Autores: Ing. Agr. (M.Sc.) Mario
Bragachini, Ing. Agr. Ph.D. Cristiano Casini, Ing. Agr. Alejandro
Saavedra, Ing. Agr. José Méndez, Ing. Agr. Lisandro
Errasquin, Ing. Agr. Fernando Ustarroz, Ing. Agr. Marcos Bragachini
Agosto de 2011
El desafío que en la Argentina está vigente es
transformarse en un país industrializado/agroalimentario para ser
un país económica y socialmente sustentable. Esto logrado a
través de un aumento de la producción de materia prima con alta
productividad y paralelamente un gran desarrollo
agroindustrial/agroalimentario en origen teniendo como objetivo el
incremento del número de productores y empresas Pymes asociativas
de escala y tecnología competitiva que promuevan el desarrollo de
la agroindustria. Para esto es necesario considerar la gran
diversidad de productos que se pueden colocar en el mercado
internacional y que esos productos tengan el mayor agregado de valor
posible. Es decir, ofrecer al mercado productos elaborados de gran
calidad agroindustrial y alimenticia. Nueva estrategia de
producción cuya finalidad sea la producción de productos
industriales, ya sea semielaborados (granos de calidad diferenciada,
aceites crudos, etc.) y elaborados (harinas, aceites refinados,
pastas, biocombustibles, bioplásticos, etc.).
Considerar estos productos y subproductos para
la elaboración de alimentos balanceados y su posterior utilización
en raciones dentro de la producción animal intensiva (carnes,
leches, huevos, etc.), todos integrados en cadenas agroindustriales
haciéndolas más rentables. Esto implica integrar en cadenas de
procesos industriales a la producción primaria de los granos en el
campo, transformarlos localmente y colocarlos en el mercado local e
internacional, para lograr la máxima rentabilidad. Desde luego en
un planteo de sostenibilidad y conservación del medio ambiente.
Este último concepto tiene un alto significado
económico, ya que de toda la cadena productiva-comercial, solamente
el 15 al 25% del valor final del producto puesto en la góndola lo
recibe el productor primario. La principal ganancia la captan los
intermediarios, los comercializadores y los expendedores
(góndolas).
Un estudio efectuado por la Universidad de
Nebraska indica que esta tendencia será cada vez más significativa
y que en corto plazo el productor primario solo percibirá el 10 al
15%. Es decir que el valor relativo de las materias primas irá cada
vez disminuyendo y aumentando los beneficios que toman los
intermediarios y los expendedores.
Es aquí donde el productor agropecuario debe
fijar su atención para mejorar su rentabilidad y tomar parte de las
ganancias de los demás integrantes de la cadena para su propia
rentabilidad, generando trabajo local equidad y desarrollo
territorial
Estos objetivos de desarrollo estratégico
constituyen el gran desafío para la Argentina mirando al 2020. Un
país productor y exportador de materia prima agropecuaria no es
económicamente ni socialmente sustentable. Lo mismo ocurre con
el productor agropecuario para continuar siendo competitivo deberá
afrontar tarde o temprano la industrialización de los productos
primarios, agregarle el mayor valor posible y transformarlos en
productos industriales en origen, esto posibilita el crecimiento y
desarrollo local con ruralidad.