 |
Ing. Agr. Ph.D. Cristiano
Casini
Coordinador del Proyecto PRECOP II
INTA Manfredi
Junio de 2009
Desde el sector agropecuario argentino se
presentan dos problemas generales que afectan al sector de la
producción primaria y al sector de la maquinaria y autopartes
agropecuarias. Por una multiplicidad de razones agudizadas por
problemas climáticos, hoy estos dos sectores están pasando por una
situación, que podemos decir difícil, lo que todo el mundo
califica como "crisis"; y ante esta situación hay
diferentes actitudes de la gente. Hay quienes se la pasan todo su
tiempo hablando de "crisis" y esperando que venga un
"mago" y que le solucione los problemas, otros se quejan
permanentemente echándole la culpa al vecino o al del frente, otros
tratan de minimizar su actitud para especular y no arriesgar, etc.,
mientras "otros" piensan y estudian estrategias para
superar la crisis en forma positiva. Tratan de sacarle provecho a la
crisis, valorizando su capacidad y las de sus pares, reconocen la
eficiencia, la competitividad, cambian actitudes negativas por las
positivas; en pocas palabras tratan de todas formas de desarrollar
una capacidad creativa para superar la "crisis".
Esto es un pensamiento evolutivo, que implica
desafíos y a estos los podemos analizar desde dos puntos de vista:
de la producción primaria y de la fabricación de máquinas,
equipos y autopartes agropecuarias.
En el primer caso, el desafío que la Argentina
está afrontando es transformarse en un país industrializado para
ser un país económica y socialmente sustentable. Esto lo puede
lograr de la mano del campo promoviendo el desarrollo de la
agroindustria. Para esto es necesario considerar la gran diversidad
de productos que se pueden colocar en los mercados nacionales e
internacionales y que esos productos tengan el mayor valor agregado
posible. Es decir, dejar la idea del otrora granero del mundo y ofrecer
al mercado productos elaborados de gran calidad agroindustrial y
alimenticia. Para esto se requiere entrar en una nueva
estrategia: la de seguir aumentando la producción primaria, pero al
mismo tiempo esa producción transformarla en productos
industriales, ya sea semielaborados (granos de calidad diferenciada,
aceites crudos, etc.) y elaborados (harinas, aceites refinados,
pastas, biocombustibles, bioplásticos, etc.). Es relevante
considerar a muchos de estos productos y subproductos dentro de la
producción animal intensiva (carnes, leches, huevos, etc.), todos
integrados en una sola cadena agroindustrial y haciéndola más
rentable.
Esto implica integrar en un solo proceso
industrial a la producción primaria de los granos en el campo,
transformarlos localmente y colocarlos en el mercado nacional e
internacional de acuerdo a la demanda. Esta integración de la etapa
productiva con la de comercialización, permite a cada uno de los
actores en conjunto visualizar desde un comienzo cuáles productos
elaborar y cuáles son los requerimientos necesarios durante toda la
cadena productiva.
En el sector metalmecánico ocurre algo similar
ya que en los últimos años las empresas han desarrollado una
capacidad productiva superior a la demanda interna. Estas empresa
han invertido mucho capital para mejorar los procesos de producción
y la calidad de los productos y de golpe se han encontrado que, en
las condiciones actuales, el mercado interno no tiene la capacidad
de absorber esa capacidad instalada de producción de máquinas,
equipos y autopartes agropecuarios, y aquí también se necesita
afrontar un desafío de cambio, sobretodo mirar con más insistencia
a los mercados externos. Esto significa entrar en mercados exigentes
con una gran competencia de empresas multinacionales que presentan
equipos de gran calidad, que hace años se encuentran establecidas
en esos países y tienen una estrategia muy agresiva y con gran
respaldo económico; y justamente esto es lo que hay que superar.
Muchas empresas ya han tomado ese desafío y están siendo exitosas,
pero aún falta mucho más para que ese proceso siga creciendo y sea
sostenible en el tiempo. Necesitamos avanzar en una estrategia
sectorial en conjunto que implique a la mayoría de las empresas y
al estado. Las empresas, por una parte deben superar algunos
detalles de calidad, de normas de seguridad, de diseños, normalizar
piezas de equipos similares, competir en conjunto varias
compañías, integrar la producción entre varias empresas con
equipos similares, estrategias de empaque, plantar talleres
compartidos para varias firmas, etc. Es decir ganar competitividad
sectorial. Por otra parte y apoyando lo anterior, el estado en sus
diferentes estamentos debería incrementar el apoyo a estas
iniciativas, abriendo tecnológicamente brechas en diferentes
países, apoyar misiones de empresarios al extranjero y facilitando
y agilizando líneas de crédito para las exportaciones, entre otras
acciones.
Simplemente lo que se quiere significar es que
hay que trabajar en conjunto para establecer una estrategia que
nos permita llegar a ser competitivos y mantener esa competitividad
en el tiempo.
El país en su conjunto debería estar encausado
en este desafío de "progreso sostenible",
Universidades, Entidades Oficiales, Gobierno Nacional, Gobiernos
Provinciales y Municipales. Empresarios, Entidades y Asociaciones
Privadas, el Sistema Cooperativo y todos los productores deberían
prepararse para estos grandes cambios que se proponen.
Estos cambios deben tener como única premisa
"la innovación permanente"; innovación en los procesos,
en los equipamientos, en los productos obtenidos, en los
consumidores y en los mercados. Se debe poner en marcha un proceso
de creatividad con métodos modernos de investigación y
experimentación que inmediatamente pongan en práctica las
novedades encontradas. Estas novedades deben tener una
característica particular, de origen argentino definido y que se
diferencien de los del resto del mundo por su calidad, bajos
costos y además por que son producidos con preservación del medio
ambiente y equidad social.
Para finalizar, es oportuno citar el pensamiento
de un gran hombre de la historia de la humanidad llamado Albert
Einstein:
No pretendamos que las cosas cambien si siempre
hacemos lo mismo. La "crisis" es la mejor
bendición que puede sucederles a las personas y países, porque la
crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el
día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva,
los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin
quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y
penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas
que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la
incompetencia. El problema de las personas y los países es la
pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin
desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis
donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es
caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la
crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos
duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la
tragedia de no querer luchar por superarla.
Recapacitemos en lo que el gran Einstein
predicaba y pensemos que la gran Revolución de la Argentina está
en nuestras manos, con grandes desafíos y grandes oportunidades y
la que tenemos hoy en día es una oportunidad que llega de la mano
de la "crisis".
Autor:
Ing. Agr. Ph.D. Cristiano Casini
Coordinador del Proyecto PRECOP II
INTA Manfredi
Junio de 2009
|
 |