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Autor: Juan Manuel Garzón
Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana
(IERAL) de Fundación Mediterránea.
Córdoba, Argentina
Año 2007
En sus últimos informes de perspectivas, la
OECD / FAO y el USDA coinciden acerca de los años de bonanza que se
vienen para las actividades agropecuarias y agroindustriales, debido
a que esperan que se mantengan e incluso se consoliden algunos
comportamientos que a nivel mundial están influyendo favorablemente
en estos mercados.
Ambas instituciones, referentes globales en materia de información
y proyección de mercados, plantean, en forma más o menos
explícita, que se está frente a un proceso de cambios
estructurales que, como tales, permitirán mantener los precios de
las commodities a valores históricamente elevados, y que estos
cambios de mediano y largo plazos son y serán liderados por un
proceso firme de desarrollo de la producción de biocombustibles.
Bajo este marco general, el objetivo de esta columna es describir
las principales tendencias y proyecciones de estas instituciones, en
particular, de la OECD / FAO, dado que se trata del informe más
reciente (julio 2007). En particular, se pasa revista a las
proyecciones de demanda, de oferta, de precios nominales y
relativos, incluyéndose también algunas consideraciones acerca de
los biocombustibles, de sus alcances y repercusiones. Como cierre se
realizan algunos comentarios sobre lo que esperan los mercados de
commodities agrícolas de la producción argentina.
Lo que viene
por el lado de la demanda
Se espera que el consumo de todos los productos
agroindustriales importantes para el país, con la única excepción
del trigo, crezca en los próximos diez años a una tasa que exceda
a la que se prevé para la población mundial (1,1%). Los aceites,
las harinas y los productos lácteos tienen las mejores proyecciones
en este frente. Por caso, se prevé que el consumo de aceites
vegetales crezca al 2,8% promedio anual, el de la leche en polvo al
2,5% anual y el de harinas oleaginosas al 2,3% anual.
Dentro de las carnes, la aviar aparece mejor posicionada, con un
crecimiento del 1,9%, le sigue de cerca la porcina con el 1,8% y la
carne vacuna con el 1,6%. En un tercer grupo, quedan los cereales,
el maíz con el 1,5% anual y el trigo con el 0,8%.
Las buenas perspectivas tienen que ver con: a) una mayor demanda de
alimentos para consumo humano producto del crecimiento de los
ingresos (en particular, en países en desarrollo); b) una mayor
demanda de granos y derivados para la producción de
biocombustibles.
De acuerdo a la OECD/FAO, la economía mundial mejoraría su
desempeño en los próximos diez años respecto a los diez previos,
que ya fueron buenos años. Ésta crecería al 3,05% promedio anual
en el período 2007-2016, frente al 2,86% del período 1997-2006.
Las mayores tasas de crecimiento se observarían en las tres
regiones del mundo menos desarrolladas: África, Asia y
Latinoamérica, con el 4,3%, 4,0% y 3,8% respectivamente (frente al
2,13% promedio de los países de la Unión Europea).
Nótese que la OECD/FAO ha mejorado sus expectativas de crecimiento
a nivel global respecto al informe publicado durante el año 2006.
Además, se ha hecho más optimista respecto al crecimiento de los
países en desarrollo (mejoraron todas las proyecciones) y un poco
más pesimista respecto al crecimiento de los países desarrollados
(disminuyeron levemente las pautas de crecimiento de Norte América,
Europa y Oceanía).
La suba ininterrumpida de nivel de ingresos per cápita, en especial
en países en desarrollo, seguirá produciendo cambios en la demanda
agregada y también en la composición de la canasta de consumo de
commodities agrícolas, aumentando más que proporcionalmente y en
particular el tamaño del mercado de las proteínas animales.
Los
biocombustibles
Pero el factor estrella de las últimas
proyecciones son los biocombustibles. Tanto la OECD/FAO como el USDA
consideran que los biocombustibles serán determinantes de los
resultados de los mercados agropecuarios en los próximos años. El
hecho que el principal productor y exportador de commodities
agrícolas, los Estados Unidos, haya decidido profundizar la
campaña de promoción de los biocombustibles, en forma tal que
parece irreversible, no es menor. Por el contrario, la decisión de
Estados Unidos, y sus implicancias a futuro, es la clave para
explicar el impacto de los biocombustibles en los mercados
agroindustriales.
La política americana y la de otros países de promoción de
biocombustibles se fundamenta en factores varios, entre ellos, el
alto precio que se espera para el petróleo, el objetivo de
disminuir la dependencia energética de combustibles fósiles y de
proveedores inestables, el compromiso de bajar los niveles de gases
emitidos a la atmósfera, etc. Todos estos factores sostienen al
fenómeno de los biocombustibles, y por ende, a la demanda que se
espera de commodities agrícolas a los efectos de la producción de
energía.
El impacto de la profundización en la producción de
biocombustibles será directo y por ende mayor sobre los cereales,
el azúcar, las oleaginosas y los aceites, dado que estos
commodities cuentan en menor o mayor medida con las condiciones
técnicas y económicas para ser utilizados como insumos en la
producción de energía. Ahora bien, no caben dudas que los efectos
de la mayor producción de biocombustibles llegarán también al
resto de productos agroindustriales, dado que éstos son, en algunos
casos, productos sustitutos de los bienes antes mencionados (tanto
en la producción como en el consumo), en otros, productos que
utilizan como insumos a los anteriores (caso de las carnes y los
lácteos), y que por ende todos se encuentran vinculados con las
condiciones de mercado de los commodities agrícolas
"energéticos".
En la próxima década se espera que la producción de etanol se
duplique en Estados Unidos, con lo cual al final del período casi
la tercera parte de la producción de maíz de ese país se
destinará al biocombustible. También China, Brasil y hasta
Argentina incrementarán sustancialmente su producción de energía
renovable. En la Unión Europea continuará la expansión del
biodiesel, aunque este combustible alcanzaría a cubrir sólo el
3,3% del total de combustibles consumidos en el 2010, por debajo del
5,75% planteado como objetivo para aquel entonces. Esto último
lleva a que si la Unión Europea desea cumplir con el mandato
deberá necesariamente acudir a la importación de importantes
volúmenes de biodiesel.
Por el lado de la oferta
De acuerdo a las proyecciones de la OECD/FAO, la
oferta seguirá muy de cerca a la demanda. En efecto, la oferta
mundial de commodities crecerá entre un 0,7% y 2,5% según
productos, a un ritmo muy similar al de la demanda. Los productos
que más crecerán serán las oleaginosas y sus derivados, la carne
aviar y los lácteos, en línea con la mayor demanda de estos
productos en países en desarrollo, particularmente del Asia.
Siguiendo un patrón similar al del consumo, la oferta de productos
agropecuarios crecerá relativamente más en países en desarrollo,
casos de China, Brasil, India y la propia Argentina, que en países
o regionales más desarrolladas e incluso tradicionalmente
agrícolas (caso de la Unión Europea).
Los precios con buenas perspectivas y cambios relativos
Los precios de los granos han aumentado
significativamente en los últimos tiempos e incluso varios están
rondando los máximos históricos. Esto ha tenido que ver con
factores estacionales (problemas en países productores), pero
también con cambios estructurales asociados en gran parte al
fenómeno de los biocombustibles, que son los que más importan para
proyectar a futuro precios más elevados de los commodities
agrícolas.
Tanto la OECD/FAO como el USDA coinciden en que se mantendrán los
precios de las commodities en la próxima década en torno a los
valores actuales (altos) y que hasta incluso aumentarán en algunos
casos, en aquellos donde la oferta encuentra mayores restricciones
(tecnológicas, de costos, de dotación de tierras, etc.) para
proveer mayores cantidades a precios estables. El hecho de que se
esperen precios altos ha generado, por un lado, una fuerte mejora en
las perspectivas de los países agroindustriales exportadores y, por
el otro, una gran preocupación en países menos desarrollados e
importadores de alimentos, que deberán asignar, de cumplirse estas
proyecciones, mayores recursos para hacerse de estos bienes
primarios.
Es interesante advertir que la OECD/FAO ha mejorado en su último
informe las proyecciones de precios nominales respecto a las que
esta misma institución tenía en su informe del año 2006. El mayor
optimismo en materia de precios resulta significativo en productos
como la leche en polvo, las carnes y las oleaginosas.
Se esperan también cambios en los precios relativos, información
que resulta crítica para quienes deben tomar decisiones de
producción e inversión (caso del sector privado) o para quienes
deben instrumentar políticas que influyan o complementen estas
decisiones (caso del Estado).
Estos cambios son los siguientes:
a) Hasta la campaña 2008/2009 se espera un fortalecimiento del
precio del maíz respecto al de las oleaginosas, mientras que desde
esa campaña hasta el final del período bajo análisis (campaña
2016/2017), una tendencia bajista producto de la presión que
ejercerá la mayor oferta mundial de maíz y consecuente baja en el
precio del grano, en un contexto de precios relativamente estables
de las oleaginosas;
b) En el caso del complejo de los aceites vegetales, se espera a
largo plazo un encarecimiento de los aceites respecto de las harinas
y de los granos, y un encarecimiento de los granos respecto de las
harinas; los biocombustibles presionarán sobre la demanda de
aceites y consecuentemente sobre la demanda de los granos de los que
se obtiene el aceite, pero no así sobre la demanda de harinas, que
es un subproducto de la industria aceitera; la mayor producción de
aceites generará una abundante oferta de harinas que requerirá de
menores precios para ser colocada;
c) Se proyectan también cambios en los precios relativos de las
diferentes carnes, como resultado de los cambios en la demanda y en
los costos de alimentación: las carnes aviar y de cerdo se
encarecerán en relación a la carne vacuna; como los granos
destilados se adaptan mejor a la dieta nutricional del ganado
bovino, se espera entonces que los costos se abaraten en la
producción de carne vacuna en relación a los costos de producción
de las otras dos carnes referidas;
d) Por otro lado, se espera que tanto el precio de la carne vacuna
como de la carne de cerdo se abaraten respecto al precio del maíz,
mientras que, por el contrario, la carne aviar se encarezca respecto
al maíz; e) Con respecto a los lácteos, se proyecta una importante
mejora en el precio de la leche en polvo respecto a la mayoría de
commodities agrícolas, entre ellos, el maíz y la carne vacuna.
Dos cuestiones adicionales respecto de los precios. Por un lado, se
espera mayor volatilidad en las cotizaciones de las commodities, que
pasan a depender, además de las condiciones de demanda y
producción propias de cada mercado, de los vaivenes de los mercados
energéticos (del precio del petróleo, de los costos de producción
de energía a partir de otras fuentes, etc.) y de las políticas
públicas que se definan en relación a los biocombustibles.
Por el otro, si la inflación mundial ronda el 2%/3% anual en los
próximos años, los precios nominales deberían subir al menos en
estos porcentajes a los efectos de mantener el poder adquisitivo de
los granos y derivados respecto del resto de bienes y servicios de
la economía. Según las proyecciones, esto se lograría sólo a
corto plazo, tanto en el caso de los cereales como en las
oleaginosas y sus derivados, pero no a largo plazo, donde el
amesetamiento y/o deterioro esperado en los precios nominales de
estos productos haría deteriorar sus cotizaciones en términos
reales.
¿Qué esperan los mercados de commodities agrícolas de la
producción argentina?
En sus respectivos informes, tanto la OECD/FAO
como el USDA, tienen muy buenas proyecciones para el sector
agrícola argentino (incluyendo el complejo aceitero) aunque no
tanto para la actividad ganadera. Si se repara en las exportaciones
esperadas, se encuentran tendencias positivas para los cereales
(trigo y maíz), y los derivados de la soja (aceite y harina). Más
específicamente se proyecta que dentro de 10 años las
exportaciones argentinas de maíz sean un 83% superior a las
actuales, que las de trigo aumenten un 58%, las de harinas de soja
un 32% y las de aceite de soja un 30%. Por otra parte, las
exportaciones de soja caerían cerca de un 13% y las ventas al
exterior de carne vacuna cerrarían el ciclo con una caída del 5,2%
respecto a las exportaciones observadas en el período 2006/07.
Si bien se espera una reducción en las exportaciones de soja, esto
no es una mala señal, sino que se debería a una caída en los
saldos exportables como resultado de la mayor demanda interna que se
prevé para este grano por parte del complejo aceitero (en parte
para la producción de biodiesel).
De acuerdo a la visión de las instituciones referentes, la
estructura impositiva y arancelaria de nuestro país favorece la
exportación de productos de la soja más que la del propio grano
(por el diferencial en los derechos de exportación), por lo cual se
espera que Argentina siga ampliando su capacidad de producción de
aceites. Incluso, esto daría lugar a que al final de la próxima
década el país necesite importar granos de soja, comprando
alrededor de 3 millones de toneladas de soja a países vecinos.
Además hay en el país políticas específicas que incentivan la
elaboración de biodiesel, entre las que se incluye el sistema
impositivo que por el momento en este caso favorece más a las
exportaciones de biodiesel que a las de los aceites de soja. Por tal
motivo, el USDA estima que se produzca un significativo incremento
en la producción de biodiesel en Argentina, pasando de los 7
millones de gallones en 2005/2006 a 58 millones en los próximos
años.
Por otro lado, sí es preocupante la tendencia de las exportaciones
de carne bovina, que es negativa para todo el período y que tiene
que ver seguramente con las malas señales internas que ha recibido
el sector en los últimos dos años.
Un buen signo de la confianza del mundo hacia el campo argentino es
que el USDA ha mejorado en general sus perspectivas para la
Argentina respecto a las del año pasado, en lo que hace a
producción y exportación de commodities agrícolas.
Con respecto a la inserción internacional de las exportaciones
argentinas, se proyecta que ésta crezca en forma significativa en
el caso del maíz, la harina de soja, el trigo y, exceptuando los
últimos años del período, también en el del aceite de soja.
Mientras que a lo largo del período sí caería la inserción
internacional de las exportaciones de soja y de carne vacuna.
También en este aspecto en el informe de USDA del 2007 se han
presentado mejoras en la inserción internacional proyectada a
futuro para algunos productos argentinos, respecto al informe
anterior. Sobresalen aquí el maíz y el aceite de soja.
Apreciaciones finales
Debe advertirse que el horizonte no está
completamente despejado. Existen focos de incertidumbre sobre
factores que no pueden preverse o anticiparse. A los tradicionales,
vinculados con el clima, las enfermedades, los cambios en las
barreras arancelarias y para arancelarias, entre otros, se le suma
la incertidumbre que rodea al mercado energético a nivel mundial.
La evolución del mercado de biocombustibles irá evidentemente de
la mano con el precio del crudo y las cuestiones geopolíticas que
rodean el sector.
¿Qué pasa si disminuye el precio del petróleo? ¿Se
profundizarán los subsidios o comenzarán los Estados a despegarse
de los biocombustibles? ¿Qué pasa si la tecnología aplicada a la
producción de bioenergía evoluciona hacia actividades que no
compitan con la producción de alimentos? No caben dudas que de
producirse algunas de estas cosas, los precios de ciertos productos
analizados en este informe seguirían senderos bastante diferentes a
los hoy proyectados.
Principales tendencias en los mercados de commodities agrícolas
para los próximos diez años
A principios del mes de julio, la OECD, en una
publicación conjunta con la FAO, presentó su tercer informe sobre
las principales tendencias que dominarán los mercados agrícolas
mundiales en los próximos diez años.1 En esta columna se presentan
las principales proyecciones que la OECD y la FAO vuelcan en dicha
publicación, complementando el análisis con algunas
consideraciones incluidas en elúltimo informe de perspectivas
agropecuarias publicado por el USDA a principios del 2007.2
La demanda de commodities agrícolas, niveles y factores
dinamizantes
Quizás el dato más relevante para un país agro exportador sea el
futuro que se espera para la demanda de commodities agropecuarios.
Las expectativas acerca del tamaño que tendrá el mercado en los
próximos años son determinantes de muchas de las decisiones que en
el presente deben tomarse, entre ellas, de las decisiones de
inversión en maquinaria y equipos, en infraestructura, y en
tecnología de procesos, por parte de empresas y también del sector
público.
Proyección del consumo mundial de
productos agropecuarios

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD - FAO (2007).
Afortunadamente, se prevén tendencias positivas
para el consumo mundial de todos los productos agropecuarios dentro
del período 2007-2016, tal como puede apreciarse en los dos
gráficos adjuntos.
En todos los productos bajo análisis, con excepción del trigo, el
crecimiento esperado en el consumo excede al de la población
(1,1%), lo cuál implica un mayor consumo per cápita de estos
productos a nivel mundial en los próximos años y/o el acceso de
nuevos consumidores a estos mercados.
Los aceites, las harinas y los productos lácteos tienen las mejores
proyecciones en materia de consumo.
Por caso, se prevé que el consumo de aceites vegetales crezca a una
tasa del 2,8% anual, el de la leche en polvo al 2,5% anual y el de
harinas oleaginosas al 2,3% anual. Dentro de las carnes, la carne
aviar aparece mejor posicionada, con un crecimiento del 1,9%, le
sigue de cerca la porcina con el 1,8% y la carne vacuna con el 1,6%.
En un tercer grupo, quedan los cereales, el maíz con el 1,5% anual
y el trigo con el 0,8%.
Tasa de crecimiento esperada del consumo
mundial de productos agropecuarios

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD -FAO (2007).
Los factores dinamizantes: el crecimiento de los ingresos (en
particular, en países en desarrollo) y los Biocombustibles
Las buenas expectativas para el consumo de
commodities agropecuarios tienen que ver con un factor determinante
de la demanda de cualquier producto, el crecimiento esperado en los
ingresos, en este caso, de la población mundial. En efecto, la
economía mundial no detendrá en los próximos años el fuerte
ritmo de crecimiento que viene mostrando, sino más bien que por el
contrario, se espera una ligera aceleración de la tasa a la que
vienen creciendo los ingresos mundiales. De acuerdo al trabajo de la
OECD/FAO la economía mundial podría crecer al 3,05% promedio anual
en el período 2007-2016, frente al 2,86% de losúltimos diez años
(1997-2006). Se esperan las mayores tasas de crecimiento en África,
Asia y Latinoamérica (4,3% y 4,0% y 3,8%), frente al 2,13% promedio
de los países de la Unión Europea.
Tasa de crecimiento en los ingresos. Los
últimos y los próximos diez años

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD - FAO (2007).
Tanto el USDA como la OECD/FAO esperan que a la
economía mundial le vaya mejor en los próximos diez años respecto
a cómo le fue en los últimos diez años (que fueron muy buenos).
Este pronóstico optimista ha sido incluso mejorado respecto del
pronóstico también optimista del año pasado. En efecto, al
comparar las estimaciones del año pasado con las de este año, para
el caso del informe OECD/FAO, se observa que las proyecciones de
crecimiento han sido ajustadas al alza en lo que respecto al mundo y
a las regiones en vías de desarrollo. En el informe del 2006 se
preveía un crecimiento mundial del 2,9% promedio anual, mientras
que en el de este año, el crecimiento ha sido subido al 3,05%; para
el África, se pasó de un crecimiento del 3,78% a uno del 4,32% y
para el Asia, del 3,13% al 4,02%. Por el contrario, las regiones
más desarrolladas han sido ajustadas a la baja, Norte América, del
3,21% al 2,62% y Oceanía del 3,09% al 2,72%.
Expectativas de crecimiento comparadas
según últimos dos informes OECD/FAO

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD/FAO (2006 y 2007).
La aceleración en la tasa de crecimiento de los ingresos junto con
una disminución en el ritmo de crecimiento de la población, hace
prever un mayor nivel de ingresos per cápita, y por lo tanto,
traslados hacia fuera en la demanda y también cambios en la
composición de la canasta de consumo de los habitantes. Nótese que
se espera que las regiones del mundo que más crezcan en los
próximos años sean aquellas que se encuentran en vías de
desarrollo, las que cuentan con una amplia fracción de su
población en condiciones de pobreza e indigencia, con profundas
necesidades insatisfechas en cuestiones primarias, como lo es la
alimentación y el acceso a una dieta más variada y más rica en
proteínas animales, la base nutricional para el crecimiento humano.
Regiones como el Asia, el África y la propia Latinoamérica tienen
un gran déficit en materia de consumo de carnes, lácteos,
productos avícolas y otros, es decir, de productos que son fuentes
de proteínas.
Para tomar un ejemplo puntual, el de las carnes, considérese el
caso de China, que tiene un consumo anual promedio de 55 kilos de
carnes por habitante, cuando países como la Argentina o Estados
Unidos tienen un consumo de más de 100 kilos, Brasil y la Unión
Europea de 87 y 78 kilos respectivamente. El caso de India es
todavía más interesante, con un consumo anual de carnes que no
supera los 5 kilos promedio por persona. En la medida que estos
países señalados, como China o la India, mantengan su ritmo de
crecimiento es de esperar que sigan mejorando sus indicadores de
consumo.
Consumo per cápita de carnes (2007).
Países Seleccionados

Fuente: Livestock and
Poultry, World Markets and Trade (USDA, 2007).
Un simple ejercicio de simulación permite
reflejar, para el caso de la carne bovina, el gran impacto que
tendría un incremento en el consumo per cápita de países como
China e India, que representan en conjunto casi el 37% de la
población mundial pero su consumo de carne vacuna es, por distintos
motivos, sensiblemente bajo (5,9 kg. al año en China y 1,5 en
India). Si en estos países el consumo per cápita se incrementa un
10% (0,6 kilos en China y 0,15 kilos en India), la producción
mundial debe crecer casi un 2% para hacer frente a esta mayor
demanda. Por otra parte, si en estos países se llegara a consumir
el 20% del consumo per cápita de Argentina (el objetivo sería
llegar a los 13 kg. año por persona), la producción mundial
debería crecer casi un 44% para abastecer esta nueva demanda.
Por último, se espera que en los próximos años la evolución del
mercado agropecuario mundial esté estrechamente vinculada con lo
que suceda en el mercado de combustibles. En efecto, el alto precio
del petróleo, los esfuerzos de varios países por disminuir la
dependencia energética a combustibles fósiles, y el compromiso
asumido de bajar los niveles de gases emitidos a la atmósfera, son
tres de los principales factores que impulsarán hacia arriba la
producción de biocombustibles, y con ella, la demanda de productos
del sector agropecuario. Con respecto al precio del petróleo, tanto
la OECD/FAO como el USDA trabajan con una proyección de un barril
por encima de los US$50 para los próximos 10 años, muy por encima
del promedio histórico.
Hasta el año pasado no se estimaba que el impacto de la demanda de
granos para la producción de combustibles pudiera ser tan
significativo, pero en la actualidad tanto en el último informe de
perspectivas agrícolas de la OECD/FAO como en el del USDA, el
fenómeno de los biocombustibles ha sido considerado como la clave
del desempeño esperado en la próxima década en los mercados
agropecuarios.
Con respecto a esto, debe notarse que el auge actual de los
biocombustibles y el protagonismo que hoy se espera que tengan estas
fuentes de energía en los próximos años, tiene mucho que ver con
Estados Unidos. En efecto, si bien Brasil y algunos países europeos
tienen una política firme de incentivos a la producción de
biocombustibles desde hace varios años, la reciente profundización
de la política americana de apoyo a los biocombustibles ha tenido
mucho más repercusiones que las acciones históricas de otros
países o bloques regionales. Esto debido a dos circunstancias: a)
la magnitud de la apuesta que está haciendo el gobierno americano
en el tema biocombustibles (el objetivo es sustituir un 15% de las
naftas por biocombustibles en el 2017) y al hecho para nada menor
que quien está haciendo la apuesta es el principal productor y
exportador mundial de commodities agrícolas, de aquí que cualquier
cambio en las condiciones de mercado de este país se transmite
rápidamente en el mercado mundial (efecto "país
grande").
Evolución esperada del precio del
petróleo

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD FAO (2007).
Lo notable es que el impacto de los
biocombustibles será probablemente mayor en los mercados de
commodities que en el propio mercado energético. En efecto, es muy
limitada la capacidad de abastecer la demanda global de combustibles
líquidos a partir de biocombustibles, las estimaciones indican que
destinando toda la producción mundial de granos se logra cubrir
menos del 20% del consumo global de combustibles, mientras que por
otro lado, el impacto de los bio sobre algunos mercados ha sido y es
muy significativo; por caso, sólo la producción de etanol en
Estados Unidos se quedará con el 11% del maíz que se produce en el
mundo en la campaña 2007/2008.
El impacto de la profundización en la producción de
biocombustibles será directo y por ende mayor sobre los cereales,
el azúcar, las oleaginosas y los aceites, dado que son utilizados
para su producción. Por ejemplo, el trigo para la generación de
biomasa, el maíz y la caña de azúcar para la producción de
etanol y las oleaginosas para la producción de bio diesel.7 Hasta
hace unos años atrás, el precio bajo del petróleo hacía
económicamente inviable la producción de estos combustibles. En la
actualidad, con la consideración de costos ambientales y las
perspectivas de un petróleo caro y escaso para los próximos años,
la generación de combustibles a partir de la tierra agrícola
representa una alternativa rentable en términos sociales pero no en
términos privados, dado que, por el momento, en prácticamente
todos los países productores se requiere de subsidios públicos
para hacer cerrar la ecuación económica de estas actividades.
La mayor producción de biocombustibles llega con sus efectos
también a otros productos agroindustriales, que son sustitutos o
complementarios de los bienes antes mencionados, y cuyos mercados
son afectados, en algunos casos, por el lado de la demanda (el
encarecimiento del maíz traslada demanda hacia otros granos, como
el trigo), en otros, por el lado de los costos de producción (el
encarecimiento del maíz incrementa los costos de producción de
carnes).
Si bien hay consenso respecto a que los biocombustibles tendrán
efectos positivos sobre los precios de las commodities, también se
advierte que este nuevo factor puede dar lugar a mayor inestabilidad
en los mercados. De aquí en más, la volatilidad, en particular de
los precios, puede ser más elevada a la evidenciada en períodos
anteriores, debido que ahora las condiciones de los mercados
agropecuarios dependen no sólo de cuestiones estructurales
inherentes a ellos mismos (producción, consumo, stocks, etc.) sino
que pasan a influir factores que tienen que ver con los mercados
energéticos (en especial, el precio del petróleo), con las
políticas públicas que se definan en materia de biocombustibles y
con el desarrollo de los biocombustibles que se denominan como de
segunda generación y que son aquellos que están tratando de
sustituir a los granos y sus derivados por otras materias primas que
no compitan con los alimentos.
Los dos principales países productores de biocombustibles en la
actualidad son Brasil y Estados Unidos, ambos en la producción de
etanol, el primero a partir de la caña de azúcar, el segundo del
maíz. Por caso, en el informe de OECD-FAO se estima que en la
próxima década la producción de etanol se duplicará en Estados
Unidos, con lo cual al final del período casi la tercera parte de
la producción de maíz de este país tendrá como destino la
generación de este combustible. En cuanto a Brasil, su producción
de etanol sería en el 2016 aproximadamente un 145% superior a la
del 2006. China es un país que también está haciendo una fuerte
apuesta en la producción de etanol a base de maíz, con una
producción que pasaría de 1,5 mil millones de litros en el 2006 a
3,8 mil millones en el 2016. También se espera que el etanol tenga
más protagonismo en la Unión Europea, en este caso usando tanto
trigo como maíz. En el viejo continente continuará además la
expansión del biodiesel en base a colza, principalmente, aunque
este combustible alcanzaría a cubrir sólo el 3,3% del total de
combustibles consumidos en el 2010, quedando por debajo del 5,75%
planteado como objetivo para ese año, y abriendo entonces
expectativas acerca de la necesidad que tendrá la Unión Europea de
importar biodiesel en caso que desee cumplir con los mandatos
establecidos por ley.
La producción seguirá de cerca a la demanda, impulsada por los
países en desarrollo
Para un país agro exportador no sólo es
importante el tamaño esperado del mercado sino también la
respuesta de sus competidores ante las nuevas condiciones que puede
deparar el mercado. De acuerdo a las proyecciones de la OECD/FAO, la
expansión en el mercado será acompañada por la oferta. En efecto,
la oferta mundial de commodities crecerá entre un 0,7% y 2,5%
según productos, a un ritmo muy similar al de la demanda. Los
productos que más crecerán serán las oleaginosas y sus derivadas,
la carne aviar y los lácteos, en línea con la mayor demanda de
estos productos en países en desarrollo, particularmente del Asia.
Tasa de crecimiento esperada en la
oferta de productos agropecuarios

Fuente: OECD/FAO (2007).
Siguiendo un patrón similar al del consumo, la
oferta de productos agropecuarios crecerá relativamente más en
países en desarrollo, casos de China, Brasil, India y la propia
Argentina, que en países más ricos.
La producción, respondiendo a un creciente flujo de inversiones en
infraestructura y tecnología, continuará su tendencia a
concentrarse principalmente en regiones menos desarrolladas pero con
mayores ventajas comparativas, desplazando a regiones
tradicionalmente agrícolas como la Unión Europea y América del
Norte.
Precios, con buenas perspectivas y cambios relativos
Los precios de algunos granos han aumentado
significativamente en los últimos años e incluso están en niveles
cercanos a los máximos históricos. Esto tiene que ver, en parte,
con factores estacionales, con problemas de oferta generados, en la
mayoría de los casos, por condiciones climáticas adversas. Debe
notarse que los factores estacionales adversos tienden a corregirse
al poco tiempo, cuando desaparecen las condiciones que les dieron
origen, y por ende, también los precios tienden a volver a sus
niveles más de largo plazo, que tienen más que ver con costos de
producción y tecnologías disponibles. Por tal motivo
podría pensarse que estos precios elevados no necesariamente
habrán de mantenerse en los próximos años. Ahora bien, tanto la
OECD/FAO como el USDA, sostienen en forma más o menos explícita
que se están produciendo cambios estructurales en los mercados de
commodities agrícolas que mantendrán los precios de estos
productos en niveles relativamente elevados. De hecho, estas
instituciones están proyectando para la próxima década precios de
commodities en niveles como los actuales e incluso aumentando en
algunos de ellos, como consecuencia de una demanda que continuará
en alza y de una oferta que si bien va a responder, lo hará a
costos más altos que antes, debido a restricciones de diversa
índole (tecnológicas, de dotación de tierras, de mayores costos
de ciertos insumos, etc.).
Estos cambios estructurales a los que se hace mención tienen mucho
que ver con los biocombustibles y el aumento en el precio del
petróleo, como ya fuera antes comentado. El aumento en el precio
del principal combustible líquido que se utiliza en el mundo ha
hecho, por un lado, aumentar costos de producción en todas las
actividades económicas que utilizan a este insumo, y por el otro,
generar un traslado hacia fuera de la demanda de granos y derivados
al empezar a utilizarse los commodities como fuentes generadoras de
energía.
Precios nominales proyectados por OECD /
FAO en sus últimos dos informes (2006 y 2007) Granos y Aceites
Vegetales



Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD / FAO (2007).
Este cambio estructural en los mercados agropecuarios ha dado lugar
a una fuerte mejora en las perspectivas que las instituciones
referentes tienen para el desarrollo del sector agropecuario y
agroindustrial en los próximos años. Un ejercicio interesante que
revela la mayor confianza que prevalece en la actualidad sobre los
precios futuros de estos productos consiste en comparar las
proyecciones de precios que hacía la OECD/FAO en su informe del
2006, con las que hace en el informe del 2007, para los distintos
productos. Esta comparación se presenta en los gráficos adjuntos.
Puede apreciarse que, en todos los casos, la
OECD/FAO está con una proyección más optimista en materia de
precios que la que tenía en el año 2006.
Precios nominales proyectados por OECD /
FAO en sus últimos dos informes (2006 y 2007) Carne vacuna y Leche
entera en polvo

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD / FAO (2007).
Se esperan también cambios en los precios relativos. Por un lado,
el importante aumento de la producción de etanol en Estados Unidos
y otros países continuará presionando sobre los precios del maíz
en las próximas tres campañas (2007/2008, 2008/2009 y 2009/2010),
cuando se prevé que la oferta comience ya a responder con mayor
comodidad y a nivelarse respecto de la nueva demanda.
Consecuentemente, se espera que el precio del maíz respecto al de
los demás granos aumente, para luego comenzar a declinar hacia
mediados del período bajo análisis.
Por ejemplo, la proyección es que el precio relativo maíz / soja
crezca en la próxima campaña (2007/2008), se mantenga en la
siguiente (2008/2009) y comience a declinar desde la campaña
2009/2010 hasta el final del período, llegando a niveles inferiores
a los actuales (5% por debajo en la campaña 2016/2017). Esta
disminución se daría por la reacción de la oferta de maíz y
consecuente caída en el precio del grano, en un contexto de
relativa estabilidad en el precio de la soja.
En el caso del complejo aceitero, se espera que los precios
relativos (aceites / sem illas, aceites / harinas, y harinas /
semillas) se mantengan relativamente estables en los próximos
años, pero que luego se encarezcan los aceites respecto a los otros
dos productos, en particular las harinas. La lógica por detrás es
la siguiente: los biocombustibles presionarán sobre la demanda de
aceites y consecuentemente sobre la demanda de los granos de los que
se obtiene el aceite, pero no así sobre la demanda de harinas, que
es un subproducto de la industria aceitera. La mayor producción de
aceites generará una abundante oferta de harinas que requerirá de
menores precios para ser colocada en su totalidad.
Precios relativos proyectados por OECD /
FAO - En números índices base 2006/2007=1

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD / FAO (2007).
Se esperan también cambios en los precios relativos de las
diferentes carnes. Estos tienen que ver con varios factores, en
particular tres de ellos, el mayor crecimiento esperado en la
demanda de algunas carnes (caso de la aviar), el impacto asimétrico
que tiene el aumento en el precio del maíz en los costos de
producción de las distintas carnes (por diferentes tasas de
conversión) y la mejor adaptación de algunos
animales respecto de otros al consumo de subproductos de la
industria del biodiesel (granos destilados).
En particular, se espera que la carne aviar y la carne de cerdo se
encarezcan en relación a la carne vacuna.
La molienda de maíz para la producción de etanol da lugar a un
coproducto, los granos destilados, que pueden ser usados como
alimento de animales, pero particularmente en comida de rumiantes
como el ganado bovino. Dado el importante aumento que se espera en
la oferta de granos destilados en países productores de etanol (en
particular Estados Unidos), se estima que éstos se abaratarán en
relación a los demás alimentos para animales, lo que disminuirá
el costo de producción de aquellas carnes que mejor se adapten al
consumo de estos subproductos. Como los granos destilados se adaptan
mejor a la dieta nutricional del ganado bovino, se espera entonces
que los costos se abaraten en la producción de carne vacuna en
relación a los costos de producción de las otras dos carnes
referidas.
Por otro lado, se proyecta un abaratamiento de las carnes vacuna y
porcina respecto del maíz, en particular en las próximas dos
campañas, cierta recuperación a comienzos de la próxima década,
para llegar al final del período con precios nivelados respecto a
los actuales. Por el contrario, la carne aviar se encarecería
respecto del maíz y se mantendría en niveles altos, de hasta un
30% por encima de los observados en la campaña 2006/2007.
Precios relativos proyectados por OECD /
FAO - En números índices base 2006/2007=1

Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos de la OECD/ FAO (2007).
Con respecto a los lácteos, tal como se observa
en el gráfico, se espera para el producto referencial del mercado,
la leche en polvo, una importante mejora respecto del precio del
maíz y también del precio de la carne vacuna.
Dos cuestiones adicionales para concluir el análisis de los
precios. Por un lado, una cuestión que ya fuera mencionada
anteriormente, se espera mayor volatilidad de los precios de las
commodities, que pasan a estar atados a los vaivenes de los mercados
energéticos (al precio del petróleo y a los costos de producción
de energía a partir de otras fuentes) y a las políticas públicas
que se definan en relación a los biocombustibles.8 Por otro lado,
con respecto a los precios en términos reales, si la inflación
mundial ronde el 2%/3% anual en los próximos años, los precios
nominales deberían subir al menos en estos porcentajes a los
efectos de mantener el poder adquisitivo de los granos y derivados
respecto del resto de bienes y servicios de la economía. Pero
según las proyecciones, esto se lograría sólo a corto plazo,
tanto en el caso de los cereales como en las oleaginosas y sus
derivados, pero no a largo plazo, donde el amesetamiento y/o
deterioro esperado en los precios nominales de estos productos
haría deteriorar sus cotizaciones en términos reales.
¿Qué esperan los mercados de commodities agrícolas de la
producción argentina?
En sus respectivos informes, tanto la OECD/FAO
como el USDA, tienen muy buenas proyecciones para el sector
agrícola argentino (incluyendo el complejo aceitero) aunque no
tanto para la actividad ganadera.
Si se repara en las exportaciones esperadas (gráficos siguientes),
se encuentran tendencias positivas para los cereales (trigo y
maíz), y los derivados de la soja (aceite y harina). Nótese que si
bien se proyecta que se reduzcan las exportaciones de soja, esto es
debido a la mayor demanda interna que se prevé para este grano por
parte del complejo aceitero (en parte para la producción de
biodiesel).
Exportaciones argentinas proyectadas por
el USDA en últimos dos informes (2006 y 2007)



Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos del USDA. Agricultural Baseline Projections
to 2015(2006) y Agricultural Baseline Projections to 2016 (2007).
Además de los aumentos en la demanda mundial de derivados de la
soja, las buenas perspectivas para las ventas externas argentinas de
estos productos también se sustentan, de acuerdo a la visión de
las instituciones referentes, en que la estructura impositiva y
arancelaria de nuestro país favorece la exportación de productos
de la soja más que la del propio grano (por el diferencial en los
derechos de exportación). Por ello se espera que Argentina siga
ampliando su capacidad de producción de aceites y con ella la de
harinas. Incluso, esto daría lugar a que al final de la próxima
década el país necesite importar granos de soja, comprando
alrededor de 3 millones de toneladas de soja a países vecinos.
Además hay en el país políticas específicas que incentivan la
elaboración de biodiesel, entre las que se incluye el sistema
impositivo que por el momento en este caso favorece más a las
exportaciones de biodiesel que a las de los aceites de soja. Por tal
motivo, el USDA estima que se produzca un significativo incremento
en la producción de biodiesel en Argentina, pasando de los 7
millones de gallones en 2005/2006 a 58 millones en los próximos
años.
Como resultado del aumento en la producción de aceites vegetales,
Argentina confirmaría su tendencia dominante en el comercio mundial
de harina de soja, dado que las exportaciones del país
representarían más del 50% del total mundial dentro de una
década, cifra que todavía no ha sido superada.
Por otro lado, sí resulta preocupante la tendencia de las
exportaciones de carne bovina, que es negativa para todo el
período. Ya en el informe del USDA del 2006, se preveía una
disminución en las exportaciones de carne argentina, tendencia que
ahora vuelve a ser ratificada en el nuevo informe del USDA, y que
tiene que ver seguramente con las malas señales internas que ha
recibido el sector en losúltimos dos años.
Como síntesis, se espera que dentro de 10 años las exportaciones
argentinas de maíz sean un 83% superior a las actuales, que las de
trigo aumenten un 58%, las de harinas de soja un 32% y las de aceite
de soja un 30%. Por otra parte, las exportaciones de soja caerían
cerca de un 13% y las ventas al exterior de carne vacuna cerrarían
el ciclo con una caída del 5,2% respecto a las exportaciones
observadas en el período 2006/07.
Tasa de crecimiento de las exportaciones
Variación promedio anual período 2006/07 - 2016/17

Fuente: USDA. Agricultural
Baseline Projections to 2015(2006) y Agricultural Baseline
Projections to 2016 (2007).
Una cuestión interesante a destacar, presente
en los gráficos de exportaciones, es que las instituciones
referentes, en este caso el USDA, han mejorado en general sus
perspectivas para la Argentina respecto a las del año pasado, en lo
que hace a producción y exportación de commodities agrícolas.
Sólo en relación a los granos de soja, y para algunos años en el
caso de los aceites vegetales, las proyecciones de exportaciones del
último informe no son tan buenas como las del informe 2006, pero
esto no es por causas "negativas" sino por el contrario,
en el caso de la soja, debido a un factor ya mencionado, la mayor
demanda interna del complejo aceitero y en el caso de los aceites,
la explicación residiría en la mayor exportación esperada de
biodiesel. Es decir, se está previendo una mayor participación del
biodiesel en las exportaciones del complejo aceitero, respecto de
las proyecciones de un año atrás.
Inserción de las exportaciones
argentinas en el comercio mundial.
Proyecciones del USDA según últimos dos informes (2006 y 2007)



Fuente: Elaboración propia
sobre la base de datos del USDA. Agricultural Baseline Projections
to 2015(2006) y Agricultural Baseline Projections to 2016 (2007).
Con respecto a la inserción internacional de las exportaciones
argentinas, ésta crecería en forma significativa en el caso del
maíz, la harina de soja, el trigo y, exceptuando los últimos años
del período, también en el del aceite de soja. Mientras que a lo
largo del período sí caería la inserción internacional de las
exportaciones de soja y de carne vacuna.
También en este aspecto en el informe de USDA del 2007 se han
presentado mejoras en la inserción internacional de algunos
productos argentinos proyectada a futuro, respecto al informe
anterior. En particular, en los próximos años habría una mayor
inserción del maíz y el aceite de soja que la que se planteaba en
el informe del 2006. En cuanto a la carne bovina, desde el 2009 se
observa un aumento en la participación esperada de la carne
Argentina en el mundo respecto a la proyección del año pasado.
Apreciaciones finales
Se esperan muy buenos años en materia de
demanda y precios para el sector agropecuario a nivel mundial, por
lo cual las expectativas para el campo argentino son excelentes. El
continuo crecimiento de los ingresos y el actual "boom" de
los bicombustibles dan lugar a esperar que los precios de varios
productos agrícolas de nuestro país y sus subproductos se
mantengan cercanos a los máximos históricos (entre ellos están
los más relevantes: soja, maíz y aceite de soja).
De todos modos, debe advertirse que el horizonte no está
completamente despejado. Existen focos de incertidumbre sobre
factores que no pueden preverse o anticiparse. A los tradicionales,
vinculados con el clima, las enfermedades, los cambios en las
barreras arancelarias y para arancelarias, entre otros, se le suma
la incertidumbre que rodea al mercado energético a nivel mundial.
La evolución del mercado de biocombustibles irá evidentemente de
la mano con el precio del crudo y las cuestiones geopolíticas que
rodean el sector. ¿Qué pasa si disminuye el precio del petróleo?
¿Se profundizarán los subsidios o comenzarán los Estados a
despegarse de los biocombustibles? ¿Qué pasa si la tecnología
aplicada a la producción de bioenergía evoluciona hacia
actividades que no compitan con la producción de alimentos? No
caben dudas que de producirse algunas de estas cosas, los precios de
ciertos productos analizados en este informe seguirían senderos
bastante diferentes a los hoy proyectados.
Autor:
Juan Manuel Garzón
Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana
(IERAL) de Fundación Mediterránea.
Córdoba, Argentina
Año 2007
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