CNF es elevada para rumiantes, intermedia para
porcinos y más reducida para aves. No obstante, en los procesos por
prensado y/o extrusión, si la temperatura no es adecuada, la
reacción de Maillard terminará dañando también estos nutrientes.
En el caso de la extrusión, si se trabaja en "seco" se
incrementan los riesgos de daño.
¿Cómo utilizarlos?
Las harinas son principalmente fuente de
proteínas y en la generalidad de los casos se deberían utilizar
para corregir en las dietas los déficit de este nutriente. Las
cantidades a suministrar no son estándares sino que dependen de
varios factores:
-
tipo de animal y sus requerimientos: si bien
las distintas harinas son aptas para todas las categorías de
ganado, para terneros en crecimiento (menos de 100-120 kg) y
para vacas lecheras de alto mérito (más de 30 lts/día y/o en
transición a la lactancia) se prefieren harinas de alta calidad
y de mayor concentración proteica (+ 44%) ya que poseen un
perfil de aminoácidos más adecuado para los requerimientos de
estas categorías.
-
Tipo de harina utilizada: como se
mencionara, no todas las harinas son iguales ya que la
biodisponibilidad proteica y el valor energético pueden variar
sustancialmente en función del proceso de extracción aplicado.
-
Tipo de dieta base: las cantidades
requeridas son mayores en las raciones típicas de
otoño-invierno, que tienen más forrajes (silajes
maíz/sorgo/henos de gramíneas, de verdeos) y concentrados base
cereales, que son normalmente pobres en proteínas. En
primavera, sobre pasturas los niveles pueden ser muy bajos o
nulos.
A modo de referencia, para una dieta equilibrada
destinada a vacas lecheras de alta producción (la categoría de
mayor consumo y requerimiento), las recomendaciones generales son
las de no superar los 4.5 kg/animal/día. Obviamente si los animales
se encuentran en buen pastoreo de alfalfa por ejemplo, las
cantidades pueden ser muy bajas, dependiendo del nivel de
producción.
En ningún caso estos alimentos pueden reemplazar totalmente (1 a 1)
a los granos de cereales clásicos (maíz, sorgo, cebada), ni a
otros subproductos como afrechillos, gluten feed o hominy feed., en
cambio, los complementan perfectamente. Sí pueden reemplazar, y en
una relación muy ventajosa, a otras harinas oleaginosas ya que en
el ranking de calidad, las harinas de soja adecuadamente procesadas
son las mejores.
Por otra parte, los expeller y harinas
extrudidas, que contienen más aceites, son excelentes recursos para
formular dietas de vacas lecheras, vaquillonas o terneros en
crecimiento para el verano. Estas harinas pueden entrar en la
clasificación de alimentos "fríos" (mayor energía neta)
para condiciones de fuerte estrés por calor.
Por último, debido a que las harinas de
extracción contienen ricos nutrientes, si las condiciones de
almacenamiento y suministro no son adecuadas, se pueden transformar
en verdaderos caldos de cultivo para hongos y otros patógenos que
podrán afectar la salud y la producción. Es importante controlar
periódicamente los niveles de micotoxinas, incluso partiendo del
poroto entero y crudo.
Consideraciones finales.
Las harinas de soja obtenidas durante la
extracción de aceites son excelentes fuentes de nutrientes para
el ganado.
Los procesos industriales afectan
significativamente su calidad.
El control de la temperatura es clave porque
puede provocar severos daños en la calidad y en el valor
nutricional. Es preciso chequear rutinariamente en el laboratorio
la bondad del proceso y la calidad de los materiales. Los
monitoreos rutinarios permitirán realizar los ajustes necesarios
para estandarizar la calidad del producto.
Por su riqueza en nutrientes estos alimentos
requieren condiciones especiales de almacenamiento para evitar su
contaminación.
Autor:
Ing. Agr. Miriam Gallardo
EEA Rafaela - INTA
|